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Ante los trastornos musculoesqueléticos, cambia de postura

Para prevenir este conjunto de lesiones, que afectan al sistema locomotor, se debe prestar especial atención a la manipulación de cargas y posturas forzadas y repetitivas, así como fomentar los hábitos de vida saludable.


Los trastornos musculoesqueléticos, también conocidos como TME, abarcan más de un centenar problemas del sistema locomotor. Estos afectan a músculos, huesos, articulaciones, tendones y ligamentos, y pueden ser agudos y de corta duración (contracturas, esguinces…) o enfermedades crónicas, como las hernias de disco o las tendinosis, que pueden llegar a causar incapacidad. Aunque los TME pueden localizarse en cualquier parte del cuerpo, los más frecuentes se producen en la espalda, el cuello y las extremidades superiores.

Los síntomas de los TME comprenden desde la incomodidad, molestias o dolores intensos hasta cuadros médicos más incapacitantes, como epicondilitis (codo de tenista) o lumbalgias, que obligan a recibir tratamiento médico y, en muchos casos, baja médica. La gran complicación de estos trastornos es que, si no se diagnostican y tratan a tiempo, pueden llegar a alterar el normal funcionamiento de las articulaciones. Por eso, es fundamental prestar atención a las alertas y actuar lo antes posible.

Gran actividad física

Si bien el número de casos aumenta con la edad, los TME pueden afectar a personas de todas las edades, siendo los trabajadores en activo los grandes perjudicados. De hecho, es el problema de salud laboral más frecuente en Europa y en España y representa la primera causa de incapacidad permanente de nuestro país, así como la principal causa de lesiones de origen profesional.

CAMBIAR DE POSTURA DURANTE LA ACTIVIDAD, ASÍ COMO EVITAR EXCESIVOS MOVIMIENTOS DE FLEXIÓN, EXTENSIÓN Y TORSIÓN, AYUDA A PREVENIR DOLENCIAS

Este grupo de enfermedades aparece con gran frecuencia en tareas que requieren una actividad física importante, pero también como consecuencia de malas posturas sos-tenidas durante largos periodos de tiempo. Y no hablamos solo del ámbito profesional, también del personal y del doméstico.

La mayoría de este tipo de trastornos no tienen una sola causa. De hecho, suelen ser el resultado de la combinación de varios factores. Entre ellos se encuentran la aplicación de fuerza física, los trabajos repetitivos, las posturas forzadas y estáticas, la presión directa sobre el cuerpo de herramientas y superficies, las vibraciones, e incluso el estrés, entre otros. Sin olvidar que algunas circunstancias personales, como la escasa actividad física, la obesidad, el tabaquismo y la nutrición deficiente, son también causas complementarias que favorecen la aparición de TME. Así, podemos decir que la mayoría de estas dolencias son prevenibles con una correcta higiene postural, la planificación de tareas y el mantenimiento físico personal.

Prevención

Reducir la exigencia física constituye el primer paso preventivo de los trastornos mus-culoesqueléticos, precisando, en ocasiones, ajustes en las tareas o en el uso de disposi-tivos o ayudas mecánicas que minimizan el esfuerzo. Además, contar con formación es-pecífica en ergonomía postural de las tareas que realizamos puede ser muy beneficioso para mitigar riesgos.

Para tratar de prevenir dolencias, es necesario cambiar frecuentemente de postura du-rante la actividad, así como evitar excesivos movimientos de flexión, extensión y torsión. Asimismo, se deben establecer pausas y descansos durante las tareas repetitivas y, si el trabajo es sentado, permanecer siempre con la espalda bien apoyada en el respaldo de la silla, evitando tensionar los hombros. Si se levantan cargas manualmente, se recomienda mantener los pies separados, las piernas flexionadas y la espalda recta, sujetando la carga de forma firme y alzándola pegada al cuerpo.

Mantener una vida saludable ayuda a evitar estos trastornos, por lo que recuerda la importancia de realizar ejercicio, mantener una dieta equilibrada y olvidar el tabaco y el alcohol. Sin duda, tu cuerpo te lo agradecerá.


EJERCICIOS DE RELAJACIÓN MUSCULAR

1. Gira lentamente la cabeza hacia la derecha e izquierda.

2. Siéntate en una silla, separa las piernas, cruza los brazos y flexiona el cuerpo hacia abajo.

3. Apoya el cuerpo sobre una mesa y relaja los hombros.

4. Pon tus manos en los hombros y flexiona los brazos hasta que se junten los codos.