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Salud y cambio climático

Es uno de los principales retos ambientales y sociales a los que se enfrenta la humanidad, ya que, entre otros efectos, el cambio climático también tiene un gran impacto en nuestra salud, sobre todo por el exceso de emisiones contaminantes.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que el cambio climático es el mayor desafío de nuestro tiempo, ya que repercutirá en la salud de las personas de diferentes formas, siendo las poblaciones de los países en desarrollo las más vulnerables.

Así, por ejemplo, el aumento de las temperaturas y la variabilidad de las lluvias reducirán la producción de alimentos básicos en las regiones más pobres del planeta, aumentando la prevalencia de la malnutrición y desnutrición entre sus habitantes, lo que actualmente causa más de tres millones de muertes cada año.

Desastres naturales

Este fenómeno provoca, además, lluvias torrenciales, con lo cual, el agua y el calor dan lugar a la proliferación de microorganismos, virus y bacterias que provocan graves patologías del tracto intestinal, como enfermedades diarreicas o el cólera, u otras como el paludismo y el dengue, esta última afecta ya a más de 58 millones de personas.

Además, a nivel mundial, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha triplicado en los últimos 60 años. Cada año estos causan más de 60.000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo. La salud mental se ve del mismo modo perjudicada por este fenómeno, pues aparecen nuevos trastornos que afectan con más virulencia a quienes ya sufren alguna enfermedad psiquiátrica grave. Por ejemplo, los desastres naturales o las enfermedades infecciosas asociadas a este nuevo escenario provocan mayor ansiedad, depresión y estrés psicológico y postraumático.

Patologías respiratorias, las más afectadas

Las infecciones respiratorias, por su parte, son también patologías que se agravan con el cambio climático debido, fundamentalmente, a los cambios de temperatura, siendo los niños, ancianos o pacientes con EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) los más afectados.

Las previsiones indican que el cambio climático causará anualmente unas 250.000 defunciones adicionales entre 2030 y 2050

Por otro lado, el calentamiento global lleva a una migración de la flora y la fauna lo que supone que comience antes la polinización y dure más tiempo, con la consecuencia de exacerbaciones asmáticas y la exposición a nuevos pólenes que desarrollan más enfermedades asmáticas, dolencia que afecta ya a unos 300 millones de personas.

Los eventos extremos de calor son consecuencia del cambio climático, siendo cada año más caluroso que el anterior y produciéndose dentro del verano olas de calor, que tienen una alta relación con la mortalidad por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo en personas de edad avanzada. De hecho, por cada grado extra que sube la temperatura respecto a la que sería la temperatura base se incrementa un 3% la mortalidad de estos pacientes.

Medición

La medición de los efectos sanitarios del cambio climático solo puede hacerse de forma aproximada. En una evaluación llevada a cabo por la OMS se concluyó que, según las previsiones, el cambio climático causará anualmente unas 250.000 defunciones adicionales entre 2030 y 2050. Sin embargo, cada vez son más las políticas y opciones individuales que pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y reportar importantes beneficios colaterales para la salud. Entre todos podemos conseguirlo.


Qué podemos hacer para contribuir a frenar el cambio climático

1. Movilidad limpia. Siempre que sea posible, ve caminando o en bicicleta.

2. Menos energía. Reduce el consumo energético, por ejemplo, aprovechando la luz natural y desenchufando electrodomésticos cuando no estén en uso.

3. Ahorra agua. Cierra el grifo cuando no sea necesario.

4. Temperatura en el hogar. Controla el termómetro dentro de casa tanto en invierno como en verano.

5. Las 3 R. Reduce los desechos, reutiliza lo que puedas y recicla siempre.

6. Compra de proximidad. Consume productos locales y ecológicos.

7. Consume menos carne roja. Su producción genera muchas más emisiones de gases de efecto invernadero que la de pollo, frutas, verduras y cereales.

8. Infórmate de lo que compras. Conoce dónde y cómo están fabricados los productos que adquieres.

9. Conoce el entorno. Sal a descubrir los ecosistemas que te rodean.

10. Participa. Involúcrate en la promoción de políticas de salud y medioambiente.