Conocimiento | Firma invitada

Manejar la ansiedad en momentos de cambio

Como profesional, ¿te resulta difícil mantener el equilibrio emocional, la mente calmada, generar un ambiente sin conflictos o guiar a tu equipo para afrontar los desafíos con fortaleza? Si es así, no estás solo.

Las reglas del juego están cambiando y la nueva economía impone un nuevo modelo de profesional que, sea cual sea su nivel de responsabilidad, trabaje de manera más consciente y humana cuidando de sí mismo y su impacto en los demás, centrado, colaborador, creativo, inclusivo y sereno en sus respuestas bajo presión.

En estos tiempos de alta digitalización y teletrabajo, el mercado necesita profesionales capaces de mantener el rumbo en aguas turbulentas, parar antes de reaccionar, mantener la mente enfocada para estar presente en las reuniones, establecer relaciones basadas en la amabilidad y la confianza.

Hoy, trabajar de forma consciente se erige como una capacidad altamente eficaz para ayudar a las personas a manejar sus miedos y volver a los niveles de productividad y compromiso previos a la COVID-19.

"Ser un buen profesional es uno de los roles más desafiantes que podemos asumir en la vida"

Y es que ser un buen profesional es uno de los roles más desafiantes que podemos asumir en la vida. El ajetreo de trabajar en el mundo interconectado e hiperactivo de hoy a menudo nos distrae de lo que es importante y limita nuestra capacidad de ser referentes con excelencia. Si somos honestos con nosotros mismos, hay demasiadas veces que sentimos que pasamos el día apagando incendios y perdiendo el tiempo en lugar de hacer un buen trabajo. ¿Hay otra manera de trabajar? La respuesta es sí.

Se puede aprender a cultivar la inteligencia emocional consciente para enfocarnos en lo importante, siendo capaces de tomar decisiones que conducen a un escenario de ganar-ganar-ganar: bueno para la organización, para los compañeros y para la comunidad.

Gobierna tu mente para que no te gobierne a ti

Ser consciente es una habilidad mental y emocional relacionada con darnos cuenta de los pensamientos, emociones e impulsos que condicionan nuestras respuestas automáticas, reacciones impulsivas, mal humor, prisas y agotamiento.

Cuando somos capaces de activar este modo consciente nos convertimos en líderes de nosotros mismos, capaces de elegir qué queremos decir, pensar, sentir o hacer. Aumentamos naturalmente nuestra inteligencia emocional, que nos permitirá tomar decisiones sabias y conscientes en medio del caos, seleccionar las palabras adecuadas en cada situación, aumentar la capacidad de escucha, mantener altos los niveles de energía y motivar a los que nos rodean, ayudándoles a adaptarse mejor a los cambios.

Todo ello beneficiará tu productividad y bienestar, así como el de tus compañeros de trabajo, y traerá consecuencias positivas para la reputación y resultados de la organización.


8 prácticas para encontrar el equilibrio emocional
1. Cultiva tu autoconciencia

El conocimiento es poder y ser consciente de los propios sentimientos te pone al mando.

Práctica: Pregúntate ¿qué puedo mejorar?, ¿qué tres cosas son más importantes para mí? o ¿cómo puedo mejorar la vida de las personas con las que trabajo?

2. Mejora tu autocontrol

La práctica regular de ejercicios de atención plena simples pero poderosos nos aporta resistencia y equilibrio emocional.

Práctica: Cuando te sientas estresado/a, para un instante y presta atención a tu respiración para calmar la mente. Luego, pregúntate qué emoción estás sintiendo, ponle un nombre y busca las sensaciones que deja en tu cuerpo.

3. Medita 10 minutos al día

Esta es una parte esencial de una persona consciente, ya que ayuda a reducir el estrés, impulsar la creatividad, mejorar el sueño REM y aumentar la funcionalidad del cerebro.

Práctica: Siéntate en un lugar tranquilo alejado de interrupciones, preferiblemente al comenzar el día. Abre tu percepción al momento presente a través de los sentidos y disfruta de un pequeño oasis de inactividad.

4. Enfócate en lo que importa

Resolver tareas según van llegando es lo que llamo “apagar fuegos”. Una forma de trabajar muy habitual, estresante e improductiva.

Práctica: Planifica tu agenda el día anterior con la fórmula R.A.P.:
1º- Respiración. Toma tres respiraciones profundas, la exhalación debe durar el doble de tiempo que la inhalación. Deja que se estabilice tu mente.
2º- Agenda consciente. Planifica tus tareas antes de comenzar la jornada y chequea al menos dos veces al día que estás cumpliendo tus prioridades.
3º- Prioridad consciente. Diferencia lo que es urgente de lo importante y marca en tu agenda con diferentes colores las tareas pendientes. Actúa según las prioridades.

5. Desarrolla tu empatía y capacidad de escucha

La empatía es una habilidad que te permite comprender la perspectiva de otra persona y ser más comprensivo con sus necesidades y preocupaciones.

Práctica: En una reunión, entrena tu habilidad para leer el estado mental y emocional de los asistentes, lo que dicen y cómo lo dicen.

6. Haz que tus compañeros se sientan seguros

La humildad es un elemento esencial para crear un clima de confianza donde las personas se sientan seguras para dar lo mejor de si mismas.

Práctica: Cuando te hagan sugerencias, date cuenta si tu mente se pone a la defensiva. Mantente siempre abierto a escuchar (y aceptar) las aportaciones de los demás.

7. Comunícate de forma consciente, con aprecio y reconocimiento

Ten en cuenta tus emociones antes de comunicarte, tómate el tiempo necesario para considerar si lo que vas a decir es honesto y beneficioso.

Práctica: Piensa en lo que agradeces a un colaborador y asegúrate de decírselo, ya que a todo el mundo le gusta que reconozcan aquello que ha hecho bien.

8. Cuídate para cuidar

Necesitamos mantener nuestros niveles de energía altos para hacer frente a los desafíos del día a día. Para ello, debemos cuidar el descanso, la actividad física y la alimentación.

Práctica: Tómate un minuto para descansar tu mente y luego concéntrate en las sensaciones físicas de tu cuerpo. Probablemente identificarás algunas áreas con tensión o incomodidad; relájalas o cambia a una posición donde puedan relajarse.