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Francia y Suiza en autocaravana

Esta forma de viajar ha ganado muchos adeptos este verano como consecuencia del coronavirus, pero nuestro compañero Luis Abel Martínez ya se animó el pasado verano a disfrutar de las ventajas que tiene moverse con ‘la casa a cuestas’.

Siempre me ha gustado viajar sin programar un itinerario, sin depender mucho del reloj y teniendo la libertad de hacer aquello que me apetezca en cada momento. Desde que vendimos el Eixerit, un velero que teníamos, empezamos a disfrutar de las vacaciones en autocaravana, una forma muy bonita de hacer turismo en familia con todas las comodidades.

Campings: una buena opción para estacionar.

En julio del año pasado decidimos visitar Suiza. Después de ver varias opciones de alquiler, decidimos hacerlo desde Mallorca, donde vivimos, ya que no había mucha diferencia de precio y nos daba la posibilidad de llevarnos todo preparado. La idea era ir en barco a Barcelona y conducir hacia el país helvético atravesando Francia.

"Puedes cambiar los planes sobre la marcha sin temor a quedarte sin alojamiento"

El inicio del viaje coincidió con una ola de calor que nos hizo buscar rápidamente un lugar donde refrescarnos y decidimos hacer una parada en el lago de Annecy, el segundo más grande de Francia, del que me sorprendió mucho su agua tan limpia. La zona tiene una gran cantidad de campings, como todo el país, pero tuvimos la gran suerte de encontrar un sitio para pernoctar muy cerca de la orilla del lago y decidimos quedarnos unos días. Pudimos conocer la ville, con calles adoquinadas, canales serpenteantes, casas con colores pastel y el castillo medieval, además de realizar una gran ruta circular en bicicleta.

Hacia los Alpes suizos

Después de pasar unos días espectaculares, mi mujer se planteó no llegar a Suiza, pero finalmente emprendimos la marcha. Parecía que haría buen tiempo en la zona de los Alpes y aprovechamos para ir a Saas Fee, una preciosa estación de esquí rodeada de grandes ‘cuatro miles’. Había leído buenos relatos sobre este lugar y nos apetecía mucho conocerlo.

Saas Fee es de las pocas estaciones que te permite esquiar en verano, ya que cuenta con uno de los glaciares más importantes de los Alpes. El pueblo se abastece al 100% de energía limpia procedente de la central hidroeléctrica de Valais. Y, por supuesto, todos los coches y vehículos no eléctricos están vetados en el casco urbano desde 1951.

Saas Fee: un paraíso para los deportes de aventura.

El área para caravanas está junto a un acantilado con unas vistas espectaculares. Nos quedamos unos cuantos días realizando rutas de trecking y bici de montaña. Además, en la oficina de turismo se puede comprar un pase para usar los telecabinas del valle, lo que te permite subir con la bicicleta y bajar por pistas de todos los niveles de dificultad, muy recomendable. El pase también te da la oportunidad de coger el autobús y visitar distintos pueblos, así que aprovechamos para cargar las bicicletas y conocer los alrededores. El pueblo cuenta, además, con varios circuitos de tirolinas y una especie de montaña rusa que atraviesa el bosque en la que tu controlas la velocidad del carro. ¡Mi hijo y yo nos lo pasamos en grande!

Pasamos unos días maravillosos con muy buen tiempo. Eso sí, hay que madrugar para poder aprovechar el día ya que a partir de las cinco de la tarde se suele nublar en los Alpes.

En tren para seguir disfrutando
Interlaken: un recorrido en bici para disfrutar el entorno.

Una vez terminó el buen tiempo decidimos bajar hacia Interlaken. Preguntamos por la manera más rápida para llegar y nos comentaron que lo mejor era en un tren de carga de vehículos. Nos quedamos perplejos al verlo, nunca había visto nada igual. Cargan los coches uno detrás de otro sobre un vagón descubierto y el tren atraviesa los Alpes por una cadena de túneles. Impresiona, pero es muy seguro.

Interlaken es muy turístico, pero no por ello deja de ser precioso. Allí, las actividades más comunes son el vuelo en parapente y subir en tren de cremallera al Jungfraujoch (estación de tren que está en la cima del Jungfrau), aunque nosotros no lo hicimos. Allí nos quedamos unos cuantos días en un camping que nos habían recomendado y nos pasamos dos días recorriendo el lago en bicicleta. Un día conocimos a una familia que estaba haciendo paddle surf con sus hijos y nos dejaron remar un rato por el lago, fue genial. Rematamos la jornada con una pequeña barbacoa junto al lago.

Lago Serre-Ponçon: remanso de paz donde combatir el calor.

Ya de vuelta hacia Tolón, donde cogíamos el ferry de regreso a casa realizamos una parada para descansar Serre-Ponçon, otro lago muy recomendable.

Aunque, como todo, tiene inconvenientes, viajar en autocaravana es una gozada. Estás siempre en casa y te permite organizar los viajes a medida o cambiarlos sobre la marcha sin temor a quedarte sin alojamiento. Ya sea por disfrutar de libertad y aventura o por curiosidad, os animo a que lo probéis. ¡Seguro que repetís!