Personas | Una jornada con...

Ana Monteseirín, jefa de operaciones de CLH Aviación

Con su trabajo, ayuda a la compañía a prestar satisfactoriamente sus servicios en el aeropuerto de Asturias. En su tiempo libre, el yoga y el senderismo le ayudan a cuidar su salud física y mental.


Antes de las seis de la mañana, Ana Monteseirín ya está lista para empezar su turno. Es jefa de Operaciones en el aeropuerto de Asturias y un avión ya está esperando para un repostaje, pero antes debe llevar a cabo unas pruebas y purgas en el vehículo de suministro para garantizar la calidad del combustible. “Hay tres aviones de vuelos regulares que ‘duermen’ en el aeropuerto y deben estar listos para salir a primera hora”, explica.

Terminados los abastecimientos, vuelve a la instalación y carga la cisterna de combustible para que esté lista para próximas operaciones. Después, tras tomar un café rápido, entra en la oficina para realizar tareas administrativas relacionadas con la actividad: “Cada día tenemos que hacer el informe de suministros de la jornada anterior, además de cuadrar el inventario de existencias para verificar el volumen que tenemos”, señala. El de Asturias es un aeropuerto pequeño y el producto siempre debe estar controlado para no quedar desabastecido.

Asimismo, debe asegurarse de otros aspectos que inciden en el buen funcionamiento de la instalación, como la gestión de personal y el trato con proveedores, además de ser la referencia de la compañía en las relaciones con Aena y las aerolíneas que operan en el aeropuerto.

Después, abandona la oficina para desempeñar tareas programadas de mantenimiento. “Es importante que todos los equipos estén en perfecto estado, especialmente los vehículos, ya que si no responden, no podemos realizar los repostajes”, asegura durante un control de densidad y temperatura a unas de las cisternas. Ahora toca verificar unas mangueras, a las que somete a distintas pruebas de presión, y luego realiza la medición de combustible almacenado en los tanques.

“Es importante que todos los equipos estén en perfecto estado. si no responden, no podemos realizar los repostajes”

Le llega un aviso para abastecer un vuelo ambulancia de la Organización Nacional de Trasplantes y, más tarde, una avioneta de una escuela, por lo que debe cambiar de vehículo: “Suministramos queroseno (Jet-A1) y gasolina de aviación (Avgas 100LL). En los suministros a presión, no hay duda, pero en los que son sobre plano (con una pistola como la de las gasolineras), tenemos que seguir las indicaciones reglamentarias para asegurarnos del tipo de combustible servido”, explica.

Ana disfruta con su trabajo, especialmente del contacto con las personas con las que comparte el aeropuerto. “Llevo 15 años aquí y tengo muy buena relación con todos. Así da gusto trabajar”, sonríe. Antes de terminar su turno, vacía y deja preparada una cisterna, que llevará mañana a pasar la ITV. También revisa los apuntes de la formación que debe impartir (otro de sus cometidos) en próximos días a personal de nuevo ingreso. Ya con la ropa de calle se despide del compañero que le da el relevo y se marcha a casa.

Equilibrio físico y emocional

Ha sido un día duro, pero hoy la tarde es para ella. Tiene clase de yoga, actividad que realiza al menos tres veces a la semana porque, como asegura, le viene muy bien tanto física como mentalmente. “No solo me ayuda a desconectar, también me permite mantenerme en forma, sobre todo teniendo un trabajo, en ocasiones, tan físico como el mío”, dice.

SIEMPRE EN FORMA. Ana practica yoga de forma habitual, una actividad que le ayuda a despejar la mente y a ejercitar su cuerpo.

Hace tres años, su hija le animó a apuntarse a yoga y, desde entonces, no duda en convencer a todo el que puede de sus bondades: “Es una actividad muy recomendable para cualquier tipo de gente, en la se trabaja la flexibilidad y las posturas. Además, te lo pasas muy bien”.

Lista para comenzar la clase, Ana cuenta que practica el ‘Hatha Yoga’, una de sus distintas modalidades, porque es “bastante nerviosa” y no se concentra con otras escuelas más espirituales. Mientras realiza diversos ejercicios, señala que los avances son muy rápidos, viendo resultados cada día. Ensaya una postura que se le resiste, se ríe y lo vuelve a intentar hasta que, por fin, lo consigue. “¿Ves por qué me lo paso bien?”.

El yoga se ha convertido en algo fundamental en su vida y, cuando no puede asistir a las clases, no duda en practicar en su casa siguiendo algún vídeo de su escuela o de Internet: “Durante el confinamiento, la aplicación Zoom ha sido de gran ayuda”. El yoga, sin duda, es su fuente de equilibrio y bienestar.