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Movimientos de combustibles con la máxima eficiencia

Los programadores logísticos diseñan planes de transporte para mover los combustibles por el sistema logístico de CLH, siempre velando por la calidad de los combustibles, la optimización energética y el abastecimiento de las instalaciones.


Uno de los principales éxitos del Grupo CLH es que, a lo largo de su historia, siempre ha ayudado a garantizar el abastecimiento del país, acercando el combustible a los lugares donde se necesita, incluso en los peores momentos, como en la reciente crisis por COVID-19.

“Este proceso de transporte y almacenamiento es más complejo de lo que pudiera parecer e implica el esfuerzo de muchas personas, que trabajan para introducir el combustible en nuestro sistema logístico y distribuirlo geográficamente en función de las necesidades de consumo de las zonas”, afirma el director general Comercial, Jorge Guillén.

Dentro de este grupo de profesionales, destacan los programadores logísticos, equipo integrado en Planificación Logística, cuya principal misión es diseñar los programas de transporte que establecen cómo y cuándo realizar el movimiento de los diferentes productos.

El subdirector de Planificación Logística, Javier Alcázar, explica: “Esta planificación comienza con el plan mensual de medios de transporte, en el que CLH define cómo realizar el movimiento de los productos petrolíferos para satisfacer las necesidades de los clientes, en cuanto a entregas de combustibles en distintos orígenes y retiradas en los correspondientes destinos”.

Elaborado este plan mensual, llega el turno de los siete programadores, cada uno encargado de un área geográfica o de un tipo específico de operaciones, como los movimientos por buque o las importaciones. De acuerdo con el plan de medios, cada uno de ellos concreta la secuencia de retiradas de los productos y los volúmenes destinados a cada instalación. “Este programa debe estar basado en tres premisas: garantía de abastecimiento de las instalaciones, optimización de costes energéticos y secuencias de productos que no pongan en riesgo la calidad”, señala la jefa de Programación Logística, Cristina Álvarez.

Herramientas de simulación

Para diseñar estos programas, el equipo cuenta con herramientas informáticas que simulan todas las condiciones y variables posibles en cada movimiento, que son de gran ayuda para definir el momento más adecuado para realizarlos, según las necesidades de abastecimiento o el coste de la energía, entre otros parámetros.

El equipo se distingue por su capacidad de adaptación: la prioridad es dar servicio al cliente

Una vez terminados, los programas de retiradas se comparten con las instalaciones implicadas y con el Centro de Control, que se encarga de ejecutarlos, además de con otras áreas también involucradas, para que tengan conocimiento de la información.

Los programas se suelen elaborar por periodos de cuatro o cinco días, pero es normal tener que revisarlos y adaptarlos antes para adecuarlos a los cambios en las entregas de los clientes o a los imprevistos que puedan surgir, como obras o paradas del oleoducto.

Máxima flexibilidad

Esa capacidad de adaptación a las circunstancias es uno de los principales rasgos distintivos del equipo. Como asegura la responsable, “la prioridad es dar servicio al cliente en tiempo récord”.

El mejor ejemplo de ello han sido las actuaciones llevadas a cabo a partir del mes de marzo, cuando la COVID-19 afectó drásticamente a la actividad habitual de nuestra compañía. “Se produjo una bajada de los precios del petróleo que llevó a los operadores a solicitarnos mayor capacidad de almacenamiento, lo que nos obligó a adaptar nuestra forma de programar a las nuevas circunstancias, sin afectar al funcionamiento de los oleoductos”, explica Cristina Álvarez.

Por eso, casi de un día para otro, el equipo comenzó a diseñar programas para reubicar todo el stock almacenado y liberar la máxima capacidad posible, para ponerla a disposición del mercado. “Fueron unos días muy intensos pero el esfuerzo ha merecido la pena, ya que hemos podido compensar, en parte, el descenso que han experimentado nuestras actividades habituales”, asegura.

Este éxito pone de manifiesto la capacidad de reacción del equipo para responder con agilidad a los cambios. Una capacidad que llevan demostrando desde hace años y que también les ha permitido adaptar su actividad a nuevos servicios, como la mezcla de productos o el almacenamiento segregado. “Cuanto más flexibles seamos y más servicios prestemos, mejor para la compañía”, concluye Cristina Álvarez.


Un perfil muy especial

Por las características de su trabajo, los programadores de oleoducto son profesionales altamente formados que, además, deben reunir unas cualidades determinadas. Así lo explica Cristina Álvarez: “Debido al nivel de responsabilidad que tienen y a la toma constante de decisiones, deben tener una elevada tolerancia al estrés. También una clara orientación al cliente, tanto interno como externo, puesto que la comunicación y las negociaciones son constantes durante la jornada”.


Rosa Llorente

“Cada día es un reto. Coordinamos y gestionamos las necesidades de nuestros clientes, de las refinerías y de CLH, al tiempo que permanecemos vigilantes para detectar negocios y servicios novedosos, que cubran nuevas demandas y sean rentables”.


Carmen García

“Para realizar una buena planificación nos apoyamos en un simulador, modelos y previsiones de demanda, pero en última instancia somos los programadores quienes tomamos las últimas decisiones, adaptándonos a las circunstancias”.


Sergio López

“Programar es una labor muy delicada en la que tenemos que encajar muchos y diferentes factores, como la disponibilidad de las refinerías, el orden óptimo de bombeo, la optimización energética o, incluso, la existencia de obras en los oleoductos”.


Sergio de la Guía

“No solo aseguramos el abastecimiento en las instalaciones, sino que también ponemos el foco sobre el cliente, adaptándonos en todo momento a sus necesidades y demandas”.


Alfredo Gutiérrez

“Nuestra tarea diaria prioriza atender las necesidades de los operadores, que requieren que estemos disponibles en cualquier momento y, también, apoyar a distintas áreas de la compañía que necesitan de nuestra colaboración para completar su trabajo”.


Fernando Talaván

“Me ocupo de la programación de las importaciones y de clientes con tanques segregados. Es un trabajo muy exigente, tanto en la parte técnica, en la que siempre cuento con el apoyo de compañeros, como en los horarios. ¡En Londres, Ginebra o Ámsterdam no conciben el concepto 'jornada de verano'!”.


Álvaro Rodríguez

“Resolvemos un puzle en el que todas las piezas tienen que encajar. Al mismo tiempo, tenemos que ser flexibles para adaptarnos a las situaciones sobrevenidas. Somos conscientes de que una mala decisión podría dejar a una región sin combustible”.