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Ante el coronavirus, siempre alerta

Prevención, higiene y concienciación son las herramientas que nos permitirán seguir controlando a los afectados por esta enfermedad.


A estas alturas conocemos de sobra los efectos de la pandemia causada por el coronavirus SARS-CoV-2, una crisis no solo sanitaria que ha llevado al planeta a una situación hasta ahora desconocida. Poco a poco estamos volviendo a la vida que llevábamos antes, pero lo cierto es que este acontecimiento excepcional marcará a la sociedad, en todos sus ámbitos, durante muchos años.

A la espera de una vacuna en la que se trabaja a contrarreloj de forma global, lo que es una evidencia, como siempre que se trata de la salud, es que la prevención es nuestra mayor aliada si queremos mantener a raya a la COVID-19. La colaboración, esfuerzo y solidaridad de todos nos ha permitido tener cierto control sobre el virus y superar las fases más críticas. Si queremos seguir avanzando, no podemos bajar la guardia, debemos cumplir con las recomendaciones sanitarias y, sobre todo, seguir concienciados con todas las medidas de seguridad e higiene.

Está en tus manos

La vía principal de transmisión es la aérea, a través de pequeñas gotas que se producen cuando una persona infectada tose o estornuda. También se transmite al tocarse ojos, nariz o boca tras haber estado en contacto con superficies contaminadas.

"El principal riesgo son las personas portadoras del virus que no presentan síntomas"

Por ello, lavarse con frecuencia las manos con jabón es el método más efectivo para minimizar el riesgo de contagio. Es también recomendable llevar un gel hidroalcohólico para desinfectarnos hasta que podamos lavárnoslas adecuadamente. Igualmente, siempre que tosamos o estornudemos, debemos taparnos la boca y la nariz con el codo flexionado o un pañuelo, que debemos tirar de inmediato. El uso de las mas­carillas protectoras es muy recomendable para todas las personas, especialmente las de alto riesgo, sobre todo en espacios cerrados. También es recomendable mantener una distancia segura con aquellos que nos rodean y evitar el contacto físico.

Por todos

La Organización Mundial de la Salud estima que el periodo de incubación, entre la infección y la aparición de síntomas, está entre dos y catorce días, aunque la mayoría los desarrolla entre los cinco y siete primeros días. Los más habituales son fiebre, tos y dificultad para respirar, aunque otros como diarrea, náuseas, dolor de cabeza o la pérdida de gusto y olfato también pueden avisar de un posible contagio.

Ante cualquiera de ellos, debemos contactar con nuestro centro de salud y perma­necer en casa aislados para mini­mizar el riesgo de transmisión en caso estar infectado. Debemos informar a aquellos con los que hayamos coincidido en los últimos dos días para que extremen las medidas de distanciamiento con otras personas e, incluso, también se aíslen si el contacto ha sido estrecho. Si los síntomas se agravan y el empeoramiento es evidente, hay que contactar con los ser­vicios médicos sin demora.

Por último, es importante recordar que el principal riesgo no son las personas infectadas y diagnosticadas, sino aquellas que son portadoras del virus y no presentan síntomas. Por ello, es crucial que pensemos en los demás y actuemos siempre con prevención.


¿Coronavirus o COVID-19?

Estas dos palabras se usan para referirse a lo mismo, pero su significado es diferente:

Coronavirus (CoV): es una familia de virus que debe su nombre al aspecto que presentan, muy similar a una corona o un halo. Se han descubierto muchos tipos, pero solo tres han causado brotes epidémicos:
- SARS-CoV (2002): siglas en inglés de síndrome respiratorio agudo grave.
- MERS-CoV (2012): síndrome respiratorio de Oriente Medio (allí se detectó).
- SARS-CoV-2 (2019): inicialmente se denominó 2019nCoV, pero pronto se bautizó como una segunda versión del SARS.

COVID-19: es la enfermedad generada por el virus SARS-CoV-2. La OMS propuso el nombre a partir de COronaVIrus + Disease (‘enfermedad’) + [20]19.


Pruebas para detectar el virus
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PCR: detectan el material genético del coronavirus, es decir, si está presente en el organismo.

Test rápidos de anticuerpos: analizan la reacción inmunológica en sangre y permiten saber en qué fase está la enfermedad. Cuando aparece la inmunoglobina M (IgM) se está en estadio temprano, cuando aparecen la M y la G (las secundarias y más abundantes) ya se está en un periodo de respuesta máxima o, cuando solo queda la G (IgG), la infección está remitiendo.

Serología: al igual que los test rápidos, detectan anticuerpos, pero estas pruebas deben hacerse en laboratorio y son más fiables.