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Adaptarse a las circunstancias sin parar la actividad

La drástica caída de la demanda de productos ha tenido un impacto importante en el sector petrolífero, que, a pesar de todo, no ha cesado su actividad para seguir prestando un servicio esencial a la sociedad.


La crisis desatada por el coronavirus ha afectado, en mayor o menor medida, a todos los sectores de la economía. En España, uno de los que más está sufriendo sus consecuencias es el del petróleo, que en las últimas semanas ha visto cómo una caída sin precedentes de la demanda está afectando a toda su cadena de valor.

La paralización que ha vivido el país en los últimos meses, con el transporte privado limitado drásticamente, gran parte de las actividades económicas y empresariales suspendidas y la cancelación de los vuelos comerciales, tuvo un impacto muy negativo en el consumo de productos petrolíferos.

De acuerdo con los datos de CLH, en el mes de mayo este descenso superó el 43% en comparación con el año anterior. Se notó especialmente en las salidas de gasolinas desde las instalaciones de la compañía, que fueron un 56,5% menos, mientras que los gasóleos de automoción registraron una disminución de la demanda del 38,3%. Los gasóleos A, B y C, por su parte, acumularon una bajada del 27,8%. Pero la peor parte se la llevaron los combustibles de aviación, principalmente el queroseno, cuyas salidas se redujeron un 91,5%.

Bajada de precios

La primera consecuencia de esta reducción de la demanda fue un descenso de los precios, tanto del producto final para los consumidores como del crudo en los mercados mundiales. El petróleo cotiza a la baja, llegando incluso el pasado 20 de abril a cerrar en negativo en las bolsas del mundo, algo nunca visto antes de esta crisis, y solo un recorte de la producción de los principales países productores ha permitido aligerar esta caída.

El sector ha continuado con su actividad en todo momento, contribuyendo al buen funcionamiento de servicios esenciales

Este menor coste de la materia prima ha tenido su reflejo en los combustibles que llegan al consumidor, si bien esta rebaja no ha sido tan significativa. El director general de la Asociación de Operadores Petrolíferos (AOP), Andreu Puñet, explicó durante el seminario ‘Los productos petrolíferos: situación actual del sistema’, organizado por Enerclub, “que los mercados de petróleo y de productos son diferentes y por eso no existe una correlación entre la bajada del crudo y la de los combustibles terminados”. Asimismo, recordó que “en España cerca del 50% del precio final de los carburantes son impuestos”.

En este sentido, el de la recaudación fiscal, el consejero delegado de CLH, Jorge Lanza, indicó en ese mismo foro que el descenso en el consumo de combustibles estaba suponiendo una reducción en los ingresos a las arcas del estado en concepto de impuesto especial de hidrocarburos”, que en 2019 rondó los 10.000 millones de euros.

Reservas llenas

Otra de las consecuencias del bajo consumo es el exceso de oferta, lo que incide en el almacenamiento de productos. En España, como señaló Andreu Puñet, las refinerías han reducido su producción para ajustarse a la demanda y no tener excedentes, al tiempo que Lanza, como responsable de la compañía con mayor capacidad de almacenamiento de productos petrolíferos, indicó que “el sistema de CLH estaba completamente lleno”.

La parte positiva en estas circunstancias, como ambos indicaron, es que el suministro de productos a la sociedad española está garantizado. Igualmente, hicieron hincapié en que tanto los productores como las empresas logísticas han continuado con su actividad en todo momento, poniendo de manifiesto su contribución al buen funcionamiento de servicios tan esenciales para la sociedad como el transporte.