Conocimiento | Firma invitada

Somos lo que comunicamos

Una vez le pregunté a un amigo, que dirige a un equipo de cinco personas, con cuánta frecuencia les comunicaba decisiones y les informaba del avance de los proyectos de su negocio. Su respuesta fue: “Yo no tengo tiempo de comunicar, estamos hasta arriba”.

Sin duda, puedo decir que mi amigo comunica y mucho. Sí, sí, comunica. Su silencio y su falta de transparencia y compromiso está comunicando, y no precisamente para bien. Ignorar la comunicación acarrea errores y problemas con compañeros, jefes o subordinados.

Sin embargo, si invertimos tiempo en una buena comunicación mejoraremos los resultados de proyectos y nuestras acciones realmente impactarán en las personas. Conseguiremos tener profesionales motivados, un buen ambiente de trabajo e incluso mayor calidad en las tareas, sin olvidar el cambio de aquellos comportamientos que cada organización quiere perseguir.

Pero... ¿cómo comunico?

La comunicación interna debe ser siempre bidireccional, transversal y constante. Es un tremendo error plantearla en un sentido descendente, es decir, de jefe a empleado, ya que para comunicar siempre debe existir la posibilidad de respuesta, de feedback, ya que gracias a este conoceremos el impacto, positivo o negativo, que está provocando en nuestro interlocutor el mensaje.

Esa respuesta debe ser escuchada de forma activa. Pero ¿y eso cómo se hace? Es un proceso en el que la persona que escucha se responsabiliza en comprender tanto el contenido como las emociones de quien habla, así como de las necesidades implícitas en lo que se cuenta, y después corrobora su entendimiento con su interlocutor/a.

"Una buena comunicación impacta sobre la motivación, la productividad y el buen ambiente"

Por tanto, no basta con estar ahí, sino que cuando tú estás hablando yo tengo que ser capaz de transmitirte que estás siendo escuchado y comprendido. Para ello, no dudes en preguntar a la persona que habla y corroborar que estás entendiendo lo que quiere decir, incluso puedes repetir lo que ha dicho para estar 100% seguro. Y si no recibes comentarios o no hay dudas sobre tu mensaje, anímate a hacer preguntas para generar diálogo, seguro que sacas conclusiones y aprendizajes.

El mensaje

En cuanto a los mensajes que vas a transmitir, recuerda ser claro a la hora de exponerlos para evitar malas interpretaciones. Si tienes que dar varios, comienza por el más importante e intenta que todos tengan una parte positiva para generar buen ambiente laboral.

Además, este proceso de transmisión debe ser transparente, ofreciendo la información que se pueda transmitir sin ocultar que, quizás, haya otra que en ese momento no se puede compartir.

Como me quedé sorprendida con la respuesta de mi amigo, seguí indagando: “Pero... alguna vez les habrás pedido un esfuerzo extra a compañeros para poner en marcha un proyecto, ¿no? Y luego les habrás contado cómo avanza, ¿verdad?”, a lo que él respondió: “Sí, claro que he pedido esfuerzos, pero contar el avance, ¿para qué? Ya se enterarán cuando esté resuelto”.

Del mismo modo, cuando un proyecto se pone en marcha, se deben comunicar avances, retrocesos, interrupciones o resultados de este. De lo contrario, si, como mi amigo, elegimos el silencio y no contamos el desarrollo de la iniciativa, generará un sentimiento de frustración, decepción e incluso de rechazo cuando la próxima vez solicites un esfuerzo extra para otro proyecto.

Por tanto, no lo olvides: una buena comunicación en un proyecto o en el día a día, en cualquier relación laboral, impacta sobre la motivación, la productividad y el buen ambiente.


Cuida la comunicación no verbal
A la hora de comunicar, no olvides estas 5 pautas de comunicación no verbal:

1. Mira a cada una de las personas a las que te dirijas para hacerles partícipes de la comunicación.

2. No cruces los brazos ni las piernas, ya que se considera un gesto de defensa, bloqueo y nerviosismo.

3. No te cubras la boca mientras hablas, puede denotar que estás mintiendo o estás inseguro.

4. Utiliza las manos para enfatizar el mensaje. No las escondas ni entrelaces los dedos, ya que es un gesto que significa actitud hostil.

5. Mantén una posición erguida para dar una imagen de seguridad. Si la postura es encorvada o con la cabeza agachada, es signo de posible falta de autoestima o incluso, de tristeza.