Personas | Una jornada con...

Esther Jaén, técnico de Calidad en el laboratorio de Barcelona
UN TRABAJO DE CALIDAD. Esther Jaén supervisa una recepción de producto en el puerto de Barcelona.

Con su trabajo, ayuda a garantizar la calidad exigida de los productos que gestiona CLH. En su vida privada, correr y practicar otros deportes le ayudan a mantener el equilibrio y a encontrar la felicidad.


A las ocho de la mañana, la actividad es intensa en el laboratorio de Barcelona. A esa hora, Esther Jaén comienza su turno. Es técnico de Calidad en el laboratorio y su principal cometido es “controlar y garantizar la calidad de los productos que gestiona la compañía”.

Cuando llega, el laboratorio ya lleva dos horas funcionando, así que lo primero es hablar con los compañeros para “planificar las actividades del día en función de las necesidades y la carga de trabajo”. En una jornada normal reciben varias muestras de Jet A1 (combustible de aviación) y más de una veintena de gasolinas y gasóleos para analizar, entre otro tipo de muestras, todas de la zona nordeste, su área de influencia. “La organización es clave para ser eficientes”, asegura.

Esther realiza un ensayo en el laboratorio.

La labor de Esther se centra, principalmente, en la gestión de las muestras, los análisis y la expedición de los certificados correspondientes una vez comprobado que cumplen con las especificaciones vigentes. En caso contrario, “se activa un protocolo para la recuperación de producto no conforme”, señala. También es responsable del control técnico de los equipos del laboratorio: “Deben estar siempre en perfecto estado para garantizar la veracidad de los datos obtenidos en los ensayos”.

Otra de sus tareas es revisar la trazabilidad de los productos que entran en la cadena logística de CLH, ya sea por refinería, por buque tanque o procedentes de otras empresas del sector. Asimismo, Esther da soporte en el puerto de Barcelona a Supervisión de Entregas de Tarragona, “verificando la calidad y cantidad del producto recibido y asegurando que cuenta con la documentación necesaria”.

“Lo que más me gusta de mi trabajo es superar los retos que se van presentando”

El contacto con las instalaciones es constante. Con ellas, de acuerdo con sus necesidades de abastecimiento, prioriza los ensayos “para poder enviar producto o poner en servicio el que ya tienen”. Aunque su trabajo es de lunes a viernes, en ocasiones es necesario expedir certificaciones (sobre todo Jet A1 y descargas de buques), en fin de semana. La logística no se detiene.

Lo que más le gusta de su trabajo es superar los retos que se van presentando, como por ejemplo el de hoy con la terminal de Lérida, a la que da instrucciones para recuperar un tanque de gasolina. Satisfecha por el trabajo realizado en su jornada, se marcha con una sonrisa y cierta prisa porque ha quedado con su grupo de corredores.

RECOMPENSA. En su primera competición de triatlón, Esther (derecha) consiguió ser tercera en categoría femenina por parejas.

La vida es deporte

Hoy es jueves y, como los martes, toca entrenamiento. Primero hará diez kilómetros corriendo en compañía de otros aficionados de la localidad donde vive: “Somos muchos a los que nos gusta correr y al final se crea un vínculo, somos como una familia”. Después, al gimnasio para hacer ejercicios de fuerza.

El deporte entró en la vida de Esther hace ya muchos años y se ha convertido en algo imprescindible. Como ella dice, “entreno por sensaciones”, y hoy se siente fuerte. Mientras recupera el aliento, recuerda que empezó gustándole correr, pero una lesión le llevó, “por recomendación médica”, a practicar la natación. También salía a rodar en bicicleta de forma habitual, por lo que juntar las tres disciplinas fue el camino natural hacia el triatlón.

MOMENTOS DE FELICIDAD. Esther ha encontrado en el deporte algo que da sentido a su vida y que, además, le ha llevado a hacer grandes amigos.

En 2018, compitió con una amiga en una prueba popular y acabaron terceras en su categoría. “A partir de ahí me centré más en esta disciplina y me preparé para competir en solitario en modalidad ‘sprint’, que son 750 metros de natación, 20 kilómetros en bici y otros cinco corriendo”, explica.

Ya en el gimnasio, comenta que cada año se marca un par de retos deportivos para motivarse. Los de 2020 son participar en un triatlón en mayo y en una media maratón de montaña, disciplina que cada vez practica más. De hecho, un objetivo de futuro es correr pruebas de larga distancia.

Esther lleva el deporte en las venas y muchas semanas tiene que forzarse para descansar dos días. “No vivo del deporte, pero me da la vida y me hace feliz”, asegura. Viéndola entrenar, es evidente que es su mejor momento del día.