Personas | Una jornada con...

Darran Martin, fuel farm operator de CLH Aviation Ireland
SIEMPRE A PUNTO. El mantenimiento de la instalación es una de las tareas habituales de Darran, que siempre da lo mejor de sí mismo para que la operativa sea perfecta.

Con su trabajo, ayuda a garantizar el perfecto funcionamiento de la instalación en el aeropuerto de Dublín. Fuera de él, es instructor de motociclismo en la Escuadrón Reserva Calvary y un apasionado de las dos ruedas.


A las siete de la mañana, cuando Darran Martin comienza su turno, el aeropuerto de Dublín ya ha despertado. Aunque el sol ha salido, hace bastante frío, pero él no pierde la sonrisa, siempre amable, lo que le ha hecho ser una persona muy apreciada por sus compañeros a pesar de llevar solo unos meses, desde febrero de 2019, en CLH Aviation Ireland.

Por delante tiene doce horas (de 7 a 19 horas en el turno de mañana, de 19 a 7 horas cuando está de noche) en las que desarrollar sus responsabilidades: “Como fuel farm operator (operador de instalación), mi principal cometido es asegurar el correcto funcionamiento de las infraestructuras, tanto la instalación de almacenamiento como la red de hidrante, a través de un mantenimiento adecuado”, asegura.

Para ello, una de sus primeras tareas es ejecutar unas órdenes de trabajo para revisar equipos críticos de la terminal. “En ocasiones hacemos mantenimiento reactivo, pero el principal es el preventivo”, comenta. Mientras se dirige al primero, realiza las habituales inspecciones visuales de las infraestructuras para detectar posibles riesgos y anticiparse a ellos.

Otra de sus tareas habituales, que realiza posteriormente, es controlar el volumen de producto disponible en la terminal. Asimismo, verifica que el combustible que entra y sale de la misma cumple los estándares de calidad establecidos, para lo que recoge muestras y comprueba los resultados de los análisis posteriores. “Esta información, así como otra relacionada con la instalación, hay que introducirla en los sistemas de la compañía para que siempre esté disponible”, afirma delante del ordenador.

“Cada día me esfuerzo por rendir al máximo en lo personal y en lo profesional para garantizar la calidad de mi trabajo”

Darran también es responsable de comprobar que los conductores de los vehículos de suministro que acceden a la terminal cumplen con todos los permisos y condiciones que estipula la normativa de transporte de mercancías peligrosas (ADR).

Con la jornada ya llegando a su fin, deja todo listo para el siguiente turno con la satisfacción del deber cumplido. “Cada día me esfuerzo por rendir al máximo, tanto en lo personal como en lo profesional, para garantizar la calidad de mi trabajo”, señala.

Pasión por las motos

El tráfico en Dublín suele ser un problema, un quebradero de cabeza para los conductores. Quizás por eso, y sobre todo por su gran afición a las motocicletas, él se desplaza en una. “Me encanta la libertad que ofrece y la agilidad que te da para sortear los atascos de la ciudad”, sonríe.

AFICIÓN COMPARTIDA. En el ejército, Darran disfruta de su pasión por las motocicletas y ha hecho buenos amigos.

Esta afición se remonta tres décadas atrás, cuando se incorporó a la Policía Militar en la reserva. “Allí recibí formación sobre pilotaje que despertó mi interés por las dos ruedas. Poco a poco fui descubriendo este mundo apasionante, involucrándome cada vez más, hasta que en 1997 realicé un curso para convertirme en instructor”, recuerda.

“Vi que me gustaba mucho enseñar y transmitir mis conocimientos. Es algo que disfruto, por lo que me trasladé al Escuadrón Reserva Calvary para seguir impartiendo clases de conducción y mejorar las habilidades de sus miembros”, asegura.

CON EL PRESIDENTE. Darran ha tenido la oportunidad de conocer al presidente de Irlanda, Michael D. Higgins.

Actualmente tiene una motocicleta de gran cilindrada que utiliza para desplazarse en su día a día y realizar escapadas junto con sus compañeros de afición, como el reciente viaje que ha hecho para visitar el Salón de la Moto de Milán. También se ha comprado una segunda moto y en sus planes de futuro está restaurarla y ponerla a punto.

A pesar de la sensación de libertad, como instructor sabe que la seguridad es lo más importante, especialmente con las motos, por lo que siempre conduce con la máxima atención y cuidado: “Las carreras las dejo para los profesionales. Yo prefiero verlas por televisión en compañía de gente con la que compartir conversación y saboreando un buen café”.