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Tareas que se hacen solas

Estamos implantando la automatización robótica de procesos en determinadas funciones administrativas para seguir mejorando nuestra eficiencia.


En el Grupo CLH llevamos ya muchos años trabajando en la automatización de nuestros servicios logísticos. La gestión en remoto de buena parte de nuestras instalaciones, el acceso autónomo de los camiones cisterna a las terminales para cargar producto o la operación y supervisión de toda nuestra red de oleoductos desde una sala son algunos ejemplos del nivel alcanzado en este ámbito.

Ahora, de la mano de la innovación y la tecnología, estamos trasladando la automatización a algunas tareas administrativas con el fin de seguir aumentando nuestra eficiencia. Para ello, hemos recurrido a la Automatización Robótica de Procesos (Robotic Process Automation-RPA).

“La dirección corporativa Económico-Financiera, con la colaboración de Sistemas de Información, está liderando su implantación en CLH, si bien todavía se encuentra en una fase muy incipiente”, explica el director corporativo del área, David Folgado.

“La implantación de los RPA nos ayudará a crecer como compañía y a aumentar la motivación de nuestras personas”
MÁS VALOR AÑADIDO. Dora Valdés, responsable de Digitalización y Eficiencia Financiera, trabaja en la implementación del RPA, que ayudará a mejorar la eficiencia la compañía.

Un RPA utiliza los flujos y recursos existentes para realizar su trabajo. Es capaz de replicar las acciones de un ser humano interactuando con la interfaz de usuario de un sistema informático. “Se trata de un software creado para reducir la intervención manual en el uso de programas y aplicaciones informáticas automatizando funciones repetitivas”, explica Dora Valdés, responsable de Digitalización y Eficiencia Financiera.

Por ejemplo, el software puede acceder a un determinado programa para tratar datos o información específica siguiendo unas reglas establecidas. Eso sí, nunca podrá tomar decisiones ya que las cuestiones que exigen análisis o interpretación quedan en manos de las personas.

“Su objetivo es automatizar tareas, no rediseñar procesos, permitiendo a las personas dedicar más tiempo a aquellas con mayor valor añadido quedando para el robot las repetitivas y mecánicas, pero no por ello prescindibles”, asegura Dora Valdés.

Nueva cultura

“Hemos seleccionado a un interlocutor por cada área de la dirección para buscar oportunidades e identificar tareas y procesos robotizables”, señala Dora Valdés. Ya son cerca de 50 las potenciales tareas que podrían llevarse a cabo de forma automática, una cifra que irá en aumento progresivamente. Asimismo, hemos hecho una labor de divulgación en el resto de las direcciones para animarlas a ir identificando procesos susceptibles de robotización.

No hay duda de que esta ‘cultura de la automatización’ ha llegado para quedarse. Aunque los primeros pasos siempre son los más complicados, la implantación de los RPA nos ayudará a crecer como compañía y a aumentar la motivación y productividad de nuestras personas. ¿O acaso nadie ha soñado alguna vez con una máquina que haga su trabajo?