Conocimiento | ¿Sabías que...?

Aliados de la integridad de los oleoductos

El uso de rascadores y ‘pigs’ inteligentes permiten a CLH mantener en las mejores condiciones de limpieza y seguridad su red de más de 4.000 kilómetros de oleoductos.



Rascadores: limpieza interior de tuberías

CLH transporta cada día miles de litros de productos petrolíferos a través de su red de oleoductos. Este continuo tránsito provoca la acumulación de micropartículas procedentes de los propios combustibles en el interior de las tuberías. Para evitar una concentración excesiva que pueda afectar a la calidad de los productos o a la integridad del oleoducto, la compañía recurre a los rascadores, herramientas que ayudan a limpiar y mantener en las mejores condiciones estas infraestructuras.

El concepto es sencillo:

El producto transportado impulsa el rascador gracias a unas copelas que se adaptan como un guante al diámetro de la tubería (existen diferentes modelos en función del tamaño). Este contacto de las gomas con las paredes permite a su vez 'rascarlas', arrastrando las partículas o restos sólidos que encuentre a su paso.



‘Pig’ inteligente: tecnología para ‘ver’ el oleoducto

La simplicidad de los rascadores contrasta con la complejidad de los ‘pigs’ inteligentes, una sofisticada máquina que permite obtener una nítida fotografía del estado interior y exterior de los oleoductos. Son la base para numerosos trabajos de mantenimiento en la red de transporte y una fuente de información imprescindible para garantizar su integridad.

Como los primeros, se mueven impulsados por el producto y, a medida que avanzan, los múltiples sensores que incorporan recogen datos sobre el estado de salud del acero y del revestimiento, entre otros parámetros. Su estudio posterior permite conocer con gran precisión en qué condiciones se encuentra el oleoducto, favoreciendo su mantenimiento preventivo.


Curiosidades de los pigs

Circulan al ritmo del caudal de operación, siendo su rango óptimo entre 0,5 y 2 metros por segundo. A máxima velocidad, tardarían unas 14 horas en recorrer 100 kilómetros.



La compañía utiliza la metodología RBI (Risk Based Inspection), basada en el control de riesgos, para planificar las inspecciones a realizar. De media, cada año se revisan 800 kilómetros de oleoducto.



Existen diferentes tipos de tecnología de ‘pigs’, cada una especializada en anomalías específicas del oleoducto, a las que se recurre en función de las necesidades de mantenimiento.