Personas | Las dos caras

Un camino de futuro
TRABAJANDO POR LA INFANCIA. Responsables y voluntarios que han participado en la quinta edición del campamento de verano.

El jefe de la instalación de Cartagena, Francisco López, colabora con la Federación Don Bosco de la Región de Murcia para ofrecer a niños y jóvenes en riesgo de exclusión social herramientas para mejorar su calidad de vida.


La información y las vivencias de un amigo hicieron que Francisco López, jefe de la instalación de CLH en Cartagena, se decidiera a colaborar de manera activa con la Federación Don Bosco. “Ya conocía la obra salesiana y tenía ganas de participar en sus actividades, así que me animé”, señala. La experiencia le está permitiendo tomar conciencia de una realidad que, “aunque no veamos, está muy presente en nuestra sociedad y debemos ayudar a cambiarla, ya que se trata del futuro de niños y jóvenes con toda la vida por delante”.

¿Qué es la Federación Don Bosco?

Es una entidad juvenil de voluntariado que aglutina a tres asociaciones (Magone, Áncora y Anima) que realizan una labor socioeducativa en la Región de Murcia. Está vinculada a la obra de los Salesianos y, desde 1990, trabaja para mejorar la calidad de vida de los colectivos más desfavorecidos, especialmente de los más pequeños.

“Esta actividad, como todo el trabajo de la federación, ofrece a los menores una perspectiva de futuro que ni siquiera se habían planteado” ¿Qué actividades realiza?

La Federación ofrece soporte técnico y jurídico para que sus entidades puedan realizar proyectos educativos que tienen por objetivo favorecer la integración social de jóvenes, mejorar la justicia social y dar respuesta a las necesidades de colectivos en riesgo.

¿Cómo empezaste a colaborar?

Por contacto directo con los promotores del proyecto y totalmente convencido por el fondo y la labor humana que desarrollan. No llevo mucho con ellos, pero ya he podido participar en varios de sus programas. El más intenso ha sido el campamento de verano que todos los años realizan en Cartagena para menores en riesgo de exclusión o en una situación delicada.

¿En qué consiste?

El proyecto se centra en la integración social a través de la educación y actividades comunitarias. Liderado por la Asociación Anima de Cartagena, el campamento ofrece una formación en valores que permite desenvolverse en la sociedad actual a chicos y chicas de entre 6 y 16 años que vienen de la mano de los Servicios Sociales del Ayuntamiento y otras entidades. La diversión y el aprendizaje son estímulos para mejorar y enfocar su futuro.


COMPROMETIDOS CON EL MEDIOAMBIENTE. Este año se trabajó para mejorar la conciencia ecológica por medio de reuniones y talleres, pero en el campamento tampoco faltaron los momentos de ocio.

¿Cuál ha sido tu papel?

Formo parte del ‘equipo cero’, cuya misión es dar soporte a la organización. Entre las tareas se encuentran la de buscar financiación, dar servicio de acompañamiento de autobuses, limpieza de locales y piscina, organización y servicio de comidas, y todo lo que haga falta para atender a los menores. Igualmente, he podido colaborar con el equipo de voluntariado en actividades programadas. El campamento siempre se centra en la formación y sensibilización en valores (respeto, compromiso, solidaridad...), pero este año ha introducido la vertiente ambiental para educar sobre cuestiones como el uso de recursos o el reciclaje. Todo se ha trabajado mediante charlas, talleres y dinámicas.

¿Cómo ha sido la experiencia?

Fantástica y muy enriquecedora. No han faltado momentos enternecedores, duros y emotivos a la vez. Te abre una ventana a una realidad que convive en nuestro entorno y de la que aprendes tolerancia, paciencia y constancia para levantarse ante los reveses de la vida. Cuando tratas con niños y niñas con situaciones tan complicadas (algunos con padres en la cárcel, abandonados o que han sufrido violencia), te das cuenta de que nuestra sociedad tiene muchas carencias y no es necesario ir a países menos favorecidos para verlas. Esta actividad, como todo el trabajo de la Federación, ayuda a ofrecer a los menores una perspectiva de futuro que ni siquiera se habían planteado. Ha sido genial ganarse su amistad y ver que el esfuerzo puede llegar a tener recompensa.

¿Seguirás colaborando?
JEFE DE INSTALACIÓN. Francisco López, en su despacho de la instalación de Cartagena.

Ver la evolución de estos chicos y chicas me anima a seguir adelante. De hecho, el proyecto continúa con actividades y seguimiento educativo y formativo. Me ha cautivado la importante labor que está realizando la comunidad salesiana, así como el grupo juvenil de voluntarios y ‘equipo cero’, todos dotados de una calidad humana y de un trabajo pedagógico y psicológico impagable. Quiero seguir colaborando para que la gente con menos posibilidades pueda salir adelante y demostrar que, aunque la sociedad los trate de manera injusta, todos pueden optar a mejorar su futuro.