Personas | Una jornada con...

Ángel Ordóñez, técnico de Control de Entradas
FUERA DE ‘CASA’. El despacho que CLH tiene en la refinería de Cepsa en Algeciras es el lugar habitual de trabajo de Ángel.

En CLH, verifica y controla la calidad y cantidad de producto que entra en el sistema logístico de la compañía desde la refinería de Cepsa en Algeciras. En su tiempo libre, la fotografía le ha llevado a descubrir mundo y nuevas aficiones.


Uno de los rasgos principales de los técnicos de Control de Entradas en CLH es que buena parte de su jornada la pasan en instalaciones de terceros. Es el caso de Ángel Ordóñez, técnico en la terminal de Algeciras. Su trabajo, a grandes rasgos, consiste en “supervisar y controlar que el producto que entra en CLH desde la refinería de Cepsa y en operaciones de buque tanque en instalaciones propias de la compañía cumple los parámetros de calidad exigidos y lo hace en la cantidad establecida”.

Para ello, lo primero que hace al llegar a las instalaciones de la petrolera, donde está “tres cuartas partes del tiempo de trabajo”, es ir al laboratorio. Son las ocho de la mañana, pero aquí la actividad no para. “Compruebo que los análisis de los productos que van a entrar en CLH están dentro de especificaciones y reviso aquellos que hayan dado resultados anómalos”, señala. Ángel trabaja codo con codo con el personal de Cepsa y asegura que la “colaboración y la transparencia son totales”.

“Nuestra labor requiere mucha coordinación. Sin el trabajo en equipo y la colaboración de todos no podríamos lograr nuestros objetivos”

Más tarde, ya en su despacho de la refinería, repasa las entregas previstas, que “pueden hacerse por oleoducto, tubería o buque tanque”. Además de la calidad, debe verificar que la cantidad es la correcta, para lo que sigue los protocolos de medida, comprobando que coinciden los datos de Cepsa con los de los sistemas de CLH”.

DESCARGA DE BUQUES. Ángel debe estar presente en los puertos cuando se produce una entrega de producto vía barco.

Las entregas exigen una ardua tarea de comunicación y coordinación con distintas áreas de la compañía para definir la frecuencia o el momento óptimo de envío: “Tengo contacto permanente con las instalaciones de Algeciras y San Roque, Planificación Logística y los centros de Control de Oleoductos y Control de Instalaciones, además de otros como Puertos y Capitanía Marítima”.

Precisamente, en media hora debe estar en el puerto para hacer una recepción por buque. Allí, su cometido es tomar muestras y certificar que la cantidad en el buque coincide con los datos de descarga. Asimismo, revisa que toda la documentación está en regla, “un tema prioritario por las exigencias fiscales y aduaneras”.

Finalizada la operación, se desplaza a la instalación de CLH en Algeciras para realizar unos análisis encargados por un cliente externo, un servicio “cada vez más demandado”. Además, planifica su viaje de mañana a Rota, donde supervisará la entrega por oleoducto de producto militar a la Base Naval, y aprovecha para saludar a sus compañeros. “Nuestra labor requiere mucha coordinación, ya que las entregas no entienden de horarios. Sin el trabajo en equipo y la colaboración de todos no podríamos lograr nuestros objetivos”, asegura.


Una captura instantánea

Terminado el trabajo, hoy Ángel no volverá a casa, como suele hacer. Se ha reservado parte de la tarde para ir a la inauguración de una exposición de fotografía. Y es que el mundo fotográfico es una de sus grandes pasiones desde hace años: “Un antiguo compañero me enseñó este mundo y me cautivó”, asegura.

Con el tiempo ha ido aprendiendo todos los secretos de la fotografía y disfruta “llevando la cámara al hombro” para captar cualquier cosa que le interese, ya sean paisajes o situaciones cotidianas, siempre teniendo en mente a sus referentes, como Sebastiao Salgado, Henri Cartier-Bresson o Chema Madoz. Forma parte de una asociación de fotografía, de la que sigue adquiriendo conocimiento y con la que comparte su trabajo, aunque nunca las ha expuesto porque matiza que sus fotos son para él.

Su afición está tan presente en su vida que hasta influye en su tiempo libre: “Mis vacaciones las paso en sitios que quiero fotografiar o acudir a exposiciones”. Londres o París son algunos de los destinos que ha visitado cámara en mano y ya está planeando una próxima escapada a Berlín.

“Hoy todo el mundo hace fotos con el móvil, pero yo prefiero el ritual de las cámaras clásicas”, asegura mirando a su inseparable Fujifilm. Sueña con viajar a lugares como Tokio o volver con más tiempo al Parque Nacional de Yosemite, en Estados Unidos, para “llevarse la cámara al ojo” y captar momentos que perduren para siempre en una imagen.

CON MUCHOS MATICES. Ya sea visitando exposiciones o tomando sus propias imágenes (muchas en blanco y negro), Ángel disfruta de la fotografía en todas sus vertientes.