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Viajar con un ojo puesto en la salud y la seguridad

Viajar es un placer y más si regresamos a casa sanos para recordar la experiencia. Es un objetivo asequible si ponemos en práctica sencillas medidas preventivas y ciertas recomendaciones sanitarias y de seguridad.


Viajamos por placer, por trabajo, para conocer otros mundos, para acercarnos a familiares y amigos o para alejarnos de lo cotidiano. Pero esa experiencia exige ciertas cautelas si queremos preservar nuestra salud. Cuando el destino lo requiere, es imprescindible seguir algunas recomendaciones higiénicas (relativas a alimentos y bebidas), profilácticas (vacunas, repelentes), de comportamiento (respetar a las personas, las costumbres, la legislación local) y de seguridad (atención a pasaportes, tarjetas de crédito) para no convertir la aventura en una pesadilla.

Con el fin de proteger la salud del viajero, España, como país miembro de la UE, ha firmado convenios que garantizan la atención sanitaria de los ciudadanos españoles en los 27 Estados asociados. En paralelo, existen acuerdos bilaterales con otros países extracomunitarios que son considerados destinos preferentes de los ciudadanos españoles.

El inconveniente puede surgir cuando se viaja a otros destinos en los que no existe convenio alguno. Es muy importante, por tanto, informarse previamente sobre las condiciones de asistencia sanitaria del país visitado y contratar una cobertura acorde a las necesidades.

Potenciales riesgos

Al viajar nos exponemos a sufrir alguna contingencia, indisposición o accidente que, en el peor de los casos, pueden arruinar nuestras vacaciones. No es lo mismo desplazarse a un país que a otro, existiendo una serie de factores que influyen directamente en el grado de exposición al peligro.

El primero es el propio destino, lo que exige ser conscientes de la calidad del alojamiento, el saneamiento, el agua, la asistencia sanitaria y las condiciones de higiene. Por ejemplo, si viajamos a un país tropical o subtropical, donde se dan enfermedades endémicas, como la malaria o paludismo, es importante protegerse adecuadamente, sabiendo que el mosquito Anopheles la transmite a través de su picadura.

Es importante informarse previamente sobre las condiciones de asistencia sanitaria del país visitado y contratar una cobertura acorde a las necesidades.

La duración del viaje determina también la probabilidad de exposición a agentes infecciosos, por lo que es clave tomar precauciones a través de la administración de las oportunas vacunas o la toma de la medicación prescrita. El objetivo de la visita es otro elemento a tener en cuenta, ya que no es lo mismo viajar por motivos de negocio, que hacer turismo en centros de ocio o visitar zonas tropicales, remotas o en conflicto.

Finalmente, al viajar tenemos que ser conscientes de nuestra conducta. Debemos ser muy respetuosos y saber que lo que nosotros consideramos normal puede resultar ofensivo en determinadas latitudes; así, hay que conocer de antemano qué comportamientos o actitudes debemos evitar. Igualmente, debemos saber qué es exactamente lo que ingerimos, dónde y cómo se ha elaborado para protegernos de contaminaciones o de posibles infecciones. Tampoco es recomendable salir en plena noche en lugares donde haya animales salvajes, roedores o insectos que puedan transmitir enfermedades.

En caso de emergencia

Dejando a un lado el riego de enfermedades, en cuyo caso deberíamos ponernos en contacto con el seguro y acudir a un hospital, si durante nuestro viaje en el extranjero se nos presenta una emergencia, o conocemos a alguien que la esté padeciendo, lo más conveniente es contactar con la embajada o consulado para que nos asista ante cualquier percance.

Es importante saber que el Ministerio de Asuntos Exteriores pone a disposición de todas las personas que salen de viaje un registro de viajeros que facilita el contacto con las autoridades españolas, que podrán localizar y contactar, siempre que sea posible, con la persona desplazada en caso de emergencia. También se recomienda contar con los teléfonos de embajadas y consulados españoles en los países de destino.


Consejos para viajar tranquilos
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  • No descuidar el pasaporte y la tarjeta de crédito, en ningún momento.
  • Contratar un seguro de viaje que incluya atención médica.
  • Llevar siempre encima los teléfonos de emergencia, del consulado o la embajada del país de origen, y dinero en efectivo porque es posible que no haya cajeros próximos.
  • Si el destino es potencialmente peligroso, inscribirse en el Registro de Viajeros del MAEC y dejar constancia a la familia y amigos de dónde se viaja.
  • Identificar el equipaje con datos como el e-mail y teléfono. No aceptar encargos sospechosos y usar un candado para la maleta.
  • Utilizar calzado cómodo, fibras naturales como algodón, lino o lana. Adoptar las costumbres del lugar visitado, y aprender algunas palabras en el idioma local.
  • Un pañuelo grande será útil para abrigarte en el avión, para cubrir la cabeza o las piernas en ciertos lugares sagrados, para protegerte del sol o como toalla de playa.
  • Llevar un adaptador de viaje, para poder cargar varios dispositivos en el mismo enchufe.
  • Guardar los objetos valiosos en la caja fuerte del hotel.
  • Comprobar que los souvenirs adquiridos no están hechos con especies protegidas, y no comprar antigüedades ilegales.