Personas | Una jornada con...

Domingo Femenías, abastecedor de aeronaves de CLH Aviación
CALIDAD DE SERVICIO. La experiencia le permite a Domingo realizar los suministros en el tiempo que requiere cada operación.

En su trabajo, Domingo ayuda a la compañía a prestar satisfactoriamente sus servicios en el aeropuerto de Palma de Mallorca. Fuera de él, su pasión es el trial en bicicleta, una espectacular disciplina que practica desde niño.


Domingo Femenías es abastecedor de aeronaves en el aeropuerto de Palma de Mallorca, uno de los de mayor volumen de actividad, especialmente en la temporada de verano. Domingo empieza hoy a las seis de la mañana, pero llega media hora antes para pasar con tiempo los controles de seguridad. “A esas horas, y una vez en la instalación, lo primero es un café”, bromea.

Su trabajo tiene dos cometidos principales: realizar suministros y llevar a cabo las tareas necesarias para el perfecto funcionamiento de la instalación y demás equipos. “Durante el turno, un 70% del tiempo lo dedico a las puestas a bordo, una tarea muy exigente porque aquí las escalas de los aviones pueden llegar a ser de 35 minutos”, explica. Después de ocho años como abastecedor, Domingo tiene una gran experiencia y conoce a la perfección todo el proceso: “Con tiempos tan cortos, tienes que tener todo controlado para que no haya incidentes ni retrasos”.

Se considera ‘camionero’ y disfruta trabajando con las unidades repostadoras y los dispensers. Son vehículos muy complejos, con muchos equipos que se deben conocer y revisar a diario para que no falle nada a la hora de hacer un suministro. “Cada mañana se comprueban a fondo: purgas, controles visuales, revisión de material…”, comenta.

“Me gusta mucho la responsabilidad que tengo para que la compañía lleve a cabo su actividad de la manera más eficiente posible”

Este mantenimiento, junto con el de la instalación fija, es otra de sus tareas, así como las pruebas de campo en válvulas, las purgas de tanques o la comprobación de estanqueidad y presión de mangueras, entre otras. “Las jornadas son muy variadas y eso me gusta mucho, como también la responsabilidad que tengo para que la compañía lleve a cabo su actividad de la manera más eficiente posible. Además, CLH Aviación es una gran empresa que cuida a las personas, por lo que estoy muy contento aquí”, asegura.

El reto de superar obstáculos

Domingo sabe que el éxito en su trabajo pasa por superar los desafíos que se van presentando. Y eso, justamente, es lo que le motiva a seguir practicando, desde hace más de 20 años, trial en bicicleta. “Es un deporte físico, pero tiene una parte mental muy exigente, ya que debes visualizar retos para después superarlos”, comenta.

El trial sin, como se conoce a esta especialidad (sin motor, a diferencia del trial en moto), consiste en recorrer obstáculos sin que los pies toquen el suelo. Domingo empezó de niño y desde entonces no ha parado, alcanzando un nivel muy respetable para ser solo una afición.

Ha quedado en un área alejada de Palma con los compañeros con los que entrena, normalmente tres días a la semana. Mallorca ofrece un sinfín de zonas perfectas para practicar, aunque hoy han elegido una rocosa cerca de un torrente. Otras veces van a la montaña o a los rompeolas de los puertos. “La isla ofrece muchas posibilidades y, por el clima, puedo entrenar 11 meses al año al aire libre”, dice. Saltar de roca en roca, hacer equilibrios sobre una rueda o subir una pared vertical de un metro son ejercicios que requieren habilidad y mucha fuerza: “Voy al gimnasio regularmente para trabajar la flexibilidad y la explosividad, dos aspectos necesarios con la bici”.

Es increíble su dominio de la bicicleta (“tienes que ser uno con ella”) y cómo ejecuta maniobras para ir rebasando obstáculos. Aunque ha tenido muchas caídas, por suerte nunca han sido graves, pero el riesgo está ahí. Después de dos horas de entrenamiento, cansado por el esfuerzo, guarda su montura y se dirige a casa. “Esto es pura adrenalina”, asegura.


Maniobras que dejan con la boca abierta

El trial es un deporte realmente espectacular. Sobre una bici, Domingo es capaz de volar 2,5 metros de una roca a otra, dar un salto vertical de 1,3 metros o hacer equilibrios sobre una rueda en una superficie mínima. “La técnica y la práctica son fundamentales”, dice. No es de extrañar que la gente se quede fascinada cuando le ve en acción.

UN REFERENTE DEL TRIAL EN MALLORCA. Domingo es uno de los mejores ‘trialeros’ en bicicleta de la isla. No duda en compartir sus habilidades con los más pequeños, con su grupo habitual de entrenamiento o con todo el que quiera verle en acción en las exhibiciones en las que participa.