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Protégete frente al ruido en el trabajo

El ruido puede afectar a la salud de un modo irreversible, llegando a provocar sordera crónica. La concienciación y la prevención es el único camino para no perder capacidad auditiva.


Cuando el volumen es demasiado alto, los sonidos pueden llegar a ser molestos, pero sobre todo peligrosos. Esto hace que el ruido esté sujeto a regulaciones específicas, especialmente en el ámbito del trabajo, donde debe protegerse la salud de las personas y garantizarse la protección de la audición. De lo contrario, esta se puede ir degradando progresivamente hasta conducir, incluso, a la sordera.

La hipoacusia o pérdida de la capacidad auditiva es una de las enfermedades laborales más comunes. El ruido no solo es un problema para el oído, también para la salud en general, ya que puede provocar dolor de cabeza, perturbación del sueño, alteraciones en el sistema digestivo y circulatorio, fatiga física o falta de concentración, entre otras consecuencias.

Además, es un factor que favorece los errores y los accidentes ya que provoca estrés, dificulta a las personas escuchar y comprender correctamente las voces, oculta el sonido de un peligro que se aproxima o de las señales de advertencia, como cuando un vehículo da marcha atrás.

La importancia de la prevención

No hay cura para la hipoacusia ya que es irreversible, por lo que la prevención y la concienciación son el único modo de combatir los efectos del ruido. Es importante evitar tanto los sonidos muy fuertes, aunque sean puntuales, como los ruidos continuados. Los primeros pueden provocar una pérdida temporal de audición, notando que no podemos oír bien y percibiendo un zumbido. Esto se conoce como desplazamiento temporal del umbral y, aunque las molestias desaparecen al cabo de unas horas, los síntomas pueden quedar para siempre.

El ruido continuado es incluso más nocivo. El peligro está, precisamente, en la repetición. Y es que exponerse diariamente a niveles de ruido elevados (más de 80 decibelios) puede suponer un riesgo para la audición, aunque muchas veces no nos demos cuenta y solo seamos conscientes del daño cuando ya no tiene solución.

Por ello, siempre debemos velar por el cuidado y protección de los oídos. En las zonas clasificadas que exijan el uso de equipos de protección individual específicos, estos deben usarse en todo momento, puesto que de lo contrario no serán eficaces. Asimismo, debe evitarse la exposición continuada a sonidos elevados o fuertes y, siempre que sea posible, hacer descansos en zonas silenciosas.

¿Te lo quieres perder?
CAMPAÑA INTERNA. Algunos de los carteles que forman parte de la iniciativa de CLH para prevenir la pérdida de capacidad auditiva.

En su esfuerzo continuo por mejorar la seguridad y proteger la salud de las personas, CLH ha lanzado una campaña de comunicación interna para concienciar y sensibilizar de las consecuencias que puede tener la pérdida de capacidad auditiva por una excesiva exposición al ruido. Con el lema ‘No hagas oídos sordos a la prevención’, la iniciativa presenta una serie de sonidos que dejaríamos de oír debido a una potencial hipoacusia, como la risa de un niño, la naturaleza, una conversación o la música.

Por ello, la campaña hace un llamamiento para no descuidar la protección frente al ruido y, así, seguir disfrutando de la vida a través de sus sonidos.










EL DATO

La pérdida auditiva como consecuencia del ruido es la enfermedad profesional más común en Europa y representa aproximadamente una tercera parte de las enfermedades de origen laboral.



Cuestión de decibelios

El oído humano es capaz de detectar variaciones de presión acústica comprendidas entre 0 decibelios (dB), que es el nivel umbral de percepción, y los 140 dB, que marca el nivel umbral del dolor.

Cuando un sonido no sobrepasa los 80 dB, no entraña riesgo para la salud. Si supera esa cifra, sí conlleva peligro y es necesario debe protegerse.