La revista de la gente de
Número 35 - Tercer trimestre 2014

¿Debo ahorrar para mi jubilación?
Los planes de pensiones son un producto financiero pensado para el ahorro a largo plazo. Estas son algunas claves para sacarle el mayor partido cuando se termina la vida laboral.

 

En la última década se ha producido un importante incremento de la cultura financiera de la población española y de la gama de productos que utiliza para el ahorro a corto, medio y largo plazo. Dentro de éstos, destaca el aumento producido en el ahorro destinado a afrontar la jubilación, especialmente a través de planes de pensiones, tanto individuales como los constituidos en el ámbito de las empresas, como el acordado en 1990 por el Grupo CLH y sus trabajadores.

¿Cuándo comienzo a ahorrar?
Los expertos tienen claro que cuanto antes, mejor, y lo ideal es empezar a hacerlo en el momento en que comienza la vida laboral. Dicen que el ahorro a edades más tempranas es beneficioso, no sólo porque la cantidad acumulada será mayor, sino porque además, por el efecto capitalización, el coste de ahorrar será menor cuanto antes se empiece a hacerlo. El Plan de Pensiones del Grupo CLH permite hacer aportaciones voluntarias en condiciones más ventajosas que en un plan individual. Estas aportaciones tienen importantes ventajas fiscales, sobre todo en periodos de elevados impuestos.

¿Cómo me interesa cobrar el plan?
Si importante es una buena planificación durante el periodo de aportación, igual, o más, lo será en el momento del cobro del plan de pensiones. Lo primero que debe valorar el partícipe es cuánto capital necesita en ese momento, adicionalmente a la pensión que reciba del sistema público. Eso supone pensar si va a rescatar todos sus ahorros de una vez o si los va a repartir a lo largo del tiempo.

Hay que tener en cuenta el efecto fiscal que tendrá este cobro, especialmente si la idea es cobrar el plan de pensiones para realizar otra inversión o contratar otro producto, ya que la rentabilidad que nos pudiera dar la nueva inversión podría quedar anulada por el pago del impuesto resultante de haber cobrado el plan.

Sea cual sea la modalidad de cobro de la prestación que elijamos (capital, renta, mixta o cobro sin periodicidad), tributaremos en el IRPF como rendimiento del trabajo. Además, hay que tener en cuenta que el importe cobrado del plan de pensiones se suma a la pensión de la Seguridad Social y a otros ingresos que tributen en el IRPF en la base imponible general. Por tanto, puesto que la escala de gravamen de este impuesto es progresiva, la forma de cobro sí tiene una trascendencia fiscal, ya que cuanto mayor sea el importe cobrado, el tipo marginal que le resultará aplicable será superior.

Por eso, en general, conviene cobrar el plan de pensiones en forma de rentas, como un complemento al sistema público, porque nuestra base del IRPF (suma de la pensión pública más la pensión privada u otros ingresos) será menor y, en consecuencia, pagaremos menos impuestos.

Diversas opciones
No hay una fórmula de cobro única. En función de cada circunstancia, se ha de elegir de una forma otra. En el caso de un partícipe con la mayoría de sus aportaciones realizadas antes de 2007, sería conveniente el cobro en forma de capital o de forma mixta, de forma que se cobraran de una vez los ahorros acumulados hasta esa fecha, tributando sólo por el 60%, y se estableciera un pago periódico para los ahorros acumulados desde 2007 a la fecha del rescate.

Si el titular optara por obtenerlo en forma de renta, tributará en el IRPF sin reducción. Sin embargo, al cobrar en varios años, pagará los impuestos a los largo del tiempo y por sumas menores, de modo que su base liquidable del IRPF no se disparará y su tipo impositivo será menor.

Para más información o realizar una planificación financiero-fiscal de tu plan de pensiones, puedes contactar con la Secretaría del Plan de Pensiones del Grupo CLH (Andrés de Íscar).

 

Gonzalo López Tabla
Director Territorial Centro y Sur de Pensiones BBVA

 

 

 



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Ejemplo:

Una persona tiene una base liquidable general de 22.000 €/año, resultado de la pensión que percibe de la Seguridad Social. Con la escala de gravamen del IRPF en vigor en territorio común en 2014, este contribuyente tributaría a un tipo del 24,75% por los primeros 17.707 € de renta (una vez descontado el mínimo personal y familiar que le corresponda) y por los 4.293 € restantes hasta alcanza sus 22.000 € de base liquidable, tributaría al 30%.

Si además de la pensión de jubilación, esta persona tuviera un plan de pensiones de 60.000 € y comenzara a cobrar 500 € mensuales (6.000 €/año), su base liquidable se ampliaría hasta 28.000 €. Por estos 6.000 € adicionales, pagaría impuestos dentro del mismo tramo, es decir, al 30%. Sin embargo, si esta persona decidiese cobrar los 60.000 € de su plan de pensiones en un solo ejercicio fiscal, su base liquidable se elevaría hasta 82.000 €, en cuyo caso la parte que excediera de 33.007 € tributaría al 40% y la que lo hiciera desde 53.407 € hasta 82.000 €, tributaría al 47%.

Así, si cobra el plan de pensiones de una sola vez, el tipo efectivo que acabaría pagando por su plan de pensiones sería mucho más elevado y de forma anticipada, con respecto a si cobrase en forma de renta.

Más información

Oficinas de BBVA

Línea Pensiones BBVA
(902 173 902)

www.pensionesbbva.com

www.jubilaciondefuturo.es

 

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