La revista de la gente de
Número 35 - Tercer trimestre 2014

Sultanato de Omán, nuevo hogar para CLH
Juan Miguel Lorente, Pipeline Project Engineer, y Andrés Suárez, General Manager Logistics, relatan cómo es la vida en Omán, país al que se han desplazado para desarrollar el  primer proyecto internacional de la compañía.

 

Las playas de Omán, como la de Al Jissah, gozan de aguas cristalinas.

 
  "Los omaníes visten de forma tradicional, pero son muy tolerantes con la vestimenta de personas de otras culturas"  
     

El primer proyecto internacional del Grupo CLH nos ha llevado a vivir a Omán, una aventura que afrontamos con mucha ilusión por tener la oportunidad de vivir en otro territorio y convivir con otra cultura. Actualmente se encuentran en el país Andrés Suárez y Juan Miguel Lorente, que fue el primero en trasladarse hace ya más de dos años. En ese periodo también han pasado por Omán David Ramos, Alberto Argos y Adrien Souchet, entre otros.  

Tradición cultural
Omán es un sultanato liderado por el sultán Qabus bin Said, con autoridad absoluta desde 1970. Es uno de los países que integran el Consejo de Países del Golfo y está situado en la entrada del golfo Pérsico. Su clima es cálido, con temperaturas que en verano pueden alcanzar los 50 grados. Lo más difícil de llevar es la humedad, que ronda el 60%.

El país quiere mantener sus tradiciones y cuida de que se conserven las apariencias, empezando por su arquitectura, con construcciones mayoritariamente de baja altura y con colores blancos o tierra. La ciudad en la que vivimos es Mascate, la capital del Sultanato, está situada en el noreste, frente al Golfo de Omán. A los pocos días te das cuenta de que la urbe, una de las más antiguas de Oriente Medio, es muy tranquila y hospitalaria.

 

Omán tiene grandes atractivos culturales, como la Opera House, y naturales, como el desierto de Wahiba Sands y Wadi Bani-Khalid (de arriba a abajo).

 


Omán cuenta con unos tres millones de habitantes, de los que casi un tercio son expatriados. Aunque los omaníes visten de forma tradicional, son muy tolerantes con la vestimenta de personas de otras culturas. Eso sí, hay ciertas normas de cortesía que se recomienda cumplir, como reflejan los carteles colocados a la entrada de supermercados o centros comerciales, como Por favor, usa ropa conservadora y asegura que los hombros y las rodillas estén cubiertas, o Por favor, no muestres gestos de afecto en público.

Abierto al mundo
Omán es un país de tradiciones, sí, pero también es moderno, moderado y abierto, un lugar en el que se respetan las demás culturas y religiones, si bien la musulmana es la mayoritaria.

Hace 30 años la entrada en Mascate estaba prohibida, la educación se basaba en la lectura del Corán, el burro era el medio de transporte y deportes como el fútbol eran cosa de Satanás. Actualmente, la educación y la sanidad son gratuitas, el fútbol es el deporte rey, la red de carreteras está en desarrollo, existe gran afición por los coches (cuanto más grandes, deportivos o lujosos, mejor) y el precio del combustible es un regalo en comparación con España, ya que llenar el depósito cuesta entre 14 y 20 euros.

Recientemente han inaugurado la Royal Opera House, la primera ópera estable de la Península Arábiga. Existen varios centros comerciales con cadenas comerciales internacionales. También se puede ir a supermercados de cadenas que tienen presencia en España y encontrar muchos productos de otros países.

Educación y ocio
Los extranjeros no tenemos la opción de poder llevar a nuestros hijos a colegios públicos gratuitos, por lo que se debe recurrir a centros privados. Del sistema educativo, llama la atención que el horario escolar es algo más reducido que en España y que hasta los 5 años los niños sólo asisten cuatro horas a clase, ya sea en guardería o en colegio.

El país cuenta con muchos kilómetros de costa en los que hay largas playas de arena fina. La  temperatura del agua siempre invita a bañarse, y puedes dejar tu cartera y las llaves en la orilla que estarán seguras. Eso sí, no esperes encontrar chiringuitos, duchas, baños, hamacas o sombrillas ya que, a pesar de su atractivo, las playas están prácticamente vacías. Omán tiene además mucha naturaleza de la que disfrutar: desierto, montaña, ríos y mar.

 

Miembros del equipo del Grupo CLH desplazados a Omán.

 

Si se prefieren otro tipo de actividades lúdicas, los centros comerciales son una buena alternativa para disfrutar del cine o de pasear viendo tiendas. Mascate también ofrece una variada oferta gastronómica de calidad, aunque los mejores restaurantes suelen encontrarse en los hoteles. Con algo más de tiempo, se puede hacer una escapada al centro de ocio y diversión por excelencia del Golfo Pérsico, Dubái, a una hora en avión.

Toda una aventura
Mascate y el país en general son seguros y no hay mucho de qué preocuparse. Las carreteras son una excepción, ya que la manera de conducir de los omaníes es algo arriesgada, como refleja su elevada tasa de siniestralidad. El gobierno está imponiendo duras penas para los que cometan ciertas infracciones. Por ejemplo, saltarse un semáforo puede suponer tres días de cárcel y te pueden multar por llevar el coche sucio. A pesar de la lejanía, nos damos cuenta de la suerte que tenemos de poder vivir esta experiencia, una aventura que seguro será muy enriquecedora, tanto en el ámbito profesional como en el personal y familiar.

 

 

 

 

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