La revista de la gente de
Número 35 - Tercer trimestre 2014

Prácticas de seguridad en instalaciones
Las prácticas de actuación ante emergencias que periódicamente lleva a cabo el Grupo CLH permiten poner a prueba los planes de seguridad de todas sus instalaciones para garantizar la mejor respuesta posible ante cualquier incidente.

  Los espumógenos son muy eficaces en la lucha contra el fuego y ayudan a contener la emisión de vapores de los productos en caso de derrame.  
 

"Los Planes de Autoprotección sirven para mitigar las consecuencias de un posible incidente"

 
     

La seguridad es una de las principales preocupaciones del Grupo CLH. La compañía destina importantes recursos para que todos sus centros de trabajo sean fiables en su actividad y seguros para las personas y el entorno. Para alcanzar este objetivo, el cumplimiento de la reglamentación vigente es una premisa básica. El grupo CLH, fiel a su filosofía de innovación y mejora continua, se esfuerza por ir más allá de los estándares nacionales e internacionales más exigentes en esta materia.

Las prácticas de actuación ante emergencias que se llevan a cabo en todos los centros de trabajo ponen de manifiesto este compromiso con la seguridad. El subdirector de Prevención, Medio Ambiente y Seguridad, Santiago Fernández, explica que estos ejercicios “sirven para realizar una correcta planificación y mejorar la respuesta ante cualquier posible incidente mediante el entrenamiento de los recursos humanos y el mantenimiento en las mejores condiciones de los recursos materiales”.

Las prácticas de seguridad más habituales son las que simulan conatos de incendios en distintos equipos y lugares de una instalación y derrames de producto, principalmente en mar y ríos. Asimismo, CLH Aviación realiza prácticas específicas en sus instalaciones, relacionadas con incidentes en unidades repostadoras y operaciones de puesta a bordo.

Todas ellas se recogen en el Sistema de Gestión de Seguridad del Grupo CLH, enfocado a la eliminación, minimización y al control adecuado de los riesgos presentes en las actividades propias o directamente relacionadas con la compañía. Dicho sistema se revisa periódicamente para mantenerlo al día.

Lucha contra el fuego
“Por la naturaleza de nuestra actividad, el fuego es uno de nuestros mayores enemigos”, asegura Santiago Fernández. Las políticas de prevención que aplica la compañía son un efectivo mecanismo de defensa para minimizar el riesgo en caso de que se produzca. Además, un alto porcentaje de la plantilla recibe formación específica para saber cómo actuar ante un eventual conato de incendio.

Este aprendizaje se refuerza con prácticas de seguridad que parten de una situación potencialmente peligrosa en lugares o equipos estratégicos de las plantas, como la sala de bombas, el cargadero de camiones cisterna o las bocas de los tanques de almacenamiento. El siguiente paso es aplicar los protocolos establecidos, en los que se definen los roles de las personas y las actuaciones que deben realizarse.

“Con ello adquirimos una valiosa experiencia para saber reaccionar, de forma eficiente y ordenada, ante una situación real. Asimismo, el uso de los equipos de defensa contra incendios (extintores, monitores de espumógenos, etc.) nos permite verificar su estado para mantenerlos siempre en las mejores condiciones”, señala el subdirector de Prevención, Medio Ambiente y Seguridad.

Estas prácticas, además, son totalmente respetuosas con el entorno, puesto que los recursos hidráulicos utilizados en ellas se derivan a los equipos de tratamiento de aguas de cada instalación.

 

Las barreras de contención permiten controlar un posible vertido de producto en zonas de agua, como en esta instalación portuaria, para, después, recogerlo con un equipo denominado ‘skimmer’.

 

Protección del medio ambiente
Los derrames de producto son, por su impacto en el entorno, otra de las grandes preocupaciones del Grupo CLH. Sus instalaciones están construidas de acuerdo con los más exigentes estándares de seguridad y la compañía realiza una vigilancia constante del estado de las mismas para garantizar su integridad. Pero en materia de seguridad cualquier precaución es poca y muchas de las prácticas ante emergencias se centran en minimizar las consecuencias de un eventual derrame.

En las instalaciones de almacenamiento, los cubetos de contención aseguran que el producto quede recogido en zonas concretas. Por ello, las prácticas que simulan derrames se realizan sobre todo en zonas abiertas, especialmente en el medio acuático, cerca de instalaciones marítimas y en ríos y embalses cercanos al trazado del oleoducto. En ellas, la compañía recurre a barreras flotantes para contener el derrame y a ‘skimmers’, equipos que sirven para aspirar el agua mezclada con producto.

Mejora continua
Según la normativa del Grupo CLH, cada instalación debe realizar al menos una práctica de seguridad al trimestre, una cifra que supera ampliamente lo establecido por la reglamentación vigente, que sólo obliga a efectuar una al año.

Al término de cada una se elabora un informe para que quede constancia de la misma y se identifiquen posibles actuaciones de mejora. De este modo, el Plan de Autoprotección de cada planta, diseñado para mitigar las consecuencias de cualquier accidente, se retroalimenta para incorporar las mejores prácticas.

 

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Implicando a los grupos
de interés

Patricia Álvarez, técnico especialista en Seguridad Industrial, explica que “la mayoría de las plantas de la compañía se rige por la legislación de accidentes graves y que al menos una de las prácticas de seguridad que realiza cada instalación durante el año, debe ser de extinción de incendios y hacerse con toque de señal de alarma, como si de un caso real se tratara”. La finalidad es poner en práctica y comprobar la efectividad del Plan de Autoprotección de cada planta.

En estos ejercicios es habitual la participación de los servicios externos de auxilio, como Protección Civil, Bomberos o servicios sanitarios. “Su presencia en ellos sirve para que se familiaricen con nuestros protocolos de actuación y con nuestros equipos para conseguir una respuesta más efectiva, además de coordinar nuestros planes de autoprotección con los Planes de Emergencia Exterior, diseñados por las Administraciones para proteger a la comunidad local”, comenta el jefe de Medio Ambiente y Seguridad, Fernando García.

Asimismo, el Grupo CLH organiza periódicamente visitas de sus diferentes grupos de interés a sus instalaciones para fomentar el conocimiento de las mismas, especialmente en lo que a medidas de seguridad se refiere, y estrechar las relaciones.

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