La revista de la gente de
Número 30 - Segundo trimestre 2013

Patricia López, técnico de Control de entradas de producto
En el trabajo se encarga de supervisar y controlar la calidad y cantidad del producto que entra en el sistema logístico de CLH desde la refinería de Cepsa en San Roque. Fuera de él, es una experimentada costurera que disfruta diseñando y confeccionando  su propia ropa. 

 

Patricia López, técnico de Control de entradas de producto en el Grupo CLH y una enamorada de la costura.

 
  "Lo mejor de diseñar mi propio vestuario es que no ves a nadie con una ropa igual"  
     

Patricia López, técnico de Control de entradas de producto en el Grupo CLH, desarrolla su trabajo en la refinería de Cepsa en San Roque. Allí se encarga de “garantizar que todo el producto que entra en el sistema logístico de CLH, ya sea por oleoducto, por buque tanque o por instalación de almacenamiento, cumple con los estándares de calidad establecidos y lo hace en la cantidad determinada”. Aunque para el personal de laboratorio de la petrolera es cariñosamente ‘la inspectora’, Patricia está muy integrada en el equipo. “Trabajamos mano a mano para satisfacer sus necesidades y las nuestras. A todos los técnicos de CLH nos tratan muy bien”, señala.

Su primera tarea del día pasa por analizar unas muestras de un tanque de producto listo para entregar a la planta de CLH en San Roque, con el fin de comprobar que cumple con las especificaciones establecidas. Tras certificar que todo está en orden, prepara la documentación del producto e introduce en el sistema informático de CLH los datos del envío para ponerlos en conocimiento de la compañía. Terminada la operación, explica que “las herramientas de medición de la planta permiten comprobar si el volumen de producto transferido coincide con el medido inicialmente, información que se reporta al cliente para finalizar el envío”.

 

Algunos de los muchos diseños que ha ido confeccionando Patricia en los últimos años.

 

Además de con el personal del laboratorio de la refinería de Cepsa, Patricia tiene que estar en contacto con la subdirección de Planificación Logística y, dentro de ella, muy especialmente con la unidad de Programación, donde se hacen los programas de los productos que entran en CLH. Ella, junto con sus compañeros de Control de entradas, verifica que la calidad de los cargamentos cumple las especificaciones y certifica la cantidad de estos cargamentos. También mantiene comunicación frecuente con el Centro de Control de Oleoductos, que permite solventar las incidencias que se generan. Precisamente, le están avisando de que las muestras recogidas de un envío por oleoducto difieren de las especificaciones de origen. “En estos casos hay que analizar dónde se ha podido originar el problema y trabajar con rapidez para solucionarlo”, asegura.

Descarga de buques tanque
El turno de tarde está siendo agitado. Después de desplazarse hasta la base naval de Rota para supervisar un bombeo  de producto, se dirige al pantalán del puerto de Algeciras, donde un buque tanque acaba de iniciar una descarga y debe certificar la calidad y cantidad del producto que transporta. “El procedimiento es el mismo, se mide el volumen de los tanques del barco para ver la cantidad inicial y se toman muestras para analizar en el laboratorio de CLH o en la refinería”, comenta.

 

 

 

Para cerrar el proceso, Patricia coteja sus cifras del producto descargado con las de un inspector externo, “presente para velar por los intereses del cliente”. Poco después le comunican que deberá volver al puerto a las dos de la mañana, ya que otro buque está en camino. “En los días de mucha actividad los turnos pueden alargarse. Pero me gusta mucho lo que hago, sobre todo porque me permite relacionarme con gente muy diversa”, asegura.

Vestuario a medida
La noche ha sido larga y hasta pasadas las cuatro no terminó en el puerto. Al día siguiente, Patricia aprovecha que tiene turno de tarde para avanzar en la confección de un vestido que se está haciendo para una boda y que tiene un poco abandonado. Y es que Patricia es una experta costurera que desde bien pequeña ya demostraba soltura con la aguja. “Con doce años hice unos cuadros de punto de cruz que todavía conservo. El amor por la costura lo he heredado de mi abuela”, confiesa.

Revisa unos patrones e hilvana unas puntadas en el vestido que ella misma ha diseñado y que ‘viste’ un maniquí que le sirve de modelo. Con el tiempo ha ido adquiriendo mucha soltura y experiencia, como evidencia toda las prendas que ha creado para ella: “Lo mejor de diseñar mi propio vestuario es que no ves a nadie con una ropa igual”, comenta.

Para ella, la moda es una afición, aunque confiesa que antes de estudiar Ingeniería Técnica Industrial se planteó dedicarse a ella seriamente. “Al final elegí la universidad, aunque nunca he dejado de coser y siempre que puedo me apunto a algún curso, como el que estoy haciendo de punto inglés”, afirma. Para sus diseños se inspira en revistas, en modelos que ve en la calle y en su propia creatividad: “Siempre estoy buscando telas y cuando veo una que me gusta, ya me imagino qué voy a hacer con ella”. Vestidos, pantalones, camisas, incluso cojines, cortinas o el cabecero de su cama, hasta un traje de flamenca para una sobrina, el repertorio es enorme. Viendo sus muebles, que ella misma ha pintado, está claro que las manualidades se le dan muy bien. 

 

Patricia revisa con un capitán de barco la documentación de una descarga de producto en el puerto de Algeciras.

 

“Entre unas cosas y otras no puedo dedicar tanto tiempo a la costura como antes, pero siempre saco algún rato”, asegura mientras remata con su máquina la manga del vestido. La mañana avanza y todavía le quedan cosas que terminar antes de iniciar su turno. Una vida de la que disfruta entre telas, agujas e hilos.

 

 

 

 

 

 

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