La revista de la gente de
Número 30 - Segundo trimestre 2013

Electro-movilidad: un futuro a largo plazo
Es probable que la electricidad sea la energía que mueva los vehículos del mañana, pero el desarrollo de la tecnología necesaria para ello se ha visto ralentizado por diversos factores, haciendo que los motores de combustión interna continúen siendo la referencia en el sector de la automoción.

  "La electro-movilidad será relevante a largo plazo, aunque tal vez requiera más tiempo del que se creía"  
     

Actualmente son muchos los escenarios que apuntan hacia un futuro del automóvil impulsado únicamente por energía eléctrica. Es lo que se conoce como electro-movilidad. Sin embargo, de acuerdo con un reciente estudio publicado por KPMG, basado en encuestas a altos directivos del sector de la automoción de todo el mundo, el desarrollo de esta tecnología no será una realidad a corto plazo, puesto que las ventajas que ofrece se ven lastradas por sus inconvenientes frente a otras alternativas, como los clásicos motores de combustión interna o la tecnología híbrida. A continuación se analizan algunas de las variables que inciden en el futuro desarrollo de una electro-movilidad sostenible de alcance global.

Reducir las emisiones
El denominado primer mundo se encamina de forma irreversible hacia un fortalecimiento de su legislación medioambiental en busca de un desarrollo más sostenible. Éste ha sido uno de los factores clave que ha dinamizado en los últimos años las inversiones de la industria del automóvil hacia el diseño de nuevas formas de movilidad más ‘limpias’ y, entre ellas, una apuesta decidida por el desarrollo de los vehículos eléctricos.

Pero el camino hacia la reducción de emisiones es múltiple y pasa también por las mejoras tecnológicas de los actuales motores de combustión interna. A este respecto, en Europa se han conseguido avances enormes en los últimos 30 años. De hecho, según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Coches y Camiones, se puede estimar que el 20% del conjunto de automóviles más antiguo es el responsable del 80% de las emisiones del total del parque español.

Limitaciones de estos vehículos
Desde un punto de vista puramente económico, los vehículos eléctricos son muy poco eficientes. La tecnología actual no les permite competir en eficiencia con otras tecnologías y sus conocidas limitaciones (falta de autonomía, prestaciones limitadas, excesivo peso, coste elevado, tiempo de recarga, vida útil de las baterías, etc.) los hacen poco atractivos para el consumidor, a pesar de las ayudas públicas para incentivar su demanda.

 

 

 

Otro factor que ralentiza la demanda de vehículos eléctricos es la dificultad de garantizar al usuario el origen ‘limpio’ de la energía eléctrica que utilizan las baterías al recargarse. Dadas sus limitaciones actuales, la demanda de vehículos eléctricos para particulares se apoya exclusivamente en la eficiencia energética y medioambiental de los mismos sobre la base de garantizar reducciones drásticas en emisiones contaminantes. Pero esta ecuación sólo funciona si nos aseguramos de que la energía eléctrica utilizada para recargar las baterías es de origen renovable y limpio (eólica, solar, hidráulica, etc.). Si para recargar los vehículos se utiliza energía procedente del carbón, el gas o la energía nuclear, las ventajas se diluyen.

En este sentido, otro factor a considerar en el desarrollo de la electro-movilidad es que requiere de enormes inversiones en infraestructura de recarga. A este respecto, en los últimos años hemos sido testigos de la puesta en marcha de multitud de convenios entre compañías especializadas en distribución eléctrica, las Administraciones y los grandes grupos automovilísticos que distribuyen vehículos eléctricos. Sin embargo, bien porque los compromisos iniciales de inversión se han visto frenados, por la falta de incentivos públicos o por la limitada demanda de este tipo de energía, las inversiones en infraestructura de recarga son claramente insuficientes.

Otras tecnologías de propulsión
Todos los estudios sobre perspectivas para el desarrollo futuro de la electro-movilidad mencionan una tecnología llamada a ser su gran competidora en el futuro, la híbrida. Esta opción permite el ensamblaje de uno o mas motores eléctricos a un motor de combustión interna mejorando la eficiencia energética de los vehículos, medida en términos de reducción de emisiones, sin perder la mayor parte de las ventajas que ofrecen los motores de combustión interna (autonomía, prestaciones, etc.). No cabe duda que el desarrollo de tecnologías de propulsión híbridas, más eficientes en términos de coste, será también un factor que ralentizará el desarrollo de la movilidad eléctrica pura.

Crisis económica en Europa
Por último, hay que tener en cuenta que la mayor parte de las expectativas y planes para el desarrollo de una nueva forma de movilidad urbana basada en vehículos eléctricos, se gestaron en la segunda parte del decenio anterior, justo antes de la profunda crisis económica y de deuda que ha afectado a muchos países europeos. Esta coyuntura ha originado recortes significativos en incentivos a la investigación de nuevas tecnologías de propulsión, así como en inversiones públicas y privadas en infraestructura ligada a la electro-movilidad.

Por todo ello, y considerando todas las variables señaladas, parece razonable pensar que las expectativas sobre el desarrollo de una movilidad eléctrica más limpia y sostenible se han visto frenadas en estos últimos años. En opinión de la mayor parte de expertos del sector, la electro-movilidad es un mercado creciente aunque lento. A largo plazo, tendrá un papel relevante en la movilidad urbana, aunque tal vez se requiera más tiempo del que se creía.

Francisco Roger
KPMG

 

 

 

 

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El motor de combustión
seguirá siendo referencia

De acuerdo con un estudio publicado por KPMG en enero de 2013, basado en encuestas a altos directivos del sector del automóvil de todo el mundo, una significativa mayoría de los encuestados consideran que las principales inversiones en tecnología de propulsión de vehículos en los próximos cinco años se destinarán al desarrollo de motores de combustión interna con el fin de reducir sus niveles de emisión de gases (mejoras en los filtros, reducciones en consumo, etc.). En segundo lugar aparecen las inversiones orientadas al desarrollo de vehículos híbridos y, siempre de acuerdo con los resultados de esta encuesta, las inversiones en tecnologías para vehículos eléctricos puros quedan relegadas a un discreto tercer lugar.


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