La revista de la gente de
Número 30 - Segundo trimestre 2013

Castillos y leyendas de Escocia
La jefa de la instalación de almacenamiento de Tarragona, Irene Doñate, tuvo la oportunidad de descubrir durante unos días que Escocia es mucho más que los tópicos que dan fama al país. Allí vivió una experiencia única que piensa repetir en el futuro.

 

El castillo de Edimburgo, símbolo de la capital de Escocia, es la sede del museo militar.

 
  "Escocia ofrece más de lo que uno espera. Es un lugar mágico, lleno de historia y con identidad propia"  
     

Cuando pensamos en Escocia a todos nos vienen a la mente faldas de cuadros, gaitas y, quizá, whisky. Pero en esta impresionante tierra hay mucho, mucho más por descubrir. 

Llegamos al aeropuerto de Glasgow bien entrada la noche y, tras recoger el coche de alquiler, comenzamos nuestra aventura escocesa. Primer reto: ¡conducir por la izquierda! Superado el mal trago, llegamos al hotel a descansar para lo que nos esperaba en las próximas jornadas.

El primer día comenzó con un paseo por los jardines botánicos de Glasgow, desde donde pusimos rumbo a Stirling para visitar el castillo y el monumento a William Wallace. Allí, nos llamó la atención lo bien conservado que está el castillo y las impresionantes vistas que pueden contemplarse desde ambos monumentos.

Edimburgo, la capital del país, nos esperaba al día siguiente, donde visitamos su famoso castillo, que contiene el museo militar, y asistimos al disparo del cañón que se produce cada día a la una de la tarde. Tras reponer un poco las fuerzas, dimos el obligado paseo por la Royal Mile, la avenida que comunica el castillo con el palacio Hollyroodhouse y que transcurre por el corazón del casco histórico de la ciudad.

 

Atardecer en el pueblo pesquero de Oban.

 

Cuando se puso el sol, decidimos hacer una ruta guiada por el Edimburgo misterioso en Mary King’s Close. Este barrio fue arrasado por la peste bubónica en el siglo XVII y las autoridades decidieron levantar muros a su alrededor para aislarlo, dando lugar a un sinfín de misterios y leyendas que no dejan indiferente a lo largo del recorrido.

Paisajes para el recuerdo
Nuestra aventura escocesa continuó con la visita, un día después, al castillo del lago Leven, que se encuentra casi derruido por completo y al que sólo se puede llegar mediante una barca que hace el trayecto. Sin duda, fue el día que más frío pasamos. La siguiente parada fue Saint Andrews, para nosotros uno de los lugares más bonitos de Escocia. La catedral en ruinas es preciosa, como el resto de la ciudad y el castillo es impresionante, aunque no nos dio tiempo a ver sus pasadizos secretos. Las vistas desde éste último, situado en lo alto de un acantilado junto al mar, fueron de lo mejor del viaje.

 

El espectacular castillo Glamis.

 

Escocia es tierra de castillos y otro de los que visitamos fue el castillo encantado de Glamis, lugar de nacimiento de la Reina madre. Se trata de un edificio privado y, con diferencia, es el mejor conservado, ya que se trata de la residencia de verano de su propietario. Los jardines son inmensos y están bien cuidados, mientras que sus paredes encierran varias leyendas de fantasmas de antiguos dueños.

La más conocida se remonta al siglo XV y cuenta que uno de los lores de Glamis mantenía una interesantísima partida de cartas con otro noble cuando un sirviente les interrumpió. El lord, molesto, le dijo al criado que seguiría jugando hasta el día del Juicio Final o hasta que el diablo se uniera a la partida. A medianoche un extraño hombre se incorporó a la timba condenando a los dos hombres a jugar hasta el fin de los días emparedados en una sala sin puertas del castillo. Se dice que aún se les puede oír jugar cada noche tras el muro que los encierra.

 

Ejemplar de típica vaca escocesa.

 

Con la cabeza llena de leyendas y mitos, pusimos rumbo a las Highlands, pasando por el castillo Crathes. Una vez allí tomamos uno de los barcos con sónar que buscan al monstruo del lago Ness. Buscamos y buscamos, pero no apareció, así que nos marchamos a visitar el castillo de Eilean Donan, uno de los lugares más emblemáticos de Escocia y uno de los castillos más bonitos que nos encontramos. Como curiosidad, decir que aquí se rodó la película ‘Los Inmortales’. La jornada terminó con la vista del impresionante atardecer de la isla de Skye.

Desde esta preciosa zona cogimos un ferry para visitar la localidad de Fort William. Más tarde nos dirigimos a Oban, un pueblo precioso de pescadores donde pasamos la noche. Allí amanecimos para disfrutar de nuestro último día en Escocia, país del que nos despedimos haciendo una ruta por el lago Lomond, que tiene unas vistas sensacionales desde los miradores ubicados en la carretera que lo circunda.

 

Vistas del lago Lomond.

 

Disfrutar del país
Después de nuestra experiencia, recomiendo a todos los que queráis conocer este país traer calzado cómodo, ropa de abrigo e impermeable (el tiempo cambia drásticamente varias veces en un mismo día) y, si se viaja en coche, es imprescindible un GPS actualizado.

Tras una semana de viaje, la conclusión es que Escocia ofrece mucho más de lo que uno espera. Es un lugar mágico, lleno de historia y con identidad propia. Sin duda, una opción muy recomendable como destino de vacaciones. Nosotros, desde luego, volveremos.

 

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