La revista de la gente de
Número 30 - Segundo trimestre 2013

Manipulación segura de alimentos
Poner en práctica unas sencillas recomendaciones  a la hora de comprar, preparar o conservar alimentos ayuda a evitar intoxicaciones, además de garantizar que se ingieren con todos sus nutrientes y propiedades.

 

 

 
  "La seguridad alimentaria debe extremarse en determinadas épocas, como en verano"  
     

La seguridad alimentaria es una preocupación constante para las organizaciones sanitarias, pero también para los consumidores, cada vez más concienciados con la importancia de tratar  adecuadamente los alimentos para evitar problemas derivados de un uso incorrecto. Es el caso de las intoxicaciones o infecciones transmitidas por alimentos contaminados. Las más frecuentes, como la salmonella, afectan a miles de personas en España cada año y pueden suponer incluso el ingreso hospitalario. Con el objetivo de prevenir enfermedades provocadas por comer o manipular alimentos contaminados, la Organización Mundial de la Salud propone unos sencillos consejos que deben aplicarse siempre a la hora de tratar alimentos.

La higiene es seguridad
Conservar la higiene y la limpieza, tanto personal como de los alimentos, ayuda a evitar la contaminación de la comida por los microorganismos que pueden estar presentes en el agua, la tierra, la ropa, los cuchillos, paños, etc. Por ello es necesario lavarse las manos con agua y jabón antes y durante (varias veces) la preparación de alimentos, así como después de ir al baño. Las superficies y los utensilios empleados, además de la indumentaria, también deben estar impolutos, mientras que los alimentos deben estar protegidos, a ser posible en recipientes cerrados, del contacto con insectos u otros animales.

Evitar contaminaciones
Es necesario separar los alimentos cocinados y los listos para consumir de los crudos. Éstos, especialmente la carne, el pollo, el pescado y sus jugos pueden estar contaminados por microorganismos que pueden transferirse a otros alimentos ya elaborados durante su preparación o su almacenamiento. Lo evitaremos si los conservamos en recipientes independientes y no empleamos los mismos utensilios (cuchillos, tablas) durante su manipulación sin lavarlos previamente.

Bien cocinados
Hay que saber igualmente que, a la hora de preparar alimentos, una correcta cocción elimina los microorganismos que puedan contener. Esto se consigue cocinando el alimento por completo y prestando especial atención para que los productos, especialmente la carne, el pescado o los huevos, no queden crudos en su interior. 

Conservación adecuada
Mantener los alimentos a una temperatura y en unas condiciones adecuadas ayuda a frenar el crecimiento de microorganismos. Es recomendable conservar los alimentos frescos en el frigorífico, preferiblemente por debajo de 7 grados, y no dejar los alimentos cocinados a temperatura ambiente muchas horas. Asimismo, no deben almacenarse alimentos por mucho tiempo, aunque sea en el congelador. Tampoco debe descongelarse comida a temperatura ambiente, ya que los microorganismos que puedan estar en el alimento vuelven a crecer durante la descongelación, atacando las piezas y contaminándolas, ya que no tiene ninguna barrera como la refrigeración que ralentice dicho crecimiento. Jamás debe volver a congelarse un alimento que ya ha sido descongelado.

Extremar las precauciones
De nada sirve preparar y conservar bien los alimentos si no son de buena calidad o procedentes de una fuente segura, ya que pueden estar contaminados con microorganismos o sustancias químicas, incluido el agua. Utilizar agua potable; lavar y pelar las frutas, así como las verduras y hortalizas (especialmente si se comen crudas); seleccionar alimentos frescos y saludables; no consumir leche no procesada (sin esterilizar o pasteurizar); o no consumir alimentos después de su fecha de caducidad son consejos que reducirán el riesgo de intoxicación. 

Estas recomendaciones deben ponerse en práctica siempre que se manipulen alimentos, pero sobre todo en determinadas épocas del año, como en verano, cuando las altas temperaturas pueden estropear más fácilmente los alimentos. 

Consejos para la compra
En muchas ocasiones son las personas las que ponen en riesgo la seguridad de los alimentos. A la hora de hacer la compra, por ejemplo, es importante distribuir los productos en tres categorías y cogerlos respetando el orden: los que no necesitan frío, los refrigerados y los congelados. Hay que revisar que los envases no tengan desperfectos que puedan afectar a la conservación, además de leer las etiquetas. Terminada la compra, se debe ir a casa lo antes posible para garantizar la cadena de frío.

Si a pesar de todas estas precauciones se produce una intoxicación, se debe acudir al médico y tratar de recordar los alimentos que hayan podido causarla, así como el lugar de compra o ingesta.


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El Servicio Médico de CLH recomienda:

Consejos para evitar intoxicaciones alimentarias:

- Cuidar la limpieza propia y de los alimentos. 

- Separar los alimentos crudos de los cocinados previamente.

- Cocinar completamente los alimentos para evitar que queden crudos, sobre todo la carne, el pescado o los huevos.

- Mantener los alimentos a temperaturas adecuadas.

- Usar agua y materias primas seguras.


Recomendaciones para comer de ‘tupper’

Son muchas las ocasiones en las que se recurre a tarteras o ‘tuppers’ para llevar comida que se ingerirá más adelante, como en una salida al campo, una celebración o a la hora de comer fuera de casa. Al igual que sucede con la manipulación de alimentos, sólo es necesario tener presentes algunas recomendaciones para que la conservación de los alimentos no suponga un problema. Antes de preparar comida para llevar en una tartera, deben tenerse presente algunos aspectos que determinarán el tipo de alimento y la elaboración más adecuada:

  • Disponibilidad de frigorífico en el lugar, ya que si existe la posibilidad de refrigerar será sencillo mantener la cadena de frío.
  • Disponibilidad de microondas u horno para calentar los alimentos, ya que ofrecerá la posibilidad de llevar comida para consumir fría o caliente.
  • Elegir el recipiente más adecuado, ya que si se va a recalentar la comida debe ser resistente al calor o apto para horno/microondas. Es preferible que tenga compartimentos para no alterar la textura y los sabores.
  • Limpieza de los utensilios que se van a emplear para que no contaminen la comida.


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