Número 4 - Cuarto trimestre 2006
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Con otros ojos
Emilio Solo de Zaldívar colabora con la ONCE acogiendo y educando a un cachorro de perro para ser guía de una persona ciega. Así, compagina su lado más humano con su afición por los animales.

Todas las mañanas Embassy, con un peluche en la boca, se pasea por las habitaciones de la casa para despertar a los niños. Desde abril, Emilio convive con este cachorro, cedido por la Fundación ONCE del Perro-Guía, para educarle en esta importante misión. Desde entonces, sus dos hijos se han hecho más responsables y, además de aportar su grano de arena a la sociedad, la familia disfruta de este noble animal.

 

Acoger un cachorro de perro-guía ha sido una experiencia para toda la familia de Emilio.

 

¿En que consiste la tarea de un educador?
El objetivo es educar a un perro para que aprenda a guiar a una persona ciega. Así, la Fundación ONCE del Perro-Guía cede a los cachorros para que, dentro de un entorno familiar, aprendan unas quince normas básicas de comportamiento: sentarse cuando se le ordena, no ladrar, andar por el lado izquierdo de quien lo pasea, descansar en su sitio predeterminado, acudir cuando se le llama, etc. Estas pautas de comportamiento, junto con una serie de consejos de cómo tratar al perro para que adquiera una buena formación, se incluyen en un manual, facilitado por la Fundación. Además, cada perro tiene asignado un tutor del Centro de Adiestramiento de Perros-Guía que sigue el desarrollo del mismo, dirige y aconseja a la familia.

También hay que educarlo para que controle su instinto, ya que estos perros son de razas cazadoras. Desde luego, estamos ante uno de los animales más nobles que existen. Por ejemplo, aunque protesta un poco, Embassy toma los medicamentos de la mano, lo que demuestra su bondad y buen carácter. Aprende a controlar sus instintos para después realizar un buen trabajo como guía.

¿Se exigen requisitos?
Algunos, pero son muy fácil de cumplir. La familia debe ser estable emocionalmente y garantizar que el perro no se va a quedar nunca sólo más de dos horas, para que no tenga carencias educativas. Por eso, siempre debe haber alguien en casa o, si no, llevártelo a cualquier sitio que tengas que ir. Además, es imprescindible residir en la Comunidad de Madrid o provincias limítrofes, ya que la única escuela de Perros-Guía de España se encuentra en la capital. Una vez que los perros están preparados se asignan a personas ciegas, o con deficiencia visual severa, de cualquier ciudad de España.

Tiene que ser una tarea muy sacrificada
Ser educador te exige tiempo, paciencia y ganas. Es importante querer tener un perro y ser responsable porque no es una tarea pasajera. Además, para formar a un perro-guía hay que dedicarle mucho tiempo y paciencia, ya que en asimilar una orden puede tardar hasta un mes. Pero todo el esfuerzo se compensa cuando el perro aprende a hacer las cosas correctamente. Eso te hace sentir muy satisfecho y orgulloso.

A pesar de los sacrificios, no te arrepientes
¡Sin duda! Es una labor muy complaciente. Estamos haciendo algo que ayudará a la integración de una persona ciega, la perrita le va a ayudar a que adquiera autonomía al salir a la calle, a que se desplace con seguridad en entornos desconocidos. Además, gracias a Embassy, mis hijos se han hecho más responsables y disciplinados. Ellos saben que el animal va a ser los ojos de una persona y no pueden tratarlo de cualquier manera.

Sin olvidar que la perra es muy cariñosa y nos hace mucha compañía. Entras por la puerta y te está esperando, siempre está dispuesta para ir contigo a la calle, te anima cuando no estás contento o tienes un mal día...

 

Emilio pasea diariamente con el cachorro, una actividad que le relaja mucho.

 

¿Cuánto tiempo se tarda en educarlo?
Los perros están con la familia diez meses. La Fundación lo cede con dos meses y se lo lleva con doce, el tiempo suficiente para que aprenda normas básicas. Es algo parecido a la etapa escolar de un niño. Después –siguiendo con la comparativa– durante ocho meses debes mandarlo a la universidad, que es la escuela de perros-guía de la ONCE, en Boadilla del Monte (Madrid), donde reciben una formación más especializada. Una vez preparado, es asignado a una persona ciega y empieza su `vida laboral´, donde debe desenvolverse solo.

¿El acceso con un perro siempre está permitido?
Por ley un perro-guía puede entrar en cualquier sitio: en el metro, en el bus, en un museo, en el supermercado o en un restaurante. Pero debe ir identificado con un peto entregado por la Fundación. Si en algún lugar impiden el paso a un perro-guía, la ONCE recomienda que se denuncie, ya que es como negarle el paso a una persona ciega.

¿Qué coste implica educar a un perro guía?
Preparar a un perro para ser guía tiene un coste de 30.000 euros para la ONCE. Hay que pagar la comida, las visitas al veterinario, las medicinas, la peluquería, la educación en la escuela… Es muy costoso, por eso, estos centros en el extranjero están apadrinados por grandes compañías. Los educadores, por su parte, no deben hacer ningún desembolso económico, ya que la Fundación, con el fin de proporcionar este servicio social, asume todos los gastos. El educador sólo debe estar dispuesto a tener un perro en su casa y a dedicarle tiempo y cariño. Son todo facilidades, y en caso de que quieras ir de viaje o que durante unos días no puedas atender al perro, la Fundación pone a disposición una guardería donde cuidan al animal.

 

Los hijos de Emilio se han vuelto más responsables desde que acogen a Embassy.

 

Después de tanta convivencia, la despedida será muy dura…
A Embassy se la llevarán después de Navidad. Nos va a dar mucha pena y seguro que mi mujer y mis hijos pasarán un mal rato, porque le hemos cogido mucho cariño. Nos consolará saber que no perderemos el contacto con ella. Estaremos presentes cuando la perra conozca a su nuevo dueño y, después, podremos continuar viendo al animal.

¿Acogeréis a otro después?
Ésta es una experiencia que está aportando muchos valores en mi familia, además de la satisfacción de sentirnos útiles. Por ello, seguramente acogeremos a otro cachorro después de devolver a Embassy al Centro de Adiestramiento.

Anima a tus compañeros para que acojan a un perro
Sin duda, educar a un perro compensa. Aunque exige dedicarle tiempo, es muy satisfactorio pensar que ese animal será útil para una persona con dificultades para valerse por sí misma. El paso por una familia es muy importante, ya que es ahí donde el cachorro adquiere la base para llegar a ser los ojos de una persona ciega. Además, la Fundación ONCE del Perro-Guía necesita gente que realice esta pequeña colaboración: hay muchos cachorros que empiezan a crecer sin ser educados correctamente por falta de educadores. Esto supone un esfuerzo y un gasto importante para la Fundación porque hay animales que no alcanzarán los niveles adecuados para ayudar una persona ciega. Y, aunque la acogida requiera una responsabilidad y compromiso, el perro te devuelve su agradecimiento con mucho cariño. Termina por convertirse en tu mejor amigo.

 

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Sus dos caras
Profesional
Trabaja en el área Económico-Financiera, como auditor interno. Sus funciones son realizar las auditorías anuales de la compañía y auditorías temáticas a petición del área que lo solicite.

Solidaria
Colabora con la Fundación ONCE del Perro-Guía acogiendo, durante unos diez meses, a un cachorro en su casa para educarlo adecuadamente.

  Emilio Solo de Zaldívar, en su lugar de trabajo en CLH.  

Para más información y colaboración
Fundación ONCE del
Perro-Guía
Dirección: Camino de
Alcorcón, s/n.
28660, Boadilla del Monte (Madrid)
Telf: 91 632 46 30
www.once.es

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