Número 4 - Cuarto trimestre 2006
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El virus del invierno
El servicio médico de CLH ya ha puesto en marcha su campaña anual de vacunación contra la gripe, una de las enfermedades más frecuentes del invierno.

     

Dolores de cabeza, malestar general y falta de apetito son algunos de los síntomas que anuncian que el virus de la gripe está a punto de manifestarse en nuestro organismo. La gripe es responsable de la mayor parte de bajas laborales durante la estación invernal y, según la Organización Mundial de la Salud, afecta cada año a casi 100 millones de personas sólo en el Hemisferio Norte y a más de tres millones en España. Todos, alguna vez en nuestra vida, hemos pasado la gripe, pero ¿por qué esta enfermedad ataca a todo el mundo y qué se puede hacer para combatirla?

La gripe es una enfermedad vírica causada por el virus de la influenza, que afecta a la nariz, la garganta y los pulmones. Basta que una persona de nuestro entorno familiar, laboral o de amistades presente algún síntoma para que estemos expuestos a ella, ya que este virus se contagia por las vías respiratorias a través del aire. Y como cada año, la gripe se manifiesta de la misma manera: tras un breve período de incubación, la enfermedad comienza de manera brusca con fiebre alta, que puede llegar hasta los 40 grados y, dependiendo de cada persona, suele durar entre tres y cinco días.

Pero antes de que la enfermedad estalle, hay unos síntomas previos que nos avisan de que estamos incubando el virus de la influenza. En un principio la persona se siente falta de energía y el rendimiento disminuye. Los escalofríos, el dolor agudo de cabeza, la congestión nasal, la tos seca, el dolor de garganta y pérdida de apetito son otros síntomas que se van agudizando a medida que la gripe va apareciendo. En algunos casos pueden ir acompañados de mareos, vómitos, dificultad respiratoria o producción de esputo, especialmente en ancianos. En los niños, lo más característico es la otitis media y las molestias abdominales.

Analgésicos y reposo
Ante estos síntomas, la única solución es meterse en la cama y esperar a que la enfermedad desaparezca porque no hay ningún medicamento que la cure. Al tratarse de un proceso vírico, los antibióticos no son eficaces para combatirla, por lo que debemos tener paciencia y dejar que la gripe siga su curso. No obstante, hay ciertas medidas que alivian los síntomas, como permanecer en reposo, tomar analgésicos para bajar la fiebre y calmar las molestias o beber agua y zumos en abundancia, así como evitar el tabaco y el alcohol.

La vacuna sigue siendo el método más fiable para prevenir la enfermedad, si bien la efectividad de la misma no es infalible. Al ser un virus de fácil mutación, la inmunidad adquirida en la pasada temporada no será efectiva para el invierno actual, por lo que es necesario vacunarse cada año. Es importante que se inmunicen los llamados grupos de riesgo –aquellos con más posibilidades de contraer la gripe–, que son los mayores de 65 años, las personas con enfermedades crónicas y las mujeres embarazadas.

Este año, el Ministerio de Sanidad ha adquirido un total de 1,14 millones vacunas contra la gripe, que intentarán reducir el número de pacientes y evitar que pasemos un invierno en la cama. También en esta línea, el servicio médico de CLH lleva a cabo anualmente una campaña de vacunación contra la gripe. En aquellas instalaciones que cuentan con la presencia de un Diplomado Universitario de Enfermería, la vacuna se administra en el mismo centro de trabajo a todos los que la soliciten, mientras que en el resto se ofrece a través de la Mutua y sus unidades básicas de salud laboral. El pasado año, se suministraron 150 dosis y, desde el 16 de octubre, fecha en la que dio comienzo esta iniciativa para 2006, ya se ha superado en más de un 10 por ciento esta cifra.

  El mejor medio para prevenir la gripe es vacunarse al inicio del invierno.  

La gripe no es un catarro
Es importante diferenciar entre una gripe y un resfriado porque, aunque tienen síntomas parecidos, no son la misma enfermedad y se suelen confundir con frecuencia. El resfriado es un malestar favorecido por los cambios de temperatura, a diferencia de la gripe, que es una infección contraída por un virus. El resfriado generalmente no va acompañado de fiebre alta ni de dolores agudos de cabeza o musculares, al contrario que la gripe. Sin embargo, algo tienen en común y es que ninguna de las dos se puede cortar con medicamentos, sino que van desapareciendo espontáneamente. Así, los analgésicos sólo sirven para calmar las molestias de los síntomas.

 

 

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El Servicio Médico de CLH recomienda:

Para prevenir la gripe, además de la vacuna es aconsejable:

Aumentar el consumo de vitamina C mediante la ingesta de frutas.

Seguir una dieta equilibrada.

Mantenerse alejado de las personas que tengan la gripe. En tal caso, reducir los contactos y lavarse las manos con frecuencia.

No fumar y no beber alcohol.

Evitar, en la medida de lo posible, los lugares cerrados o con aglomeraciones, ya que son sitios de fácil transmisión del virus.

Utilizar pañuelos de papel al toser o estornudar.

 

Desde su inicio, 160 personas se han sumado a la campaña de vacunación en CLH

El Ministerio de Sanidad ha adquirido 1,14 millones de vacunas para este año

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