Conocimiento | Entrevista con

Luis Aires, presidente de BP en España: “BP y CLH comparten los valores de la seguridad y la excelencia”

BP, cliente de CLH desde hace casi 30 años, nos habla sobre su estrategia de futuro y su visión del sector.


BP, con una historia de más de 60 años en España, se ha convertido en uno de los tres principales operadores del país. ¿Cuáles han sido las claves para lograrlo?

Las claves de nuestro crecimiento en España son principalmente tres. En primer lugar la refinería de Castellón, que está reconocida como la refinería de BP mejor operada en el mundo, en la que invertimos constantemente para que siga siendo todo un referente del sector y que constituye un motor económico e industrial de la Comunidad Valenciana. En segundo lugar nuestra red de estaciones de servicio, volcadas en servir a los clientes con excelencia y seguridad, ofreciéndoles un programa de fidelización líder en el mercado, los carburantes de mejor calidad que se pueden encontrar en el país y unas tiendas de conveniencia renovadas. Y en tercer lugar, pero no menos importante, el carácter internacional de nuestra compañía, que nos aporta una visión global del mundo de la energía, y el acceso a desarrollos tecnológicos y experiencias de otros mercados. Todo ello conforma nuestro carácter innovador con el que buscamos mejorar continuamente y seguir dando lo mejor de nosotros mismos.

BP sustenta su actividad en la tecnología. En esta línea, ¿hacia dónde va la compañía? ¿Qué implicaciones tiene en el negocio?

La tecnología juega un papel fundamental en el sector energético. En los últimos años las imágenes sísmicas y los avances en la perforación han permitido extraer gas y petróleo a profundidades que parecían ciencia ficción hace tan sólo unas décadas, mientras que el desarrollo de las tecnologías para extracción de los hidrocarburos no convencionales, como por ejemplo el fracking, ha causado una revolución en los precios del barril de petróleo y ha desafiado la hegemonía tradicional de los países de la OPEP. Por su parte las energías renovables son cada vez más competitivas al haber reducido sus costes gracias al desarrollo tecnológico.

“Nuestra intención es seguir suministrando la energía que demande el transporte del futuro, sea gasolina, gasóleo, hidrógeno, electricidad…”

Las compañías que den la espalda al desarrollo tecnológico estarán renunciando a su futuro. Los cambios tecnológicos van a afectar a la producción de energía, y a su uso en todos los sectores de la actividad económica. La digitalización de la energía tiene el potencial de reducir la demanda y el coste de la misma en un 20-30% de aquí al 2050 a través de la automatización de procesos, el uso de sensores, la inteligencia artificial, el análisis de datos y el uso de superordenadores, convirtiéndose en la cuarta revolución industrial. La producción de energía continuará abaratándose en el futuro gracias al desarrollo tecnológico, tanto en las fuentes tradicionales (petróleo y gas) como en las renovables (eólica y solar), con el coste de las baterías de litio-ión pudiendo bajar un 66% en 2030. La reducción en los costes de las baterías, el aumento en su capacidad, la mayor rapidez en su carga, los vehículos autónomos y compartidos; todas estas tendencias van a revolucionar la movilidad y las empresas energéticas debemos estar atentas ya que los modelos tradicionales tendrán que competir con nuevos modelos de negocio que generarán oportunidades hoy inexistentes.

BP apuesta por la transición hacia una economía con bajo contenido de carbono a través de la eficiencia energética, la investigación científica y el desarrollo tecnológico. ¿En que se traduce esto?

Nos encontramos ante el doble desafío de suministrar las cantidades cada vez mayores de energía que necesita la sociedad para seguir creciendo y, al mismo tiempo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Este dilema se puede afrontar usando la energía de la forma más eficiente posible, es decir, reduciendo su consumo, y también sustituyendo las fuentes de energía más contaminantes (carbón) por otras menos contaminantes (gas natural) o con cero emisiones (renovables). El desafío para cumplir con los compromisos de París es tan enorme que la carrera por las renovables, que BP inició hace veinte años, no será suficiente, sino que es necesario que todas las fuentes energéticas contribuyan reduciendo su impacto medioambiental.

En ese sentido la contribución de BP se basa en tres pilares. En primer lugar nos hemos comprometido a reducir las emisiones de nuestras operaciones de aquí al 2025. En segundo lugar estamos desarrollando productos más eficientes y que por lo tanto producen menos emisiones, así como investigando en combustibles, lubricantes y productos petroquímicos con menor contenido de carbono. Finalmente, estamos en el desarrollo de tecnologías bajas en carbono, como por ejemplo proyectos solares a través de Lightsource BP, almacenamiento de energía, o carga ultra-rápida de baterías.

Han realizado grandes inversiones en innovación para la carga ultrarrápida de vehículos eléctricos. ¿BP se está preparando para un nuevo paradigma en la movilidad?

El transporte supone un 20% de la demanda primaria de energía a nivel mundial y nuestra estimación es que el número de vehículos ligeros (automóviles, furgonetas y pequeños camiones) crecerá de los 1.200 millones actuales a 2.600 millones en 2050. Los vehículos eléctricos a nivel mundial son hoy en día poco más de 1,5 millones debido a su elevado coste y limitadas prestaciones, si bien en los próximos años el desarrollo tecnológico permitirá que los costes se reduzcan a niveles comparables con los motores de combustión interna y su autonomía aumente considerablemente.

Nuestra intención es seguir suministrando la energía que demande el transporte del futuro, sea gasolina, gasóleo, hidrógeno, electricidad… así como los servicios relacionados con la movilidad autónoma y compartida. Respecto a los vehículos eléctricos, si queremos atraerlos en el futuro a nuestras estaciones de servicio tendremos que ser capaces de asegurar un tiempo de carga similar al repostaje de los combustibles, de ahí que estemos desarrollando la carga ultra-rápida de baterías a través de nuestra participación en StoreDot y de la compra del líder británico del sector: Chargemaster.

La organización mantiene el objetivo de que, en 2020, al menos el 25% de sus altos cargos sean mujeres. ¿Qué políticas sigue para impulsar este compromiso?

Queremos aumentar la participación de la mujer en los puestos directivos a través de la meritocracia, sin utilizar cuotas ni discriminación positiva. Somos conscientes de que para conseguirlo hemos de ayudar a las mujeres a romper el techo de cristal que les dificulta el progreso en su carrera profesional, y que impide que la paridad entre hombres y mujeres se mantenga en los niveles con mayor responsabilidad. Nos aseguramos de que cualquier proceso de selección, interno o externo, cuenta con mujeres entre la lista de candidatos cualificados. Tenemos políticas que ayudan a conciliar la vida laboral y la personal, como la flexibilidad en los horarios y en el trabajo desde casa para que las personas se organicen de la mejor manera posible, o la ampliación de los permisos de maternidad. Asimismo, fomentamos networks que ayudan a que las mujeres se sientan con más confianza a la hora de presentarse a una entrevista de trabajo o a tener conversaciones sobre sus aspiraciones profesionales.

“Con CLH hemos establecido una relación de confianza y madurez que debe servirnos para identificar oportunidades innovadoras y ser cada vez más competitivos”

La Diversidad y la Inclusión son elementos esenciales de la cultura de BP y van más allá de políticas laborales, ya que tienen que ver con los comportamientos de todas las personas que forman parte de la organización, sobre todo de las que tienen la responsabilidad de dirigir un equipo.

BP ha sido un socio relevante de CLH durante muchos años y continúa siendo uno de sus principales clientes en España. ¿Qué destacaría de esta relación y del servicio que ofrece actualmente CLH a BP?

Son muchos años de trabajo entre BP y CLH, y mucho lo que nos une. Empezando por la seguridad de las operaciones, que es uno de nuestros valores como compañía. También compartimos la excelencia en lo que hacemos, así como el objetivo de dar a nuestros clientes un servicio cercano y de valor añadido. Hemos establecido una relación de confianza durante los casi 30 años que llevamos trabajando juntos. Esa madurez en la relación debe servirnos para identificar oportunidades innovadoras, basadas en las fortalezas de ambas compañías, de tal forma que seamos capaces de ser cada vez más competitivos, en un mundo en el que los combustibles líquidos seguirán teniendo un papel importante en el desarrollo económico, pero tendrán que reducir su huella de carbono y competir con energías alternativas.