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Di adiós al tabaco para prevenir el cáncer de pulmón

Esta patología afecta 20 veces más a las personas que fuman, por lo que es fundamental dejar este hábito tan nocivo para nuestra salud.


Cada año se diagnostican en España más de 25.000 casos de cáncer de pulmón, una enfermedad que es la segunda causa de muerte en nuestro país tras las patologías cardiovasculares.

Detrás del 90% de los casos se encuentra el tabaco como principal factor de riesgo. De hecho, el peligro por parte de los fumadores de desarrollar cáncer de pulmón –el tercer tumor más frecuente en España solo por detrás del de colon y de próstata– es hasta 20 veces mayor que el de las personas que no fuman, según la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).

El consumo de cigarros

En este sentido, la Asociación Española de Afectados por Cáncer de Pulmón aporta otros dos datos que hablan de la relación de esta enfermedad y el tabaco: el 85% de las muertes por esta enfermedad está relacionado con el consumo de cigarros, y entre el 10 y el 15% de los fumadores habituales desarrollarán esta patología.

Sin embargo, el humo del tabaco no solo afecta a los fumadores. Se estima que el tabaquismo pasivo es responsable del 20% de los cánceres de pulmón en personas no fumadoras.

Otros factores que se consideran factores de riesgo para el desarrollo de esta patología son la contaminación atmosférica, la genética, la edad y el sexo, o determinadas sustancias químicas como el radón o el amianto, afectando hasta tres veces más a los hombres que a las mujeres.

Grupos de cáncer de pulmón

En general, se distinguen dos grandes grupos de cáncer de pulmón: el de células no pequeñas o no microcítico (que representa el 85% de los casos) y el de células pequeñas o microcítico. Se trata de tumores totalmente distintos en cuanto a comportamiento, tratamiento y pronóstico.

En la última década, gracias al descubrimiento de un grupo de alteraciones genéticas que permiten un tratamiento más eficiente, se ha avanzado notablemente en la curación y supervivencia a la enfermedad. Sin embargo, sigue siendo uno de los cánceres con resultados de supervivencia más limitados; por ello, como en otros tumores, la prevención y la detección precoz son fundamentales.


Síntomas del cáncer de pulmón
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La principal medida preventiva contra el cáncer de pulmón es no empezar a fumar o abandonar el hábito. Cuanto antes se inicie la deshabituación tabáquica, más posibilidades tiene nuestro cuerpo para recuperarse de sus efectos negativos. Se estima que a partir de los 10 años de la abstención se igualan los riesgos de desarrollar cáncer de pulmón entre no fumadores y exfumadores.

El diagnóstico precoz basado en los síntomas no es fácil ya que estos no suelen aparecer hasta que se encuentra en un estadio avanzado y muchos son comunes a otras enfermedades no malignas.

La Asociación Española contra el Cáncer nos indica los siguientes síntomas ante los que debemos acudir a consultar a nuestro médico de familia:

  • Tos persistente. En aquellos pacientes, generalmente fumadores que ya presentaban tos como consecuencia de problemas respiratorios, lo que se produce es un aumento de este síntoma.
  • Expectoración sanguinolenta.
  • Disnea: el paciente comienza a notar sensación de falta de aire que le impide cada vez más realizar cualquier esfuerzo.
  • Dolor en el pecho al respirar o toser.
  • Otros síntomas: cambios en la voz, ruidos al respirar, sensación de que la comida se le queda detenida en la mitad del tórax, fatiga, dolor de huesos, pérdida de apetito o de peso.

  • Es importante destacar que desde hace pocos años, las principales sociedades médicas han incluido el TAC de baja dosis de radiación como técnica de cribado para personas de riesgo.