Personas | Las dos caras

Una sonrisa, la mejor recompensa
ENTRE TODOS ES POSIBLE. La Asociación ADIBI consigue mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad y/o enfermedades raras.

El supervisor de CLH Aviación en el aeropuerto de Alicante, Jacobo Fernández-Pacheco, colabora con la Asociación ADIBI en favor de la gente con discapacidad y de los afectados por enfermedades raras.


“No veo la discapacidad, no veo una diferencia; veo la necesidad de colaborar y apoyar a niños con necesidades diferentes”, asegura Jacobo Fernández-Pacheco, supervisor de CLH Aviación en la instalación de la compañía en el aeropuerto de Alicante. Desde hace dos años colabora con la asociación ADIBI participando, entre otras actividades, en terapias para niños con síndrome de Down. Esta labor le ha servido para concienciarse de una realidad y de unas necesidades aún desconocidas para la sociedad. “La felicidad que demuestran los niños es algo que merece la pena compartir”, asegura. ¿Qué es ADIBI?

Es una organización sin ánimo de lucro que centra todos sus esfuerzos en defender al colectivo de la discapacidad y/o enfermedades raras y tratar de mejorar su calidad de vida, así como la de sus familiares, a través de múltiples proyectos y actividades. Su meta es cambiar la sociedad para que sea más justa e inclusiva.

¿Cómo se fundó?

Gracias al esfuerzo de personas como Fide Mirón, actual presidenta. Una mujer emprendedora y luchadora que sabe lo que es padecer una discapacidad a causa de su enfermedad poco frecuente. Ella consiguió agrupar a un número de personas afectadas con una discapacidad, comprometidas, y con el coraje de luchar por los demás. Así, en 2002, se inicia la historia de ADIBI y desde entonces ha trabajado para conseguir que las personas con discapacidad y/o con enfermedades raras y sus familias puedan llevar una vida digna, en la que se respeten sus derechos y se cubran sus necesidades.

¿Qué actividades realiza?

ADIBI aborda su trabajo de una forma integral para abarcar los máximos ámbitos posibles y llegar a toda la sociedad. Una de sus tareas más importantes es la de informar y asesorar a todas las personas que, directa o indirectamente, tienen relación con alguna discapacidad y/o alguna enfermedad rara. En este sentido, es fundamental también su labor de concienciación y comunicación para lograr que la sociedad acepte e integre a todas las personas.

“Para mí no son personas diferentes, sino personas que hay que conocer sus necesidades, como las que tenemos todos” ¿Y con las personas?

Los servicios de la asociación incluyen un sinfín de actividades. Desde talleres de rehabilitación y apoyo emocional hasta proyectos de formación e integración laboral, pasando por la organización de múltiples iniciativas de ocio y tiempo libre. Todo con el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus usuarios y ayudarles a convivir de la mejor manera posible con su discapacidad y/o enfermedad.

¿Cómo empezaste a colaborar?

En lbi, un pueblo de Alicante, padres con hijos afectados por Síndrome de Down se unieron para formar un Grupo de Apoyo y, a través de un conocido, empecé a participar en algunas de sus actividades para ayudarles a llevarlas a cabo. Este grupo, posteriormente, se integró en ADIBI, integrando lo que en la actualidad es el Área Down, llamada AdibiDown.

¿Qué tareas realizas?

Desde que empecé, mi colaboración se ha centrado en dar apoyo al grupo en los actos y actividades que realizan. Siempre que puedo, ayudo a los monitores de las terapias que realizan con los niños en la piscina para estimular la psicomotricidad, además de apoyar cuando se necesita instalar un stand o un escenario en algún evento, colocar carteles o cualquier otra actividad. También ayudo a dar a conocer la asociación para aumentar su visibilidad.

ENSAYISTA AUTORIZADO. Jacobo es una de las pocas personas de CLH Aviación acreditada por ENAC para realizar ensayos de verificación y calibración de medidores volumétricos.

¿Qué te aporta?

Tener un contacto directo con la asociación, y especialmente con el grupo trabajo AdibiDown y sus familias, me ha ayudado a comprender su realidad y su lucha por ser tratados con normalidad y respeto. Para mí no son personas diferentes, sino personas que hay que conocer sus necesidades, como las que tenemos todos. Ver a los niños sonreír me produce un enorme bienestar y su felicidad compensa el tiempo invertido. Me gusta pensar que mi colaboración sirve para dar un empujón al desarrollo de estos niños y les ayuda a tener una vida mejor.

¿Cómo crees que se puede ayudar a este tipo de asociaciones?

Conociendo su labor a través de sus páginas web, apoyando su trabajo y, preferentemente, implicándose. Entre todos, podemos ayudar a estos colectivos a mejorar en su día a día.