Personas | Una jornada con...

Rubén Pérez, jefe de Proyecto de Aplicaciones informáticas
EL RETO DE LA TECNOLOGÍA. Rubén ayuda a optimizar la actividad de CLH gracias al desarrollo de software y aplicaciones informáticas.

En CLH desarrolla software para satisfacer nuevas necesidades de negocio y hacer avanzar a la compañía a través de la tecnología, un campo que también cultiva en su tiempo libre y que compagina con su pasión por la montaña.


Madrugador, Rubén llega siempre de los primeros a su puesto de trabajo. Tras tomarse un necesario café, se sienta a revisar la planificación de tareas e hitos que tiene para hoy. Lleva poco más de un año en la compañía, donde ejerce de jefe de proyectos de aplicaciones informáticas y su trabajo consiste “en el desarrollo de software que permita a la compañía optimizar su modelo de negocio y seguir avanzando gracias a la tecnología”.

DE REUNIÓN EN REUNIÓN. Los encuentros de trabajo son muy habituales en la jornada de Rubén.

Es responsable de supervisar este tipo de proyectos desde el principio hasta el fin. “Suelen coincidir varios al mismo tiempo, de mayor o menor envergadura y con distintos plazos de implantación”, comenta. El patrón que rige su trabajo, sin embargo, es el mismo: “En colaboración con las distintas áreas de negocio se detectan posibles necesidades y se estudia el camino más adecuado para darles solución. Una vez definido, se analizan los detalles y se diseña el proyecto, pasando después a las fases de desarrollo, prueba e implantación”.

Buena parte de los proyectos de los que se encarga están relacionados con el Plan de Sistemas Logísticos, estratégico para la compañía por las características tan particulares y específicas del negocio. “Generalmente, desarrollamos las aplicaciones desde cero por la especial naturaleza de los requerimientos aunque, a veces, encontramos en el mercado soluciones de software válidas, las cuales adaptamos a nuestras necesidades.”, explica.

“ME ENCANTA RESOLVER LOS PROBLEMAS QUE SURGEN EN EL DESARROLLO DE SOFTWARE”

“Las reuniones son una constante en mi día a día, ya sea con las áreas de negocio de CLH o con las empresas colaboradoras. Suelen ocupar más de la mitad de mi jornada”. Acaba de terminar un encuentro para analizar vías de mejora relacionadas con un proyecto ‘quickwin’ y se mete en otro relacionado con el programa Pódium. “Estamos avanzando en la estandarización e instrumentación de la metodología corporativa de gestión de proyectos, una iniciativa para ser más eficientes y optimizar nuestro desempeño”, señala. Con tantos y tan variados frentes abiertos, Rubén debe “cambiar el chip” constantemente para centrarse en las necesidades concretas de cada uno.

“En mi área, y en toda la compañía, tenemos un reto muy importante por delante. Tecnológicamente, CLH es una compañía bien posicionada en el sector, pero debemos seguir trabajando para renovar y actualizar nuestros sistemas”, asegura. Y eso es justo lo que hace Rubén, ideando siempre la mejor solución mediante aplicaciones que pueden optimizar nuestra actividad. “Me encanta resolver los problemas que surgen en el desarrollo de software”.

Adrenalina en la montaña

Aunque disfruta enormemente con su trabajo, Rubén encuentra en la montaña el mejor modo de desconectar: “Me apasionan todas las actividades que tengan que ver con ella: alpinismo, barranquismo, espeleología...”. Pero hay una que destaca por encima de todas: la escalada.

Desde hace muchos años practica escalada deportiva, “una actividad de superación en la que el reto es sobrepasar tu capacidad física y mental, ya que no compites contra nadie”. En sus mejores momentos, Rubén ha llegado a superar con éxito vías con grados 7a, “algo muy respetable para un amateur teniendo en cuenta que los profesionales se mueven por dificultades de octavos y novenos”.

PASIÓN POR LA MONTAÑA. Ya sea practicando escalada deportiva o disfrutando de la naturaleza con su hija, la montaña es la vía de escape para Rubén.

La escalada ha centrado su tiempo de ocio en los últimos años: “Los destinos de montaña siempre han sido protagonistas en mis vacaciones”. Además, Rubén ha subido a las cumbres más emblemáticas de España (Aneto, Mulhacén, Monte Perdido...): “Pocas actividades te permiten un contacto tan directo con la naturaleza y te ofrecen vistas tan espectaculares”.

Desde el nacimiento de su hija hace tres años ha bajado su nivel de exigencia, pero no ha perdido la pasión por montaña. Ahora, él y su pareja, Isabel, también escaladora, comparten con su hija esta afición haciendo excursiones siempre que pueden. En pocos años espera poder escalar a su lado. “En mis planes también entra organizar alguna ascensión a las montañas más altas de los Alpes o del Atlas”.