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Guantes, de la mano de la prevención
HERRAMIENTA DE TRABAJO. El uso obligatorio de guantes en determinadas tareas tiene el objetivo de proteger la integridad de las personas.

En CLH contamos con modelos de guantes específicos para proteger las manos frente a riesgos mecánicos, químicos o eléctricos.


En nuestras instalaciones, son muchos los trabajos y tareas que exigen el uso de guantes como equipo de protección individual. Por ello, contamos con cuatro tipos diferentes diseñados para proteger las manos en circunstancias determinadas. Las características de cada uno, principalmente el material con el que está fabricado, hacen que sean efectivos frente a riesgos concretos.

De este modo, los guantes de cuero son efectivos para protegernos de golpes, cortes, pinchazos o abrasiones, pero no son útiles ante un posible contacto con hidrocarburos u otros productos con carácter ácido o básico, ya que para eso están los mixtos y los de riesgo químico. Del mismo modo, ante trabajos con riesgo eléctrico, se usan guantes aislantes capaces de proteger a la persona de un contacto eléctrico.

No sin mis guantes

La elección de uno u otro modelo está supeditada al riesgo asociado a la tarea a realizar, al tiempo que su uso es obligatorio en aquellas actuaciones que así lo requieran. Es importante que nos concienciemos del peligro que supone para la integridad física no utilizar guantes o recurrir a un modelo no apto.

ES NECESARIO HABITUARSE AL USO DE LOS EQUIPOS DE PROTECCIÓN, AUNQUE SUPONGA CIERTO GRADO DE INCOMODIDAD

Toda la información relacionada con estos equipos está disponible en los canales habituales de la compañía.

“No nos cansamos de repetir que la seguridad empieza por uno mismo y es necesario estar siempre alerta y habituarse al uso de los equipos de protección, aunque ello suponga un cierto grado de incomodidad, que disminuye a medida que transformemos el uso en un hábito. Eso nos ayudará a convertirnos en una compañía cada día más segura y a erradicar los accidentes de nuestras instalaciones. Con vuestra ayuda, lo conseguiremos”, afirma Zacarías Sánchez, jefe del Servicio de Prevención.


Cuando el riesgo es el propio guante

Como cualquier otro equipo de protección, los guantes deben estar en perfectas condiciones para protegernos frente a los riesgos para los que han sido diseñados. Antes de utilizarlos, es necesario comprobar que son de una talla adecuada y que no están rotos o tienen desperfectos que puedan limitar su protección. De ser así, no deben utilizarse. Además, es fundamental cuidarlos y realizar un mantenimiento adecuado para evitar su deterioro, como guardarlos en un lugar seco y no expuesto a la luz directa del sol o no lavarlos si no están diseñados para ello.

Además, se debe evitar tocarlos por su parte externa y prestar atención para no dejarlos donde puedan contaminar equipos susceptibles de ser operados manualmente, mobiliario, etc.