Personas | Las dos caras

La realidad del autismo
La Fundación Quinta se dedica a mejorar el bienestar y la calidad de las familias que tienen un miembro con autismo.

La analista de Procesos Tesoreros Dora Valdés colabora con la Fundación Quinta para dar a conocer y ayudar a comprender a la sociedad las necesidades de las personas autistas.


Por circunstancias personales, Dora Valdés, de la dirección corporativa Económico-Financiera, tuvo contacto con el autismo, un mundo que hasta entonces apenas conocía. “Entonces me vi implicada y empecé a colaborar con la Fundación Quinta para tratar de mejorar la calidad de vida de este colectivo”, explica. El autismo no es una enfermedad, sino un trastorno de origen neurobiológico que acompaña a la persona durante toda su vida. Los síntomas más visibles son deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social, así como patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades. Se calcula que en España hay más de 450.000 personas con este trastorno y está presente en uno de cada cien nacimientos.

¿Qué es la Fundación Quinta? Es una organización sin ánimo de lucro que se dedica a mejorar el bienestar y la calidad de las familias que tienen un miembro con autismo en su seno. Se fundó por la necesidad que tenían los padres de hijos con este trastorno que ya habían cumplido la mayoría de edad, ya que estos tenían que salir del sistema educativo y apenas había centros específicos para adultos.

El objetivo de la fundación Quinta es lograr la máxima integración social de las personas con autismo ¿Cuáles son sus objetivos? Su principal misión es ayudar y dar apoyo a las familias que integran una persona con autismo. Y lo hacen desde un enfoque global, abarcando aspectos que incluyen la información, la enseñanza personal y la formación profesional. La Fundación impulsa el tratamiento del autismo en todas las edades y todos los niveles. La meta es lograr su integración y conseguir el mayor grado de autonomía posible.

¿Qué proyectos destacados lleva a cabo?
Usuario de la Fundación durante un taller.
Desde sus dos sedes en la Comunidad de Madrid (en Madrid y en el municipio de Brunete), la Fundación desarrolla proyectos tan relevantes como el Servicio para adultos, que ofrece a los usuarios la oportunidad de seguir avanzando en su proyecto de vida una vez terminan la escolarización obligatoria; el Servicio diagnóstico, creado para aportar una valoración diferencial del autismo y otros posibles trastornos, además de dar una orientación psicopedagógica adecuada; el Servicio de terapia, destinado a mejorar las habilidades socio-comunicativas y adaptativas de los niños y niñas con autismo; y el proyecto Sociolaboral, que favorece el acceso al mundo profesional de las personas con autismo para impulsar su integración social.

“Trato de dar visibilidad a una realidad que pocos conocen y que pasa desapercibida para la mayoría” ¿Cómo empezaste a colaborar? Hace un par de años, cuando conocí a mi pareja. Su hijo, Rodrigo, tiene autismo y a partir de entonces me fui involucrando en la Fundación, de la que es usuario.

¿Cuál es tu aportación a la organización? Vivo cerca de la sede de Brunete y colaboro con ellos en tareas de organización y logística para muchos eventos y acciones que desarrollan, como mercadillos, ferias sobre autismo o acciones benéficas, como su torneo de pádel anual. Las personas con autismo necesitan una atención profesional que los voluntarios como yo no podemos dar, de ahí que mi labor se centre sobre todo en ofrecer soporte a la Fundación y la gente que trabaja en ella, no a los usuarios. Asimismo, trato de dar visibilidad a una realidad que pocos conocen y que pasa desapercibida para la mayoría.

¿Cuáles son sus principales problemas? El más importante es la falta de concienciación y comprensión del autismo. No es una enfermedad, por lo que no tiene cura, se trata de un trastorno de la conducta que puede afectar a cualquiera porque todavía se desconoce qué es lo que lo provoca. Por desconocimiento, la gente no es consciente de su problemática ni de sus necesidades, llegando a provocar rechazo, algo que desgraciadamente veo en muchas ocasiones.

¿Qué recursos necesita para mejorar? La Fundación Quinta es una organización pequeña y con demasiada frecuencia los recursos económicos limitan su actividad. Con más fondos podrían llevar a cabo más proyectos y dar servicio a más usuarios, mejorando la calidad de vida de este colectivo.

¿Qué te aporta esta colaboración?
Dora Valdés, analista de Procesos Tesoreros, en su puesto de trabajo.
Me ayuda a ser consciente y a valorar todo lo que tengo y trato de aportar algo. Como les pasa a muchos, hasta que no conoces de cerca o te toca personalmente una realidad, no te interesas por ella. Las personas con autismo, sus familiares y su entorno necesitan ser entendidos y ayudar a conseguirlo es un estímulo para mí.