La revista de la gente de
Número 17 - Primer trimestre 2010
 

Marruecos, el gran Sur
El Grupo de Montaña de CLH es el protagonista de este recorrido por el país magrebí, en el que se sumergieron en su cautivadora cultura y descubrieron algunos de sus tesoros más preciados.

 

El Grupo de Montaña de CLH durante su viaje a Marruecos.

 

 

El pasado mes de diciembre unos compañeros del Club de Montaña de CLH hicimos un viaje al Atlas de Marruecos. La experiencia resultó muy interesante y nos hemos permitido hacer una pequeña crónica por si alguien quiere darse una vuelta por allí o se anima a seguir nuestro ejemplo y se asoma a estas páginas a escribir sobre algún lugar que le haya impactado.

El primer contacto con el país es agradable. Aterrizamos en Marrakech y durante el trayecto que nos separa del hotel se descubre una ciudad con amplias avenidas y bulevares, jardines y modernos edificios. Visitamos la ciudad vieja; los jardines de la Menara , la Medina , la Koutubia (con una mezquita que cuenta con un minarete que sirvió de referencia a la Giralda sevillana) y sobre todo la famosa Plaza Jemâa el Fna, de forma irregular, hoy pavimentada pero hasta hace poco de tierra batida roja, que representa la esencia y el corazón de Marrakech.

Al anochecer, esta plaza es un auténtico escenario al aire libre. Allí se pueden encontrar malabaristas, encantadores de serpientes, mujeres que pintan las manos y los pies con ‘henna' (tinte natural) y vendedores ambulantes de dientes, agua y pociones. En el centro de la plaza se instalan tenderetes-restaurante que sirven pinchos y bebidas y en uno de ellos probamos un riquísimo té con menta mientras disfrutamos de un espectáculo que sin duda merece la pena contemplar.

 

La ‘kasbah' de Ait Ben Haddou, declarada por la Unesco en 1987 Patrimonio de la Humanidad.

 

El día siguiente lo empleamos en recorrer el Valle de Ourika, por el que realizamos una marcha que nos llevó toda la jornada, atravesando pequeñas aldeas rodeadas de huertas y campos de cultivo, en los que llama la atención el verdor de los campos en contraste con la tierra arcillosa de tonos rojizos, que pronto es transformada en cerámicas, vasijas y laboriosos trabajos manuales realizados por los habitantes del valle. Sus gentes pertenecen a la etnia bereber. Son orgullosos y hospitalarios, de piel oscura, casi negra, y muy amables en el trato.

Pese a nuestra insistencia, las mujeres no permiten que se les fotografíe y nos contentamos con verlas afanarse en el lavadero común, utilizando las mismas técnicas que en época de nuestras abuelas y teniendo especial cuidado en no tender públicamente la ropa interior.

Una de las casas de la aldea ha sido habilitada como refugio de montaña. Allí ofrecen a nuestro nutrido grupo, puesto que somos un total de 44, un té verde con menta, pan, dátiles, aceitunas y un surtido de mermeladas de higo, naranja y limón y desde la terraza, donde nos han instalado, tenemos una magnífica vista de todo el valle.

Nuestros anfitriones son bastante pobres y, al despedirnos, tratamos de pagarles el refrigerio, pero insisten en que se trata de una invitación. Abandonamos la aldea rodeados de niños, rebaños de cabras y vecinos que se asomaban a las puertas de sus casas a decirnos adiós.

 

Algunos de los integrantes del Grupo de Montaña durante una de las rutas que realizaron en su visita.

 

Tierra de contrastes
Continuamos con nuestro recorrido y a la mañana siguiente, temprano, salimos en autocar para atravesar la barrera montañosa del Alto Atlas por el puerto del Tizi-n-Tichka, que se encuentra a 2.260 metros de altitud. Por sus yermas laderas surgen pueblos del mismo color que la tierra, donde los pastores bereberes aprovechan los rincones frescos para mantener algunos cultivos a la sombra de nogales y almendros.

Después de hacer una pequeña marcha, paramos a comer a la orilla de un arroyo, rodeados de montañas y con la compañía de un rebaño de cabras custodiado por su pastor, que nos observa a una prudente distancia.

Poco a poco se ha ido incorporando el resto de su familia: algunas mujeres jóvenes (probablemente sus esposas) ataviadas con la típica indumentaria bereber, de color negro con bordados de muchos colores, que les cubre de la cabeza a los pies y parte de la cara, y algunos chiquillos con pantalones vaqueros o chándales. Nos sonríen y nos saludan con la mano pero no aceptan probar nuestra comida. El pastor, un hombre joven que viste chaqueta y un pañuelo anudado a la cabeza al estilo beduíno, decide acercarse a nosotros para pedirnos tabaco.

En la ruta de los ‘kasbahs'
Antes de que oscurezca debemos llegar a la ‘kasbah' de Ait Ben Haddou, declarada por la Unesco en 1987 Patrimonio de la Humanidad y escenario de numerosas películas, como ‘Lawrence de Arabia' o ‘Gladiador'.

La ‘kasbah' es un complejo de edificaciones unifamiliares independientes congregadas entre sí para su mejor defensa y protección de todas las tribus vecinas. Esta hermosa y soberbia edificación fue construída en adobe con torres almenadas y adornos de ladrillo crudo.

Llegamos sobre las cuatro de la tarde; todavía hay luz pero ya se está poniendo el sol y, desde luego, no podríamos haber elegido un momento mejor: la increíble vista de la ‘kasbah' desde el otro lado del río nos deja con la boca abierta por su belleza y majestuosidad, a pesar de ser una construcción muy sencilla.

 

Patio de la Madrasa Ben Youssef, en Marrakech.

 

Ya en el interior paseamos por sus calles estrechas y empinadas, admirando las fachadas de las viviendas más sencillas en el barrio alto y las grandes fortalezas de cinco pisos en la parte baja aristocrática, del siglo XVIII, con sus adornos exteriores de dibujos geométricos.

Subimos a la parte más alta para ver el paisaje al atardecer y escuchar la llamada a la oración desde la mezquita; allí nos recreamos disfrutando de un entorno distinto a cualquier otro pero que, por desgracia, tiene muchas posibilidades de desaparecer ya que, en la actualidad, ha perdido su finalidad defensiva y precisa de continuo mantenimiento. Al día siguiente visitamos Ouarzazate, la capital del cine marroquí ya que allí se encuentran los estudios de filmación más importantes. De hecho, sus habitantes están orgullosos de haber actuado como extras en más de una película.

La magia del desierto
Además de una población con gran tradición cinematográfica, Ouarzazate es también la puerta del desierto: el espacio dónde la vida es más difícil , donde los calores son excesivos, los vientos fuertes, el agua escasa y la cubierta vegetal fuera de los oasis es prácticamente inexistente.

En el pasado, la población del desierto llevaba un tipo de vida seminómada: vivían en tiendas de campaña y se dedicaban, sobre todo, al pastoreo y a la cría de camellos. Actualmente, la mayor parte de estos antiguos nómadas ha pasado a ser población sedentaria que vive en los oasis de la zona, dedicados en líneas generales al cultivo y explotación de las palmeras.

Por el extenso palmeral del Valle del río Draa realizamos un recorrido de cinco horas, pero antes hicimos una visita obligada: la kasbah Taourirt, que fue la antigua residencia del Pachá de Marrakech. Está distribuida en torno a un patio de armas y consta de tres pisos con numerosas dependencias. Su ornamentación es más elaborada de lo habitual, siempre a base de dibujos geométricos realizados con tintes naturales, como la ‘henna', el índigo, el antimonio o la menta.

Hasta aquí, parte de lo que ha sido nuestro viaje. Quedan muchas cosas más por contar, como la marcha por el palmeral, los trayectos por el desierto, dormir en una jaima entre las dunas observando antes la maravillosa puesta del sol etc., pero eso tendrá que ser en otra ocasión.

Texto elaborado por:
Mariano Arcediano, Mª Carmen Fernández Micó, Pilar Pita, Ángel Balbás, Esteban Rubio, Gloria San José y Sergio Balsera

 

 

 

[ Imprimir artículo ] [ < Volver ]

 

 


 
Datos generales

Capital: Rabat
Población: 33.241.259 (2009)
Superficie: 446.550 km2
Moneda: Dirham marroquí (1Euro=11 dirham)
Idioma: Árabe, francés y dialectos bereberes
Religión: Musulmana, 98,7%, cristiana, 1,1% y judía 0,2%
Gobierno: Monarquía Constitucional; el actual rey es Mohamed VI

Más información:
www.turismomarruecos.com
www.descubremarruecos
.es

Carta del presidente | Entre nosotros | Noticias | Al día | Innova | A fondo | Toma nota | Las dos caras | Sector | De viaje por... | Te conviene | Contraportada

Copyright © 2006 CLH. Desarrollada por el Grupo Inforpress