Control exhaustivo de la medida
Los sistemas de medida que utiliza el Grupo CLH en sus instalaciones permiten tener un control exhaustivo y preciso de la cantidad de producto que entra y sale de su sistema logístico.
La capacidad total de almacenamiento con la que cuenta actualmente el Grupo CLH se sitúa en los 6,7 millones de metros cúbicos. Los servicios logísticos que presta a sus clientes conllevan la recepción, transporte, almacenamiento y distribución de aproximadamente 50 millones de metros cúbicos de combustibles al año, una cifra que equivale a llenar y vaciar casi ocho veces todos los tanques disponibles y con la que se podrían llenar 20.000 piscinas olímpicas.
Cuantificar todo este volumen de producto que entra y sale del sistema logístico es imprescindible para que la propia organización tenga un control exhaustivo del combustible que maneja y, por extensión, para que sus clientes estén puntualmente informados del estado de sus reservas. Asimismo, de acuerdo con la legislación vigente, el sector de hidrocarburos está sometido al reglamento de impuestos especiales, por lo que es fundamental contabilizar meticulosamente el producto gestionado.
El director de Calidad, Manuel Gómez Marín, explica que, por este motivo, “la compañía necesita disponer de precisos mecanismos de medida que le permitan conocer en todo momento la cantidad de producto que tiene en sus instalaciones, sobre todo porque la tolerancia legal de los sistemas de medida de combustible transportado, almacenado y distribuido es de gran exigencia.
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Calibración de termómetros en el laboratorio de temperatura. |
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Medición en tres frentes
En palabras del jefe de la unidad de Metrología, Fernando de Lis, “el ciclo logístico de CLH comienza con la entrada de producto en sus instalaciones, continúa con el transporte del mismo y finaliza cuando el combustible es entregado a los clientes, siempre cumpliendo los estándares de calidad predeterminados. Siguiendo este esquema, se fijan tres sistemas de medida: dinámico (turbina), de cargadero y estático (tanque)”.
Para medir el volumen de producto recibido desde una refinería o los movimientos realizados entre distintas instalaciones de la compañía se recurre a las turbinas, unos dispositivos con forma de hélice que se colocan en puntos estratégicos del oleoducto. Las turbinas empleadas por CLH son idóneas por las viscosidades de los combustibles ligeros y los caudales de uso. Mientras la turbina cuantifica la frecuencia de paso del producto, un medidor anexo fija la temperatura del mismo y un densímetro calcula la densidad del producto que se está moviendo. Con estos tres valores, una aplicación informática específica obtiene el volumen de producto que circula por la tubería.
Un proceso similar es el que se emplea para medir el producto que se dispensa a través de cargadero a los camiones cisterna. Aquí también se cuenta con un medidor de temperatura, la diferencia estriba en la utilización de un medidor de volumen (Medidor de Desplazamiento Positivo o MDP), que transmite la información a los sistemas informáticos para contabilizar el volumen de producto suministrado. En este caso, con el valor de volumen y los datos de la densidad y temperatura se realiza la conversión a condiciones estándar.
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Detalle de algunos de los instrumentos utilizados en la calibración de vasijas con agua. |
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Tanques de almacenamiento
Como en los dos sistemas anteriores, el de medida de tanques utiliza asimismo un medidor de temperatura, al que complementa otro de nivel montado sobre un tubo guía y con una placa de referencia en el fondo del tanque. Calibrada previamente la capacidad del tanque, lo que se mide realmente es el vacío, es decir, el espacio interior libre de producto. La información recogida por ambos dispositivos se transmite a un computador de señales y, posteriormente a uno de cálculo; éste, mediante una tabla de capacidad establecida, determina el volumen de producto que existe en un tanque.
Debido a la viscosidad de los productos refinados, este sistema es el más extendido en la compañía por su simplicidad y eficacia, si bien se recurre a otros, como la medición por radar, cuando se trata de productos como aditivos o fuelóleos, cuya densidad es mucho mayor.
Es importante señalar que, por convenio, los volúmenes de facturación en combustibles se establecen de acuerdo con unas condiciones estándares, que son de 15 grados centígrados de temperatura y 1 atmósfera de presión. Cuando estos parámetros varían lo hace también el volumen del producto, circunstancia que puede dificultar la medición. “En cualquier caso”, comenta Fernando de Lis, “los tres sistemas de CLH se han desarrollado para facilitar la información de volumen tanto en condiciones reales como en estándares”.
Medida garantizada
La legislación establece un margen de error en las mediciones de combustibles del 0,5 por ciento en los sistemas de cargadero y estático, mientras que en el dinámico es 0,3 por ciento. Sin embargo, los recursos específicos de la compañía reducen significativamente estos márgenes gracias a la unidad y los laboratorios de Metrología, cuyo trabajo proporciona los métodos y herramientas de control necesarios para satisfacer los requerimientos de medición tanto legales como de calidad.
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Reunión de algunas de las personas que integran la unidad de Metrología. |
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Metrología actúa sobre los sistemas de medida mediante tres fases técnicas. En la primera se diseñan los dispositivos necesarios para hacer las mediciones, en la segunda se hacen los trabajos de calibración pertinentes para garantizar el funcionamiento de estos dispositivos y, una vez puestos en funcionamiento, se pasa a la fase de revisión integral. En este último paso, los integrantes de la unidad verifican el buen estado de los sistemas de medida implantados en las instalaciones.
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