La revista de la gente de
Número 16 - Cuarto trimestre 2009
 

Bioetanol, por delante de las necesidades del mercado
La compañía ha dado un paso más en el fomento de los biocombustibles con la adaptación de cinco de sus instalaciones para poder almacenar y distribuir bioetanol y satisfacer así las necesidades de sus clientes.

 

 

 

La Misión del Grupo CLH es la distribución de carburantes y combustibles líquidos de un modo continuo, eficiente y seguro. Esta definición implica, entre otras muchas cosas, una respuesta efectiva ante cualquier oportunidad existente de operar con nuevos productos, abriendo nuevas vías de negocio derivadas de las necesidades emergentes del mercado.

El último ejemplo de esta filosofía se encuentra en los biocombustibles y, más concretamente, en el bioetanol. La compañía trabaja desde hace tiempo en la adaptación de su sistema logístico para poder satisfacer la demanda de sus clientes y del mercado en lo que respecta a almacenamiento y distribución. De acuerdo con el director general Comercial de CLH, Salvador Guillén, “la legislación establece unos objetivos obligatorios de biocombustibles del 3,4 por ciento para 2009 y del 5,83 por ciento para 2010. La normativa exige asimismo unos objetivos mínimos tanto para el gasóleo como para la gasolina, del 2,5 por ciento para este año y del 3,9% para el siguiente”.

“ La Orden ITC /2877/2008 establece la diferenciación por productos (gasolinas y gasóleos) en el porcentaje total de biocombustibles, es decir, el cómputo general debe alcanzarse cumpliendo un mínimo en cada familia de combustibles”, añade el subdirector de Calidad de Productos, Félix Gómez.

El valor de la experiencia
En el mercado nacional, el biodiésel es el combustible de origen vegetal más extendido, algo que se debe, en gran parte, a que España es deficitaria en gasóleo. Para que los operadores pudieran comercializar esta nueva generación de gasóleos, CLH adaptó sus instalaciones para almacenar y suministrar gasóleo mezclado en distintas proporciones con biodiésel. El proceso para poder poner ese servicio en marcha fue complejo e involucró a la gran mayoría de áreas de la compañía.

Esa valiosa experiencia previa está permitiendo a la compañía simplificar la adaptación de sus infraestructuras para acoger bioetanol. “Incluir un nuevo producto en nuestro catálogo de servicios requiere un trabajo muy importante, ya que es necesario establecer unos códigos identificativos, adaptar o construir tanques para su almacenamiento, adaptar el software de los sistemas informáticos para su gestión, establecer las fórmulas para mezclar los productos o determinar los sistemas de control necesarios para contabilizar las operaciones”, afirma el subdirector de Servicios Logísticos, Sergio Balsera, que matiza que en el caso del bioetanol “CLH cuenta con la ventaja del conocimiento adquirido con el biodiésel”.

 

Medidor de cargadero específico para bioetanol.

 

A pesar de ello, las características particulares del bioetanol (se trata de un alcohol) hacen necesario un tratamiento especial del mismo. En primer lugar, debe almacenarse en tanques independientes debido a su naturaleza química. Asimismo, al ser un alcohol, está gravado con impuestos especiales distintos a los de los hidrocarburos, por lo que su contabilización fiscal debe hacerse de forma diferenciada.

Desde el punto de vista de calidad de producto, Félix Gómez explica que “su mezcla con las gasolinas en los cargaderos también requiere la adaptación del software de control para conseguir que cada cliente obtenga el porcentaje exacto de bioetanol en sus operaciones, además de su correcta contabilización a efectos informativos y fiscales”.

Cinco instalaciones
La compañía ya ha terminado la adaptación de la primera de las cinco instalaciones que antes de finalizar el primer trimestre de 2010 estarán en disposición de ofrecer bioetanol a sus clientes. Estas cinco plantas han sido seleccionadas por su capacidad de satisfacer la demanda de este tipo de combustible a escala nacional.

De este modo, CLH no sólo permitirá a los operadores cumplir con la legislación en materia de biocombustibles, sino que hará posible que todos los agentes relacionados (fabricantes, usuarios finales, Agencia Tributaria, Administración, etc.) tengan la seguridad de que el proceso se lleva a cabo con todas las garantías y satisfaciendo todos los requerimientos.

Esta primera fase de adaptación de instalaciones para bioetanol forma parte del Plan Estratégico 2007-2011 de la compañía, que contempla una inversión total de 25 millones de euros para la implantación de biocombustibles en el sistema logístico del Grupo.

 

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La experiencia de CLH con el biodiésel facilitará la adaptación de sus instalaciones para acoger bioetanol

 

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