La revista de la gente de
Número 15 - Tercer trimestre 2009
 

Una gestión eficiente y segura
La subdirección de Explotación de Oleoductos se encarga de gestionar la red logística y vigila que las líneas estén en óptimas condiciones para garantizar la eficiencia, rapidez y seguridad del transporte de productos petrolíferos.

 

Instalación de oleoductos de El Arahal, en Sevilla.

 

El oleoducto es la columna vertebral de la actividad del Grupo CLH. Los más de 3.800 kilómetros de tubería subterránea que atraviesan nuestra geografía constituyen el mejor medio de transporte para llevar de un punto a otro del país productos derivados del petróleo. Y todo ello de forma rápida, respetuosa con el medio ambiente y, sobre todo, segura.

Esta infraestructura requiere una gran concentración de recursos tanto técnicos como humanos para gestionarla correctamente. Son varias las direcciones que, de un modo u otro, están implicadas en el funcionamiento del oleoducto, al tiempo que sus responsabilidades afectan directamente a la gestión de la línea.

Una de ellas es la subdirección de Explotación de Oleoductos, que se divide a su vez en tres áreas: Dispatching Central de Oleoductos, Explotación de Oleoductos y Servicio Técnico de Oleoductos. En palabras del subdirector de Explotación de Oleoductos, Javier del Nido “el cometido de las dos primeras se centra en operar y gestionar la línea, mientras que el tercero se encarga de asegurar que la red se utiliza de forma segura y eficiente, siempre cumpliendo con los requisitos técnicos y normativos establecidos”.

De las tres áreas, la de Explotación es la que lleva a cabo el trabajo de campo, es decir, la que está en contacto directo con el oleoducto. Del Nido explica que “las personas que lo integran son los ‘ojos' del Dispatching Central, ya que recurren a ellas cuando necesitan realizar cualquier comprobación o verificación en la línea. Del mismo modo, el Servicio Técnico se apoya en ellos para garantizar que los proyectos que gestionan, como una obra, modificaciones del trazado o interferencias de línea con terceros, se llevan a cabo con todas las garantías de seguridad y siguiendo los procedimientos técnicos pertinentes”.

 

Dos especialistas de explotación introducen un rascador en el oleoducto, elemento que sirve para mantener las tuberías en perfectas condiciones de limpieza.

 

Centros de Explotación
Debido a la extensión del oleoducto, CLH ha dividido el terreno por el que transcurre en seis áreas geográficas diferenciadas, asignando a cada una de ellas un Centro de Explotación de oleoductos. “El objetivo es conseguir la máxima eficiencia en la gestión de la línea, así como reducir el tiempo de respuesta en caso de necesidad gracias a la proximidad del personal en cada una de las zonas”, comenta Javier del Nido.

Estos seis centros se encuentran en las instalaciones de oleoducto de Arahal (Sevilla), Poblete (Ciudad Real), Loeches (Madrid), Rivabellosa (Álava), Pobla de Mafumet (Tarragona) y Alicante. En realidad, estas plantas actúan como centro físico de operaciones ya que las personas desarrollan la mayor parte del trabajo en campo abierto, siguiendo un estricto programa de actividades.

Todos los centros se estructuran de la misma manera y cuentan con igual organización: un jefe de instalación, jefes de turno, especialistas de explotación de oleoductos y un técnico de oleoductos. Esta figura, creada hace poco más de dos años, juega un papel destacado ya que es el responsable de asegurar que todas las operaciones que se hacen en la zona se llevan a cabo y cumplen con las normativas desde un punto de vista técnico.

 

La calidad de los productos que transporta la compañía se comprueba diariamente con continuas pruebas y controles.

 

Guardianes de la línea
El cometido de Explotación es operar la red de oleoductos con la mayor eficiencia, velar por su correcto funcionamiento para que se cumpla el plan de transportes y evitar incidentes que repercutan en la sociedad o el medio ambiente. De acuerdo con Javier del Nido, “todo lo que pasa en la línea y todas las actuaciones que hay que desarrollar en ella se coordinan desde este grupo”.

Explotación es responsable de la gestión de instalaciones (estaciones de bombeo, terminales de oleoducto e instalaciones de interconexión), en las que realiza el mantenimiento de primer nivel. Para ello, los especialistas de explotación de oleoductos, entre otras cosas, realizan comprobaciones en las bombas, válvulas y distintos equipos para garantizar que el estado de conservación es óptimo. En caso de detectar alguna incidencia durante este examen, los centros se apoyan en la subdirección de Mantenimiento para solucionar el problema con la mayor rapidez.

Otro de los cometidos del grupo es vigilar la servidumbre de paso, es decir, el espacio de seguridad delimitado a ambos lados de la tubería, para que las acciones de terceros no perturben el buen funcionamiento de las infraestructuras enterradas. En este sentido, es importante destacar la labor de comunicación que realizan para divulgar la actividad de la compañía, una acción preventiva que ofrece información del oleoducto y que evita muchos incidentes y roturas que podrían producirse por desconocimiento.

En esta misión juega un papel esencial el recorrido de la línea, tanto terrestre como aéreo, que sirve para vigilar el estado de la red y controlar que la profundidad de enterramiento de la tubería es la correcta. Asimismo, Explotación mantiene la señalización en buen estado y en número adecuado para hacer visible el trazado aproximado de la línea.

 

Tareas de explotación en una instalación de oleoductos.

 

Conocer, delimitar y registrar las zonas geográficas más sensibles que atraviesa la línea, conocidas como áreas de alta consecuencia, también es responsabilidad de Explotación de Oleoductos, una tarea que se ejecuta conjuntamente con el área de Integridad. Para Javier del Nido, “conocer lo que hay alrededor de la tubería es tan importante como conocer la propia tubería”.

“En este sentido”, añade Del Nido, “llevar a cabo una buena política de comunicación con los dueños de los terrenos por los que pasa el oleoducto y con las Administraciones, informando de la ubicación de la tubería y las medidas de seguridad que deben tener para no dañarla, es básico para evitar incidentes por desconocimiento”.

Preparados ante emergencias
Cuando es necesario realizar alguna actuación en la red de oleoductos (como excavaciones, sustituciones de tubería, interferencias con terceros, etc), Explotación se encarga de coordinarlo. Asimismo, el grupo es especialista en operaciones de drenaje y vaciado, tareas imprescindibles en trabajos de sustitución, y es responsable de dejar la red en las condiciones de seguridad necesarias para realizar los trabajos de corte y soldadura. Una vez terminada la operación, Explotación garantiza que el oleoducto está listo para operar y que se cumplen los requisitos técnicos y de seguridad.

En lo que respecta a la respuesta ante emergencias, el grupo es el mando principal de la emergencia en campo. Esto quiere decir que se encarga de coordinar las tareas de control, reparación, mitigación y comunicación necesarias en caso de que se produzca algún incidente. Con el fin de lograr la respuesta más efectiva en estas circunstancias, se realizan prácticas y simulacros de emergencia de forma periódica.

Un grupo integrado
“Explotación es un eslabón bien integrado en la actividad de CLH. Sus tareas y cometidos inciden en el trabajo de otras áreas y departamentos, sin olvidar, por supuesto, a los otros dos grupos que conforman la subdirección”, afirma Javier del Nido.

La interacción con Mantenimiento, por ejemplo, es continua, puesto que se encarga de priorizar sus actuaciones y hacer un seguimiento posterior de las mismas. En un segundo plano, también es muy próxima la relación que mantiene con el área de Seguridad, Prevención y Medio Ambiente, ya que el trabajo conjunto evita que se produzcan incidentes que puedan afectar a la comunidad o al entorno.

 

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Las labores de comunicación con terceros son muy importantes para evitar incidentes

Javier del Nido
Subdirector de Explotación de Oleoductos

El trabajo de la subdirección se centra en operar y gestionar la red de oleoductos con eficiencia, para cumplir con el plan de transportes de la compañía, y seguridad, con el objetivo de evitar incidentes que puedan repercutir en la comunidad y en el medio ambiente. Para lograrlo es importante que tanto Dispatching como Explotación y Servicio Técnico desarrollen sus funciones de manera conjunta, sin olvidar al resto de direcciones, puesto que la coordinación es muy necesaria para el éxito de nuestras operaciones.


Juan Rascón
Jefe de explotación zona Levante

El oleoducto es el principal medio de transporte en el que se apoya la logística de CLH, al que cuidamos tanto como al entorno en el que se asienta.


Javier Ruiz
Jefe de explotación zona Centro-Sur

Nuestro mayor afán y nuestra meta es garantizar la seguridad del personal y de las instalaciones, estando operativos al cien por cien.


Francisco Romero
Jefe de explotación zona Sur

Las relaciones son muy importantes en nuestro cometido. Dada la actividad que desarrollamos, el mayor contacto lo tenemos con las Administraciones locales.


A. Óscar Martínez
Jefe de explotación zona Norte

El entrenamiento continuo es básico para responder de manera eficiente a situaciones de emergencia y minimizar posibles daños al medio ambiente.


Juan Torres
Jefe de explotación zona Nordeste

Tenemos que preservar la seguridad de las zonas de servidumbre para garantizar la integridad de la tubería y evitar daños a terceros o al medio ambiente.


Pedro Herrero
Jefe de explotación zona Centro

Los exhaustivos controles sobre el producto que circula por el oleoducto y sus equipos garantizan la calidad del mismo en el momento de su entrega.

 

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