La revista de la gente de
Número 14 - Segundo trimestre 2009
 

El petróleo, principal fuente de energía global
El modelo de desarrollo que ya comienza a ser visible en la sociedad mundial convivirá con el petróleo, cuya demanda continuará aumentando en los próximos años.

 

 

 

Es un hecho constatado que el sector energético, y especialmente el petróleo, ha sido el verdadero motor del avance industrial y social que ha tenido lugar a lo largo del último siglo. Sin embargo, factores como el cambio climático, los conflictos políticos y armados o el aumento mundial de la demanda de recursos han llevado a la sociedad a replantearse si este modelo es una opción real de futuro o si, por el contrario, hay que buscar vías alternativas a las fuentes de energía tradicionales.

A pesar del impulso que han recibido las energías renovables, especialmente la solar y la eólica, lo cierto es que constituyen una porción muy pequeña del pastel energético que necesita el mundo para seguir avanzando como lo ha hecho hasta ahora. De esta forma, parece claro que a medio plazo no sólo no se puede prescindir de elementos como el petróleo, el gas o el carbón, sino que, según los expertos, continuarán siendo la referencia en materia energética. Ante este escenario, se plantean tres claves que marcarán el futuro del actual modelo: disponibilidad, accesibilidad y sostenibilidad.

 

Los procesos de producción de productos petrolíferos necesitan inversión para ser más eficientes.

 

Mayor demanda
Según la Agencia Internacional de la Energía , las actuales reservas de petróleo son suficientes para satisfacer la demanda de los próximos 40 años al actual ritmo de consumo. Aunque durante los últimos meses se ha producido un ligero descenso de la demanda como consecuencia de la situación económica, este organismo señala que el consumo energético mundial crecerá un 45 por ciento entre los años 2006 y 2030.

Para entonces el petróleo seguirá liderando la demanda, ya que los cálculos indican que ésta aumente del orden del 1 por ciento anual. Así, se pasará de los 85 millones de barriles diarios a los 106 millones en poco más de veinte años, aunque es importante destacar que este incremento será consecuencia del aumento del consumo en países que no pertenecen a la OCDE , la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

Para satisfacer estas necesidades, el incremento de la producción deberá ir de la mano de un mayor volumen de inversiones. Se estima que los países productores de crudo tendrán que desembolsar más de seis billones de dólares, de los que un 80 por ciento irá destinado al área de Exploración y Producción con el objetivo de encontrar nuevos yacimientos y optimizar los procesos de refino.

La volatilidad del precio del petróleo, que ha quedado patente en los últimos años, también es un factor que afecta al volumen de venta. En mayo de 1999, por ejemplo, el barril de Brent se situaba casi en los 15 dólares, pasando a los 145 en julio de 2008 y bajando a poco más de 40 en diciembre del mismo año. Estas variaciones se deben sobre todo a conflictos políticos que implican a los países productores, sin olvidar el estrecho equilibrio que existía entre la oferta y la demanda antes de la actual crisis económica mundial.

 

Las energías renovables, como la eólica, están ganando peso en el reparto del sector energético.

 

Además de la inestabilidad de su precio, otro de los principales impedimentos para acceder al petróleo es su situación geográfica, puesto que donde más abunda es en regiones de alta inestabilidad y alejadas de los principales consumidores. A esto hay que añadir que menos de una cuarta parte de los yacimientos son accesibles para el capital privado, al tiempo que las reservas de futuro de las empresas productoras nacionales superan con creces las de petroleras internacionales.

Futuro sostenible
La actual dependencia del ‘oro negro' repercute directamente en la sostenibilidad del planeta, uno de los principales argumentos por el que se han alzado voces imponiendo un nuevo modelo guiado por las energías renovables. De continuar con la tendencia actual, se duplicará la concentración de carbono en la atmósfera a finales de este siglo.

Para mitigar este aumento, la sociedad debería actuar en bloque aplicando medidas compensatorias. La búsqueda de mayor eficiencia en los combustibles, la sustitución de fuentes como el carbón por alternativas como el gas o el impulso de energías renovables serían un buen ejemplo de ello.

Con todo, los retos de futuro que contribuirán a un cambio energético pasan por mejorar la eficiencia y fomentar el ahorro, además de incrementar notablemente la inversión en nuevas tecnologías. Aunque esto no serviría de nada si no se produjera un cambio en el modelo de desarrollo, basado en la concienciación de la sociedad y en realizar un enfoque global para solucionar un problema global.

 

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Disponibilidad, accesibilidad y sostenibilidad serán las claves que marquen el futuro del petróleo

La importancia de la logística

Las reservas mundiales de petróleo están concentradas en áreas muy concretas del planeta y, en general, alejadas de los principales consumidores, que se ven obligados a importar crudo ya que su producción no alcanza la demanda. Los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), por ejemplo, son cada vez más dependientes del petróleo de otras zonas geográficas, puesto que apenas producen un 40 por ciento de lo que necesitan.

De este modo, no es de extrañar que el petróleo y sus derivados se hayan convertido en la principal mercancía comercial del mundo, según datos de la Organización Mundial del Comercio. Esto implica, asimismo, que la logística y el transporte sean necesarios para que esta fuente de energía llegue al consumidor final. Como servicio, la logística incide en el precio final del producto; según la procedencia y el destino de los barriles, su precio puede variar entre 2 y 7 dólares.

Para medias y largas distancias, el oleoducto y el buque petrolero son los medios de transporte más extendidos. El primero es el más seguro y el más adecuado para transportes inferiores a 2.000 kilómetros ; desde el punto de vista medioambiental, es el que menos emisiones produce. De ahí que la longitud de los oleoductos existentes alcanzaría para dar 20 veces la vuelta al mundo. Los barcos, por su parte, son el medio más utilizado para largos trayectos; para evitar incidentes y mejorar su comportamiento de cara al entorno, se emplean cada vez más buques de doble casco (más seguros) y con menos emisiones de CO2.

CLH y la situación en España
Como sucede en el resto del mundo, el petróleo es la principal fuente de energía en nuestro país y seguirá siéndolo en un futuro a medio plazo. La logística jugará un papel destacado para poder satisfacer la demanda y CLH, como referente del sector, está invirtiendo muchos recursos para actualizar y mejorar sus infraestructuras, tanto de transporte (con la ampliación de su red de oleoductos) como de almacenamiento. Del mismo modo, la compañía busca optimizar la gestión para evitar que los servicios logísticos incrementen el coste de los productos (actualmente no llega al 1 por ciento del precio final), además de optar por un modelo sostenible y mucho menos contaminante, como es el uso de oleoductos para el transporte.

Para CLH, los retos de futuro pasan por continuar creciendo en España y desarrollar nuevos servicios para sus clientes, siempre con una política de defensa del medio ambiente y con un fuerte compromiso con la sociedad.

 

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