La revista de la gente de
Número 14 - Segundo trimestre 2009
 

Construcciones que cuidan la naturaleza
Al tiempo que desarrolla nuevos proyectos de construcción, el Grupo CLH lleva a cabo diferentes iniciativas con la finalidad de mejorar el entorno, como los realizados en Adamuz y en el oleoducto Zaragoza–Torrejón.

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La compañía restaura los terrenos en los que ejecuta sus obras, como es el caso del Río Henares, para conservar su estado original o mejorarlos mediante la plantación de especies autóctonas.

 
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Los oleoductos son el medio de transporte de productos petrolíferos más seguro que existe, además de ser el más respetuoso con el medio ambiente. CLH cuenta con una red de 3.800 kilómetros de longitud que recorre España de norte a sur y cuyo uso evita la emisión a la atmósfera de 400.000 toneladas de CO2 anualmente. Asimismo, su impacto visual es prácticamente nulo puesto que las tuberías se encuentran bajo tierra.

El aspecto medioambiental es uno de los que más peso tiene a la hora de acometer un proyecto de oleoductos. La compañía no sólo restaura todo el terreno sobre el que se asienta el trazado para borrar la ‘huella' de los trabajos, sino que además incluye medidas compensatorias en los proyectos para mejorar algún aspecto del entorno, especialmente de la flora y la fauna autóctonas.

Ademuz: equilibrio ecológico
Uno de los últimos ejemplos de estas actuaciones se encuentra en el oleoducto Rota–Zaragoza, en su variante de Adamuz, en Córdoba. El proyecto se centró en la recuperación de la población de conejos en los Montes Comunales de esta zona, concretamente en los parajes de ‘Barranco de los Podos' y ‘ La Ratosilla ', con el objetivo de recuperar el equilibrio ecológico de la zona.

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Algunos ejemplos de las cerámicas y antefijas encontrados en los yacimientos arqueológicos estudiados.

 
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Los trabajos, finalizados recientemente, incluían la construcción de tres cercones para proteger tres zonas específicas, cada uno con varios tipos de vallado, bebederos y comederos, además de distintos vivares (madrigueras artificiales) para que los conejos pudieran criarse y reproducirse. El proyecto también contemplaba la colocación de estos elementos fuera de las zonas delimitadas y la hidrosiembra, un método que permite esparcir semillas de especies herbáceas y abonos fertilizantes, integradas en un chorro de agua, por fuertes pendientes.

Se liberaron un total de 150 conejos en tres fases, una por cada cercado, con el fin de mejorar su estado y su nivel de estrés. Actualmente, CLH continúa realizando las labores de seguimiento y control de los cercados, así como el llenado de los comederos.


Patrimonio Arqueológico
El desdoblamiento del tramo Zaragoza–Torrejón es una de las obras lineales más importantes llevadas a cabo en el país en los últimos años. Cumpliendo la normativa nacional y autonómica en materia de Patrimonio Arqueológico, CLH aportó todos los medios humanos y materiales necesarios para el estudio y protección del terreno, garantizando el buen desarrollo de las actividades desde el punto de vista histórico y patrimonial.

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Imagen de la suelta de un conejo en
uno de los tres cercados (arriba) y su posterior
adaptación al entorno (abajo).

 
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Al comienzo de las obras se llevó a cabo una prospección arqueológica visual directa a lo largo de los casi 300 kilómetros de trazado, tras la que se realizaron 520 sondeos, manuales y mecánicos, en más de 40 puntos arqueológicos repartidos por las provincias de Zaragoza, Guadalajara y Madrid. Estas labores facilitaron la localización de tres yacimientos arqueológicos, dos de ellos completamente inéditos, que han podido ser estudiados y documentados: Valdeherrera, en Calatayud; Ermita de la Virgen del Robusto, en el término municipal de Aguilar de Anguita; y San Benito, en Torrejón de Ardoz.

Según datos del informe arqueológico publicado recientemente, el análisis de estos yacimientos ha permitido descubrir valiosos datos sobre civilizaciones pasadas y obtener importantes restos de su cultura, entre los que destacan más de 5.000 tumbas, construcciones típicas y diversos utensilios de uso cotidiano. Cabe destacar los hallazgos realizados en San Benito: 26 antefijas, en este caso rostros de mujer que se empleaban como elemento decorativos para los cierres de líneas de tejas en los tejados; y cerámica romana del tipo Terra Sigillata con decoración hispánica de círculos concéntricos, segmentados y dentados.

Cuidando el entorno
Una obra de esta envergadura también debe cuidar y respetar el terreno por el que transcurre. Durante la apertura de la zanja, los primeros centímetros de tierra se almacenaron aparte y se conservaron para utilizarlos en la restauración del terreno, ya que contienen semillas y microorganismos autóctonos que están permitiendo recuperar el paisaje natural de la zona. También se tomaron medidas especiales en zonas consideradas enclaves protegidos, en especial los cruces con ríos y arroyos. De este modo, se seleccionaron puntos en los que el impacto sobre la vegetación fuese lo más reducido posible y, durante la ejecución de las obras, se colocaron defensas para minimizar la incorporación a las aguas de sólidos en suspensión.

En las zonas con presencia de especies faunísticas sensibles, concretamente en la ZEPA (Zona de especial protección para las aves) de Muelas del Jiloca, El Campo y La Torreta (en Zaragoza), así como en la ZEPA Páramos de Layna (en Soria), se realizó una parada biológica de los trabajos para no interferir en el ciclo biológico de la alondra de Dupont y proteger así sus períodos de nidificación y cría.

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CLH cuida la fauna, respeta el patrimonio arqueológico y recupera el terreno sobre el que actúa

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