La revista de la gente de
Número 13 - Primer trimestre 2009
 

Análisis que marcan la diferencia
Desarrollar y verificar métodos de control como garantía última de calidad de los productos que entran en la cadena logística de la compañía es la función principal del laboratorio central de CLH, aunque sólo es la cara más visible de un centro esencial para la actividad del Grupo.

 

Las nuevas instalaciones están equipadas con modernas tecnologías que permiten realizar exhaustivos análisis.

 

El laboratorio central de CLH ha sido desde hace décadas un referente nacional en lo que a análisis de productos derivados del petróleo se refiere. Con la inauguración el pasado mes de noviembre de 2008 de sus nuevas y modernas instalaciones en San Fernando de Henares, la compañía pretende, fiel a su política de innovación tecnológica y eficiencia, ofrecer el mejor servicio posible para mantener los más elevados estándares de calidad en sus productos, además de consolidarse como uno de los laboratorios especializados de mayor reputación a nivel internacional.

Para ello, la compañía ha invertido cerca de 4,5 millones de euros en la nueva infraestructura del laboratorio, ubicado justo al lado del edificio que ocupa el dispatching central de oleoductos. El innovador complejo que ocupan ha sido denominado por el director de Calidad de CLH, Manuel Gómez Marín, como “el corazón tecnológico de la compañía”.

Aquí trabajan cerca de una veintena de personas entre ensayistas, analistas y técnicos, todos ellos bajo la dirección de Antonio Díaz. Existen dos áreas diferenciadas, combustibles y carburantes y análisis especiales e instrumentales; las dos se reparten prácticamente por igual tanto el volumen de trabajo como la gran variedad de recursos disponibles.

 

El laboratorio central funciona también como laboratorio periférico de la zona Centro–Levante.

 

El centro cuenta con la certificación 9001 para análisis fisicoquímicos de combustibles petrolíferos y productos especiales, además de la acreditación de ENAC según la norma ISO/IEC 17025 para la realización de ensayos de productos petrolíferos, y coordina la red de siete laboratorios que la compañía tiene en las principales ciudades españolas. Todos ellos dependen de la dirección de Calidad, si bien los laboratorios periféricos tienen dependencia tecnológica y funcional del central, que a su vez actúa también como laboratorio periférico de la zona Centro–Levante.

El nuevo laboratorio central de análisis de productos cuenta con dos mil metros cuadrados de superficie repartidos en ocho salas de análisis y con una distribución del espacio más práctica y racional que en su anterior ubicación, lo que permite una mejor adaptación a las necesidades de su actividad. Asimismo, dispone de una gran sala de reuniones en la que se pueden llevar a cabo actividades formativas, encuentros de trabajo o todo tipo de presentaciones. Por su parte, la instalación de paneles solares le permite generar parte de la energía que consume.

Análisis de calidad
“El laboratorio existe porque la calidad es uno de los valores principales de esta compañía y porque es el instrumento más importante para garantizar que los productos que ofrecemos a nuestros clientes cumplen los más exigentes estándares”. Esta afirmación de Manuel Gómez Marín resume la importancia que tiene para CLH la actividad del laboratorio, especialmente la que se refiere a los análisis de control de calidad establecidos en las especificaciones de combustibles, carburantes y biocarburantes que, cuantitativamente, es la que más volumen de trabajo genera.

 

El laboratorio central es el instrumento más importante para garantizar la máxima calidad de los productos que el Grupo CLH ofrece a sus clientes.

 

La completa dotación de sus instalaciones, con equipos prácticamente únicos en España, permite llevar a cabo la determinación de todos los productos presentes en la actividad de la compañía: gasolinas, gasóleos (de automoción, agrícolas y de calefacción), querosenos, IFOS y fuelóleos, además de biodiésel. Asimismo, se lleva a cabo la determinación de aditivos, tanto de la compañía como de sus clientes operadores que recurren al laboratorio de CLH para los controles de sus redes comerciales.

Los productos analizados proceden de las plantas de almacenamiento y de las instalaciones aeroportuarias. Las descargas de buques se analizan en los laboratorios periféricos y, aunque ellos pueden hacer la determinación casi completa, el análisis se acaba en el laboratorio central. En cualquier caso, los laboratorios periféricos son el apoyo instrumental de las supervisiones de entregas en los productos que entran al sistema CLH por buque–tanque procedentes de importaciones.

Combustible de aviación
Dentro del control de calidad, el que se refiere a los productos de CLH Aviación es uno de los más importantes, puesto que todo el producto que se distribuye debe estar recalificado, es decir, convenientemente analizado. La principal dificultad se centra en que, además de las especificaciones tradicionales, hay que hacer la determinación del FAME (biodiésel) en Jet A-1, que tiene que estar por debajo de cinco partes por millón (ppm). Aunque todavía no existe un método oficial, el laboratorio ha desarrollado un sistema propio con la sensibilidad suficiente para detectar si existe alguna contaminación del producto. “Se puede afirmar que somos la única compañía del mundo que analiza el contenido de FAME de todos los tanques de combustible para aviación antes de su entrega a las instalaciones aeroportuarias”, señala Gómez Marín.

 

Los laboratorios periféricos también trabajan como centros independientes llevando a cabo análisis para terceros.

 

El análisis de biocarburantes, principalmente el de biodiésel, constituye otro de los puntos fuertes del laboratorio, ya que buena parte de los fabricantes de estos productos no cuentan con los medios apropiados para llevar a cabo una especificación completa y recurren a CLH para realizar este trabajo. Del mismo modo, cualquier fabricante que quiera entrar en el sistema logístico de la compañía debe enviar previamente unas muestras para que el laboratorio efectúe un proceso similar al de una homologación.

Solucionando incidencias
De acuerdo con el director de Calidad, “el nivel de implantación en el territorio nacional de CLH y su nivel de excelencia hacen que el laboratorio central también desempeñe un papel relevante en la identificación y solución de las posibles incidencias que se presentan durante el proceso de distribución de los combustibles o en las propias instalaciones de la compañía”.

Otra función del laboratorio central es la que concierne a la evaluación de materiales cuando la compañía saca a concurso la compra de determinados elementos. Aquí, el objetivo es medir su resistencia a los hidrocarburos. Es el caso, por ejemplo, de las mangueras de aviación. Otros materiales que se evalúan son los aditivos que utiliza CLH en los combustibles, tanto los que se utilizan en el proceso logístico como los de calidad. En estos últimos, la dirección de Calidad y el laboratorio definen los estándares y el laboratorio evalúa las ofertas técnicas, analizando las muestras facilitadas por los proveedores, para poner a disposición de los clientes de CLH unos aditivos con la eficiencia adecuada y al menor coste posible.

Defensa del medio ambiente
El laboratorio central presta también especial atención al análisis de muestras de terrenos remediados, o cualquier incidencia que pueda producirse en la red de oleoductos o en los terrenos de las instalaciones de la compañía.

 

El análisis de las aguas residuales de las instalaciones es otra de las funciones del laboratorio central.

 

El análisis del agua proveniente de las instalaciones es otra de las funciones importantes, señala Antonio Díaz: “Mensualmente se recogen muestras del agua que las instalaciones vierten, una vez tratadas, para comprobar que cumplen con las exigencias normativas y que son totalmente inofensivas para el medio ambiente”. El director de Calidad del Grupo CLH, Manuel Gómez Marín, explica que “se está desarrollando un método para que las propias instalaciones puedan medir el contenido en hidrocarburos del agua que devuelven al entorno, siempre respetando la normativa del territorio en el que se encuentren”.

Es importante mencionar que los residuos que se generan en el laboratorio central, se clasifican y envasan en contenedores apropiados, para posteriormente, ser eliminados a través de un gestor autorizado de residuos. Asimismo, el nuevo edificio dispone de un sistema de tratamiento de aguas residuales, en el que se depuran las aguas de lavado general de materiales, antes de realizar su vertido a la red de aguas.

Mejora constante
Los próximos pasos del laboratorio se centran en seguir mejorando en su actividad diaria para desarrollar métodos de análisis sencillos y efectivos que puedan implantarse en las instalaciones de almacenamiento, además de seguir ofreciendo el mejor control de calidad a los nuevos productos que van apareciendo en el mercado.

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Al servicio de todos

Una de las características del laboratorio central es que funciona como centro independiente de análisis, lo que significa que cualquier persona o empresa interesada puede contratar sus servicios. Cada año es mayor el número de muestras recibidas y de ensayos provenientes de terceros, lo que sitúa la media anual de la actividad total del laboratorio en unas 20.000 y 80.000 respectivamente.

Asumir este importante volumen de trabajo ha sido posible por la evolución tecnológica que ha experimentado el laboratorio, dotado con los equipos más modernos y los últimos avances del sector. Del mismo modo, el registro como empresa AENOR y la acreditación ENAC constituyen una garantía de buenas prácticas. Los encargos más habituales son los relacionados con los combustibles, aunque tampoco faltan las muestras de terreno o los filtros en el trabajo diario.

El laboratorio cuenta con las certificaciones ISO 9001 y ENAC, garantía de buenas prácticas

El laboratorio central es la referencia tecnológica y funcional para los laboratorios periféricos del Grupo CLH

Un plan para controlar los análisis

Para garantizar que los resultados de los análisis que se llevan a cabo son exactos y fiables, el laboratorio central somete su trabajo a exhaustivas comparaciones periódicas, si bien sus reconocimientos externos ya constituyen una garantía por sí misma.

A nivel interno, el laboratorio central es el que marca el camino a seguir al resto de laboratorios del Grupo CLH. En primer lugar, se encarga de decidir qué equipos deben adquirirse, marca la pauta en las instrucciones de ensayos y elige los métodos de determinación. Asimismo, los equipos se calibran en el laboratorio central y después se envían al resto de instalaciones.

Para comprobar que todos los centros trabajan siguiendo los mismos patrones, la compañía ha desarrollado el Plan Periódico de Control de Análisis, que en palabras de Manuel Gómez Marín sirve para “controlar la calidad de los controladores de la calidad”. Este método consiste en el envío tres veces al año desde el laboratorio central de las mismas muestras a los laboratorios periféricos e instalaciones de almacenamiento para verificar que los análisis son homogéneos y no hay ningún error provocado, por ejemplo, por la avería de un equipo.

De cara al exterior, la compañía participa desde hace más de cuarenta años en comparaciones ibéricas (con el INTA y los laboratorios de las refinerías españolas y portuguesas) e internacionales sistemáticas con el objetivo de cotejar sus métodos y la fiabilidad de sus análisis.

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