La operatividad logística como objetivo
Los Centros Periféricos de Mantenimiento de CLH son los responsables de mantener activo el sistema logístico de la compañía para que siempre esté en funcionamiento.
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En las instalaciones, las revisiones de los equipos son periódicas.
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Entre instalaciones de almacenamiento, aeroportuarias y de bombeo, el sistema logístico de CLH tiene más de 70 infraestructuras que deben estar operativas para ofrecer el mejor servicio posible. Y para ello, todos los eslabones de la cadena tienen que estar unidos.
Los Centros Periféricos de Mantenimiento –CPM– son uno de estos eslabones y el cometido fundamental de las 53 personas que los integran consiste en mantener siempre en marcha las instalaciones de la compañía, bien mediante revisiones periódicas de los equipos que las integran o, en mayor medida, solucionando cualquier incidencia que se pueda
producir. En palabras de Adrián Marjalizo, subdirector de Mantenimiento, “el objetivo de estas
unidades de servicio es mantener los activos fijos de la compañía en el grado más alto de productividad”. Este rendimiento se sitúa actualmente en una media del 96 por ciento.
Cuatro centros
Hasta la década de los 90, cada instalación de CLH contaba con una estructura autónoma de mantenimiento. Sin embargo, la homogeneización de las mismas hizo necesaria la creación de los CPM para “estandarizar” los procesos: “Estas estructuras exclusivas permiten así ofrecer el mismo servicio a toda la compañía”, recuerda Marjalizo.
De esta forma, es posible proporcionar un mantenimiento normalizado a todas las instalaciones a través de estos centros estratégicamente situados, que dividen el país en cuatro zonas: el CPM 1 en Villaverde (Madrid), que opera en la zona Centro y Levante; el CPM 2 en Barcelona, que se ocupa de la zona Nordeste y Baleares; el CPM 3 en Rivabellosa (Álava), que trabaja en la zona Norte y Noroeste; y el CPM 4 en Sevilla, encargado de la zona Sur.
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Un técnico realiza trabajos en equipos de medición.
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Diferentes niveles
En CLH el mantenimiento está estructurado de forma escalonada, dependiendo del grado de complejidad de la incidencia y del nivel de especialización que se requiera para resolverla. En primera instancia se encuentra el control visual que realizan los operarios que trabajan en cada planta, de forma que, a simple vista, puedan detectar si existen anomalías en alguno de los equipos. El segundo escalón es el que forman los técnicos instrumentistas de las instalaciones, que desarrollan tareas más especializadas y dependen de la estructura de mantenimiento para unificar los trabajos.
Es en el tercero donde se encuentran los Centros Periféricos de Mantenimiento, que entran en juego cuando se requiere una actuación más específica, bien por los equipos afectados o bien por las tareas que deben desarrollarse. Para ello, los miembros de los CPM tienen un alto grado de especialización que,
además, continúan desarrollando
de forma permanente mediante
formación sobre los últimos procedimientos de actuación o la maquinaria nueva que se integra en las instalaciones.
Asimismo, es posible destacar un cuarto escalón, referido sobre todo al software de sistemas y de comunicaciones, que requieren una actuación muy concreta y que son trabajos que suelen llevar a cabo técnicos de electrónica. En caso necesario, CLH también contrata empresas externas, aunque sólo en aquellas tareas que requieran gran cantidad de mano de obra o la intervención de personal autorizado por la Administración.
Las tareas de mantenimiento se pueden dividir igualmente en dos tipos: preventivo y correctivo. El primero consiste en realizar trabajos en los equipos y sus elementos para evitar problemas derivados de su uso, mientras que el segundo actúa cuando ya hay una incidencia que necesita una intervención para restablecer el correcto funcionamiento de las máquinas.
Entre estos dos tipos podría incluirse un tercero, el predictivo, que, según Adrián Marjalizo, “consiste en vigilar de manera continua el funcionamiento de un equipo, las vibraciones que tenga un motor, etc. y así llevar a cabo un mantenimiento paliativo antes de que ese elemento llegue a averiarse”.
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La formación especializada es una característica común en los miembros de los CPM. |
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Actividad continuo
Los CPM desarrollan el 10 por ciento del mantenimiento preventivo que se lleva a cabo en CLH, aunque es el correctivo el que centra la mayor parte de su actividad, ya que gestionan casi la mitad de las órdenes de trabajo de este tipo que se producen en la compañía. Toda su actividad depende de una aplicación informática denominada MAXIMO, que controla y gestiona toda la subdirección de Mantenimiento.
Así, cada mañana reciben el parte de incidencias que se han producido en las instalaciones. “La misión principal de los CPM es atender en todo lo posible a las infraestructuras de la compañía, tanto con recursos humanos como materiales”, asegura el subdirector de Mantenimiento.
De este modo, los centros tienen todos los días una lista de tareas que requieren su atención. Con reuniones de equipo, se decide qué averías son críticas y cuáles no para actuar con la mayor rapidez. Por ello, la planificación diaria es fundamental para sacar el trabajo adelante y evitar que se acumulen las órdenes, con las pertinentes consecuencias en el sistema logístico.
Las actuaciones más frecuentes que llevan a cabo los CPM son las que se refieren a problemas con los cargaderos, el manejo de estaciones de bombeo, las válvulas, los sistemas de aditivación y, en definitiva, en la mayor parte de los elementos que integran la infraestructura logística de CLH.
“Como la estructura es la misma en todas las instalaciones, es muy importante hacer un buen mantenimiento preventivo. Hay que estarretroalimentando siempre al propio sistema; es decir, que la experiencia adquirida diariamente en una planta sirve para prevenir lo que ya sabemos o intuimos que puede pasar y, a partir de ahí, se actualizan los planes de trabajo. Asimismo, cuando sucede algo que nunca había ocurrido anteriormente, se introduce en el protocolo preventivo. Revisamos las pautas en profundidad y las modificamos según nuestra experiencia en la manipulación del equipo y las averías retroalimentan la prevención”, explica Adrián Marjalizo.
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Trabajos de soldadura en el oleoducto |
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Trabajo en equipo
A pesar de todas estas actuaciones preventivas, hay contratiempos inevitables que derivan en incidencias que deben resolverse con más o menos urgencia dependiendo de su envergadura. En ocasiones, la acción correctiva debe ser inmediata para que el sistema logístico mantenga la actividad, por lo que no es extraño que un equipo del CPM tenga que viajar cientos de kilómetros hasta el lugar de la avería, ya sea por la mañana, de noche o un día festivo.
Al haber un centro por cada una de las cuatro zonas en las que se divide el mapa de CLH, los desplazamientos son un elemento inherente a los CPM. Esto conlleva que la convivencia entre los miembros del equipo sea constante, por lo que ellos se consideran una ‘pequeña familia’. De este modo, es fundamental que exista una buena relación entre todos los integrantes de los centros porque la dependencia es muy alta.
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Revisión de equipos en una planta. |
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La comunicación no sólo es vital dentro de los Centros Periféricos, sino también en lo que respecta a toda la infraestructura de la zona. Así, mantienen contacto diario con las instalaciones, de las que obtienen una información muy valiosa para conocer de primera mano el estado de las instalaciones y la gravedad de las averías.
Esto posibilita que muchas incidencias menores las resuelva el instrumentista de planta gracias a la ayuda de los técnicos del CPM. Si esto no es posible, los equipos que se desplacen hasta el lugar de la avería sabrán con exactitud dónde está el problema y se ganará mucho tiempo en solucionarlo. “Todo el personal de mantenimiento debe formar un gran equipo y así funcionamos”, asevera Marjalizo.
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Los pantalanes también son objeto de actuacion de los CPM. |
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Presión y recompensa
Los cuatro Centros Periféricos de Mantenimiento son muy parecidos entre ellos, aunque existen algunos elementos que los diferencian, como tareas específicas que desempeñan o las condiciones particulares que supone su ubicación geográfica. Asimismo, los nuevos procesos y la renovación de las instalaciones también suponen un condicionante para el mantenimiento, algo que los CPM superan con una formación muy cualificada y mucha experiencia.
Aunque es una labor que conlleva mucho sacrificio por los constantes desplazamientos, la disponibilidad absoluta o la presión con la que en ocasiones deben desarrollar su
trabajo, la recompensa de mantener activa la infraestructura de CLH
es una fuerte motivación para todos los CPM.