Número 3 - Tercer trimestre 2006
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Prevenir para evitar riesgos
La política de CLH en materia de prevención está encaminada a llevar a cabo una serie de medidas con el fin de reducir los posibles riesgos de la actividad laboral.

  Los equipos de seguridad, como el casco, protegen de accidentes en el trabajo.  

Cualquier actividad laboral, por segura que parezca, conlleva ciertos riesgos que deben tenerse en cuenta para evitar accidentes. Ya sea sentado en una mesa o realizando trabajos que requieran un mayor esfuerzo físico, cualquier persona que realiza una actividad laboral puede estar expuesta a algún tipo de riesgo que afecte a su salud, por eso la prevención hay que tenerla muy en cuenta tanto en las instalaciones, donde el trabajador debe utilizar maquinaria pesada o realizar tareas de altura, como en las oficinas, donde una postura incorrecta delante del ordenador puede pasar factura a largo plazo.

Más información
Según las estadísticas, los riesgos más frecuentes que suelen estar presentes en la mayoría de empresas se centran en pequeñas lesiones, siendo en los últimos años las formas más comunes las que tienen que ver con tres causas específicas: caídas de personas al mismo nivel, sobreesfuerzos posturales y choques contra objetos inmóviles.

La mayoría de estos riesgos podrían evitarse siguiendo unas sencillas medidas de prevención. Por ello, es conveniente seguir algunas recomendaciones específicas, dependiendo de la actividad que se realice, y otras, de carácter general, comunes a cualquier tipo de trabajo, sin olvidarse también de utilizar siempre los equipos de protección adecuados en cada caso.

Caídas
En primer lugar, es esencial que el lugar de trabajo esté en perfectas condiciones de orden y limpieza, lo que evitará resbalones y tropezar con objetos ocultos o sueltos. En este punto es importante contar con un calzado antideslizante si se transita por zonas resbaladizas. En terrenos desiguales o poco firmes, es conveniente tener un apoyo extra, además de estar siempre atento al terreno que se pisa, ya que una tubería o un cable pueden jugar una mala pasada. No correr también puede resultar muy conveniente para evitar sustos.

Cuando se acceda a puntos elevados, siempre se deben llevar las manos libres, utilizando, si se necesita transportar útiles, bandolera o mochila y comprobar que los guantes y zapatos estén limpios de sustancias resbaladizas.

Sobreesfuerzos
Cuando realizamos esfuerzos demasiados prolongados o posturas inadecuadas, nuestro cuerpo se resiente. En la mayoría de los casos, la espalda es la que sale peor parada, por lo que habrá que poner mucha atención a este extremo.

  No realizar movimientos bruscos reduce el riesgo de golpearse contra objetos inmóviles.  

Si el desempeño de la actividad requiere constantes cargas, una faja lumbar contribuirá a mitigar los esfuerzos. Asimismo, es fundamental tener presente la técnica más adecuada (mantener la espalda recta, los pies separados y manteniendo la carga lo más próximo al cuerpo que sea posible). No girar nunca la cintura cuando se tiene una carga entre las manos. Utilizar carretillas, escaleras auxiliares –cuando el objeto a alcanzar no esté a una altura cómoda de manejo– o cualquier otro elemento mecánico de ayuda, así como pedir la colaboración a otros compañeros es un modo efectivo de reducir el esfuerzo personal. Se debe, asimismo, aplicar la formación impartida para la realización correcta de determinados procesos.

  Es importante llevar las manos libres al subir o descender escaleras para mantener el equilibrio.  





Choques contra objetos inmóviles
Aunque hay instalaciones que cuentan con más elementos de riesgo, no hay que descuidarse en ningún entorno, ya que cualquier despiste puede suponer un golpe. Aquí, el orden es muy importante para que todo esté en el sitio
que se espera o a la vista.

En espacios reducidos, no se deben realizar movimientos bruscos que puedan ocasionar golpes en cualquier parte del cuerpo. Y siempre llevar casco protector en situaciones susceptibles de impacto en la cabeza. Siempre hay que evitar que las zonas de paso puedan estar entorpecidas por cualquier tipo de obstáculo (materiales almacenados, cables o puertas o cajones descuidadamente abiertos).

 

 

 

 

 

 

 


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