Número 3 - Tercer trimestre 2006
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Al volante de la solidaridad
Además de ser el responsable de la instalación del aeropuerto de Zaragoza, los fines de semana José María Espinosa también lo es de una ambulancia de la Cruz Roja.

José María Espinosa, jefe de la instalación del aeropuerto de Zaragoza, se hizo voluntario de la Cruz Roja tras el llamamiento de un amigo –también voluntario– que buscaba conductores de ambulancia. Dicho y hecho: José María se apuntó, realizó los pertinentes cursos de formación y primeros auxilios y se subió a una ambulancia. Y ya van quince años.

 

José María Espinosa lleva más de quince años siendo voluntario de Cruz Roja Española.

 

¿Es difícil conducir una ambulancia?
En la ambulancia, el conductor tiene que ser consciente de que detrás transporta a una persona, y que tiene dolor. Muchos piensan que lo importante es correr, pero lo esencial es conducir con mucha suavidad, tratando de prever el camino para no realizar movimientos bruscos. Normalmente, el enfermo no va sentado y sujeto, sino tumbado, y un bache, un frenazo o un movimiento brusco hacen que el dolor se agrave. Aparte de eso, no tiene ningún secreto más.

Alguno habrá. Es voluntario desde 1991.
Mi colaboración con la Cruz Roja fue por casualidad, por el comentario de un amigo, también voluntario, porque necesitaban incorporar conductores de ambulancia. En aquel momento yo estaba un poco sensibilizado por un asunto familiar y decidí probar. Y ser voluntario te llena de tal manera que, una vez que empiezas, ya no lo puedes dejar.

Siempre he conducido ambulancias, generalmente en fines de semana alternos en turnos de ocho horas, y nunca he tenido otros puestos. Esporádicamente cuando hay servicios que requieren más personal, la Cruz Roja me avisa y, si puedo, voy. Ahora estoy en un retén comarcal de un pueblo cerca de Zaragoza.

¿Qué tipo de servicios cubren?
Lo normal, sobre todo con el buen tiempo, es que los turnos de mañana tengan servicios preventivos, como carreras de bicicletas, excursiones, servicios taurinos y demás. De noche el Centro Provincial de Coordinación de la Cruz Roja de Zaragoza organiza el retén con otros puestos. Si ocurre algo, avisan al puesto más cercano. Los accidentes de tráfico ya no se cubren tanto como antes porque la Seguridad Social tiene sus acuerdos con los 061 –que dependen de las Comunidades Autónomas– y ha ido absorbiendo estos servicios. Aún así, solemos tener bastante actividad, especialmente de mayo a octubre al cubrir las fiestas de los pueblos.

Supongo que las dotaciones de las ambulancias variarán según el tipo de servicio.
Los vehículos pueden ser de dos tipos. Las UVIs, que son ambulancias medicalizadas porque llevan personal facultativo y equipos para poder atender al público; y el resto que son susceptibles de ser acondicionadas con estos elementos. En estas ambulancias, las que yo utilizo, van un conductor y dos sanitarios. Excepto en los acontecimientos taurinos, donde se exige la presencia de un médico y de un ATS, el resto de eventos se cubren con ambulancias normales ya que lo que más se atienden son torceduras y pequeñas heridas.

 

José María y una compañera voluntaria nos muestran el interior de una ambulancia.

 


¿Qué tipo de formación es necesaria para ser voluntario?
Cuando entras como voluntario, el primer requisito es hacer un curso de formación de acuerdo con la actividad a la que te vayas a dedicar. Por eso yo hice uno especializado en primeros auxilios, si bien hay muchos más: cursos de apoyo psicológico, atención a personas mayores, etc. Además, todos los años se suelen realizar simulacros en algunos pueblos de Zaragoza donde también intervienen la Policía, la Guardia Civil, las dotaciones de bomberos… En general, son iniciativas muy positivas porque se realizan acciones y tareas que no se hacen habitualmente en los servicios reales. En los simulacros tienes la oportunidad de practicar las actuaciones menos frecuentes y de aprender.

¿Cómo se compagina con la familia?
Hay veces que se te hace un poco cuesta arriba y piensas en tirar la toalla porque el fin de semana, que es cuando puedes dedicar más tiempo a la familia, te tienes que marchar a cubrir un turno. Pero trabajar como voluntario en la Cruz Roja es muy gratificante y merece la pena.

Una opción es hacer voluntarios a los tuyos. Después de mucho tiempo, convencí a mi mujer para que se hiciera voluntaria, así que ahora puede estar en la ambulancia conmigo, en un servicio más llevadero, además de vernos más.

¿Es fácil integrar esta labor con su faceta profesional en CLH?
Hasta ahora, nunca he tenido ningún problema, ya que es una labor que realizo los fines de semana, que es cuando más tiempo libre tengo. Además, trabajo con un equipo estupendo y no tendría ninguna dificultad para coordinarme si en algún momento tuviera que cambiar un turno para hacer un servicio en la Cruz Roja.

¿Qué necesidades tiene la Cruz Roja actualmente?
Sin duda, lo que más se necesita es personal. Naturalmente, en cada asamblea comarcal hay necesidades económicas porque los fondos son limitados. Pero lo que más se echa en falta es personal, especialmente en los meses de verano, cuando se incrementa la actividad.

¿Qué le aporta ser voluntario?
Lo más gratificante es el trato con la gente. Desde el primer momento, uno percibe que la Cruz Roja tiene una buena imagen y se nota. Como año tras año cubrimos los mismos eventos, especialmente los taurinos, la gente te reconoce, charla contigo y te invita a tomar algo. Lo más gratificante no es lo que te dan, sino que te sientes útil y querido.

Pero también habrá momentos duros.
Efectivamente. En un servicio taurino se atendió a un chico, completamente borracho, que había sufrido una caída. Mientras se le hacían las curas le recomendamos que no cogiera el coche pero no nos hizo caso. Cuando terminamos nuestro turno y volvíamos a casa, vimos un accidente en un cruce y nos quedamos de piedra al reconocerle. Murió en el acto. Fue un suceso muy impactante.

¿Y alguno para recordar con una sonrisa?
En una carrera de coches por el campo, se produjo un problema de coordinación con la organización. Estaba dejando al personal sanitario en los puntos acordados cuando, de repente, nos comunicaron que la carrera ya había empezado. ¡Y nosotros estábamos en medio del circuito! Como era un camino rural, en mal estado, no encontrábamos ninguna salida y tuvimos que continuar en el recorrido hasta que encontramos un sitio para salirnos. Más tarde nos reíamos de aquella situación, pero en ese momento lo pasamos bastante mal porque no sabíamos si nos podíamos encontrar con otros vehículos.

 

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Sus dos caras
Profesional
Jefe de la instalación del aeropuerto de Zaragoza desde 1991. Entre sus funciones se encuentran las propias de gestión de una instalación –como control de calidad, recursos, almacenamiento, cantidad del producto, presupuestos y personal– y también algunas operativas al ser una instalación pequeña. Su equipo está formado por tres oficiales.

Solidaria
Voluntario de la Cruz Roja siendo conductor de una ambulancia los fines de semana y dando servicio en actividades deportivas, fiestas de los pueblos, eventos taurinos, etc. en la provincia de Zaragoza.

  Jose María, en las instalaciones del aeropuerto de Zaragoza.  

Para más información y colaboración
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C/ Sancho y Gil, 8
50001 Zaragoza
Teléfono: 976 218 401

Cruz Roja Española
Tel: 900 222 299
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