Número 3 - Tercer trimestre 2006
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El reto de ser una empresa excelente
CLH va a implantar el Modelo Europeo de Excelencia Empresarial, EFQM, que se basa en la autoevaluación periódica y la mejora continua de todas las áreas y actividades. El objetivo es obtener el mismo nivel de las mejores compañías en esa área.

  El modelo EFQM, que está implantando CLH, detectará los puntos fuertes y áreas de mejora.  

El entorno empresarial es cada vez más competitivo, más complejo y más exigente. La actividad de una organización, sea cual sea, está orientada hacia la consecución de objetivos y, aún siendo fundamentales, éstos no pueden limitarse a la satisfacción del cliente. El reto es la búsqueda de la excelencia, un camino que persigue el conocimiento exhaustivo de las compañías para mejorar en todos y cada uno de los aspectos que las conciernen.

"Desde 1994, CLH ha basado su modelo de calidad en la serie de normas ISO 9000, que certificaba los procesos y actividades de la compañía con unos estándares. Sin embargo, la realidad actual requiere dar un paso más para lograr una meta bien definida: ser una empresa excelente”, comenta el director general de Recursos, Basilio Navarro. El concepto de excelencia implica una filosofía de gestión global a largo plazo y la participación de los stakeholders de la compañía: empleados, clientes, accionistas, proveedores, socios... Esta filosofía de excelencia se materializa en un soporte gestionable o modelo de excelencia.

Modelo EFQM
En este sentido, CLH ha elegido el Modelo de Excelencia de la Fundación Europea para la Gestión de la Calidad –EFQM– para implantar en la compañía. Se trata de un modelo no normativo cuyo concepto fundamental es la autoevalución, basada en un análisis detallado del funcionamiento del sistema de gestión de la organización usando como referencia los criterios que el modelo establece.

“La finalidad es conocer la realidad de la empresa, en todos los ámbitos y en todos los aspectos, para compararla con una situación teóricamente excelente”, explica Félix Gómez, jefe de la Unidad de Sistemas de Calidad y Actualización Tecnológica. “En los aspectos en los que se necesite mejorar se podrán diseñar planes específicos basados en hechos objetivos. Asimismo, el Modelo intenta unificar la visión común sobre las metas a alcanzar y definir las herramientas necesarias para conseguirlo”, añade.

El Modelo EFQM se fundamenta en el análisis sistemático y periódico de todos los aspectos en los que se necesite mejorar. Así, distingue entre las actividades que la organización lleva a cabo –Agentes– y los resultados que consigue –Resultados–. Entre Agentes y Resultados se establecen nueve criterios de evaluación, junto con su porcentaje de contribución a la valoración total.

La valoración completa es compleja, ya que cada uno de los nueve criterios está dividido a su vez en un máximo de cinco subcriterios. El Modelo establece los ‘atributos de excelencia’ que hay que considerar para cada subcriterio y su valoración se apoya en el esquema lógico REDER, cuyas siglas se corresponden con unas etapas que enuncia Félix Gómez: “En primer lugar, se establecen los Resultados que se quieren lograr. Más tarde, se planifican los Enfoques necesarios para alcanzar estos objetivos y, después, Desplegar estos enfoques de manera sistemática. Por último, es necesario Evaluar lo conseguido y Revisar el planteamiento para alcanzar una mejora”. La formación, a todos los niveles, constituye una parte esencial en la consecución de mejoras en la organización.

Las evaluaciones sirven para detectar puntos fuertes y áreas de mejora, aunque también para conocer el estado de la organización. “El máximo de puntos es mil, aunque lo importante es mejorar la puntuación en cada evaluación que se haga”, explica Gómez

  Para ser una compañía excelente es necesaria la colaboración de todos los agentes relacionados con la organización.  

Implantación en CLH
El pasado mes de junio se aprobó la adopción de este modelo en CLH. “En principio, a finales de año esperamos tener terminada una primera evaluación que nos dirá en qué lugar estamos y nos marcará un punto de partida para empezar a trabajar. Todavía es una incógnita, aunque nuestras certificaciones ISO nos hacen pensar que estamos en el buen camino”, asegura Félix Gómez.

En este sentido, hay que mencionar que, aunque existen diferencias sustanciales, el Modelo EFQM y la norma ISO 9001 son totalmente compatibles ya que los requisitos de la segunda son una parte de los criterios del primero. “Mientras la ISO es una norma que pretende gestionar y asegurar la calidad de los sistemas, el EFQM es un modelo desarrollado para hacer tangibles y poder gestionar los principios de la Calidad Total”, matiza el jefe de la Unidad de Sistemas de Calidad y Actualización Tecnológica.

A pesar de que el Modelo está enfocado a la mejora de resultados, Gómez señala que “debe haber un equilibrio en todos los aspectos. Si la política y la estrategia están bien diseñadas y desplegadas, nuestro equipo humano está formado y alineado con los objetivos de la empresa y el rendimiento de los procesos es óptimo, los resultados son palpables en lo que afecta a las personas, los clientes y la sociedad en general”, asegura.

 

 

 

 

     

 

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La calidad también evoluciona

EEn las organizaciones actuales, la calidad es uno de los aspectos diferenciales que condicionan su actividad, aunque este concepto no siempre ha tenido la misma importancia. A principios del siglo pasado, las inspecciones eran el único mecanismo para detectar defectos en un proceso. La introducción hacia 1950 de los sistemas de control de calidad demostró que era más eficaz establecer controles durante el proceso que sólo al final ya que se conseguían en mayor porcentaje los requisitos establecidos.

La siguiente fase, en la década de los 70, fue el aseguramiento de la calidad, que tenía por objeto dar confianza y satisfacción a los clientes y a la propia organización. En los noventa se implantó la gestión, que incluía los conceptos de política, planificación y mejora de la calidad. Y así, en el siglo XXI, se llega a la excelencia, que aporta una estrategia de gestión global a largo plazo.


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