Número 3 - Tercer trimestre 2006
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Que no te pueda la presión
Se estima que un 25 por ciento de los europeos padece hipertensión, un mal que, si no es tratado, puede dar pie no sólo a enfermedades cardiovasculares, sino incluso dañar el riñón y el cerebro.

     

La hipertensión es un trastorno provocado porque la sangre viaja por las arterias a una presión superior a la deseable para la salud, lo que puede acarrear problemas de diversa índole. Sin embargo, con un estilo de vida saludable y, en ocasiones, con medicación, se puede controlar.

A pesar de la creencia popular de que la tensión alta es fruto del estrés, éste no es el único agente implicado. Algunos expertos señalan la herencia genética, el sexo, la edad y la raza del paciente como factores determinantes para desarrollar esta enfermedad, pero se desconocen las causas exactas que hacen que la presión arterial sea superior a la habitual y deseada.

Aunque la mayoría de las veces no se dé ningún síntoma y descubramos por casualidad que tenemos hipertensión, algunos de los indicadores pueden ser: sensación de fatiga al realizar algún pequeño esfuerzo, dolores de cabeza y hemorragias nasales espontáneas.

Tratamiento
Según los expertos, entre un 20 y un 30 por ciento de la población adulta española tiene la tensión alta, y entre las personas de más de 60 años casi la mitad la padece. A pesar de que la hipertensión es un mal bastante común, en la mayoría de los casos no puede curarse, pero sí controlarse. Ligeros cambios en el estilo de vida y una medicación adecuada, o una combinación de ambos, suele ser suficiente para equilibrar los niveles de presión sanguínea.

Para detectar precozmente este mal y poder aplicar un tratamiento adecuado, los expertos recomiendan acudir regularmente al centro médico o a la farmacia para que sea vigilada y así mantener los niveles de tensión entre los recomendables.

     

Niveles y consecuencias
La tensión puede variar a lo largo del día, pero los niveles normales en adultos deberían estar por debajo de los 85 milímetros de mercurio de tensión diastólica (o ‘baja’) y los 120 de sistólica (o ‘alta’). Si la ‘baja’ supera habitualmente los 90 milímetros de mercurio se debería consultar a un médico para que recete los medicamentos adecuados o recomiende un cambio en los hábitos del paciente.

La hipertensión puede darse por diferentes circunstancias. Generalmente, se debe a una subida de la tensión ‘alta’ y de la ‘baja’ a la vez, lo que provoca un desequilibrio de los niveles totales de presión arterial. Sin embargo, también puede ocurrir porque uno de los dos valores aumente, independientemente de si el otro sube o se mantiene estable.

Las consecuencias de tener la tensión alta y no seguir un tratamiento por prescripción médica pueden ser diversas, siendo las más comunes de tipo cardiovascular y daños en el cerebro, los pulmones y los riñones. Por ello, es importante hacer un seguimiento de los niveles de tensión y buscar la opinión de un facultativo para que los reduzca en caso de ser superiores a los deseables.

Con unos pequeños cambios en los hábitos diarios, como reducir la cantidad de sal en las comidas o el ejercicio físico moderado, se puede conseguir regular la presión arterial y reducir las posibilidades de sufrir ciertas enfermedades. Por ejemplo, una disminución de 10 milímetros de mercurio en la presión arterial sistólica reduce a casi la mitad el riesgo de muerte por infarto cerebral (ictus).

 

 

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El Servicio Médico de CLH recomienda:

pasos para mantener
a raya la hipertensión...

Mantenerse en el peso adecuado: una persona con sobrepeso tiene un 30 por ciento más de posibilidades de desarrollar esta enfermedad.

Tener una alimentación saludable, que incluya frutas, verduras, cereales, y productos lácteos descremados, y una dieta pobre en grasas saturadas.

Reducir el consumo diario de sal
y los alimentos con un alto contenido de sodio, como el embutido y los pescados en conserva.

Hacer ejercicio. Por lo menos 30 minutos de una actividad moderada, como caminar, al menos tres veces por semana.

Evitar el consumo excesivo de alcohol.

Limitar el consumo de cafeína.

 

El 50% de los mayores de 60 años padece hipertensión

Las personas con sobrepeso tienen un 30% más de posibilidades de sufrir este problema.

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