Decisiones que mueven la energía
Desde que los operadores entregan el producto a CLH hasta que éste llega a las instalaciones de almacenamiento, la compañía realiza un complejo proceso de optimización de los recursos para mover los carburantes de la manera más eficiente.
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Las aplicaciones informáticas permiten realizar cálculos de previsiones.
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La logística es un proceso constante y está en marcha las 24 horas del día. Pero también es una actividad que requiere la planificación a largo plazo para detectar las posibles necesidades de futuro y adelantarse a ellas para mantener un óptimo nivel de servicio.
Cada operación de movimiento de producto que lleva a cabo CLH está avalada por la experiencia de numerosos profesionales. Su trabajo y sus decisiones responden a un objetivo sencillo pero fundamental para la compañía: optimizar los recursos para conseguir la máxima eficiencia en el ciclo logístico. Su actividad conlleva, además, una repercusión directa en la vida cotidiana ya que el carburante es uno de los principales motores energéticos y económicos del país, y de su precio y volumen de existencias dependen, de un modo u otro, casi todos los sectores de la sociedad.
Son muchas las personas y las Direcciones de CLH implicadas en este cometido, aunque de todas ellas una de las más importantes es la Subdirección de Planificación Logística, dependiente de la Dirección General Comercial. Sus integrantes son los encargados de decidir el origen y el destino de los movimientos de producto, cuándo deben hacerse, por qué medio de transporte y en qué cantidades, además de analizar e interpretar las necesidades que pueden surgir en el futuro. El resultado de su trabajo se traduce en la óptima utilización de los recursos logísticos –oleoductos, buques y tanques de almacenamiento– y esto, a su vez, significa una mayor eficiencia en todos los procesos.
En la práctica
El ciclo de transporte, y por tanto de planificación, comienza con las peticiones de los clientes de CLH para mover sus productos entre distintos puntos de España. Es aquí donde entran en juego los distintos recursos de la compañía, que tendrán que emplearse de acuerdo a las necesidades.
Los principales clientes de CLH son los grandes operadores de productos petrolíferos del país –Repsol YPF, Cepsa, BP, Agip, Galp, Disa, etc.–. Sus peticiones se centran en trasladar el producto desde sus refinerías –aunque también puede entrar en la red de la compañía a través de descargas por buques de importación o de otras empresas logísticas– hasta las instalaciones de almacenamiento, donde posteriormente lo recogen para distribuirlo.
“Planificación Logística trabaja para que estos movimientos se hagan con la mayor eficiencia posible. Para ello, se deben tener en cuenta múltiples factores condicionantes, como la capacidad del oleoducto o de los buques, las existencias presentes en las
instalaciones, los plazos o las tarifas eléctricas”, comenta Jorge Guillén, subdirector de Planificación Logística.
Realizar la operación de forma eficiente genera beneficios para todas las partes implicadas. CLH es la principal interesada, ya que un servicio de calidad le permite mantener unos precios competitivos para todos sus clientes, además de maximizar sus recursos.
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Los programadores planifican las operaciones buscando la máxima eficiencia.
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Distintos plazos, misma meta
La Subdirección de Planificación tiene dos áreas de trabajo características y por ello se estructura en dos departamentos: Programación y Planificación y Control de Operaciones. El primero se encarga de gestionar diariamente los movimientos de producto de los operadores, mientras que el segundo tiene una función de planificación, coordinación y control de las actividades de gestión logística.
A la Unidad de Programación llegan mensualmente las peticiones de los clientes y su trabajo consiste en planificar la mejor manera de llevar a cabo los movimientos. Esta información permite conocer con exactitud las entregas que se van a hacer a CLH y la demanda que va a haber en sus instalaciones. La meta es satisfacer estos dos requerimientos.
Los programadores que integran el departamento deben realizar las operaciones buscando el mínimo coste posible y teniendo en cuenta las distintas restricciones que afectan al proceso. “El mayor beneficio que se puede obtener de cada operación se denomina ‘óptimo matemático’, es decir, el modo más eficiente de hacer el transporte. Acercarse lo máximo posible a él es la tarea del departamento”, asegura Salvador Guillén, director general Comercial. Para solventar estas restricciones se recurre a un modelo matemático que analiza la forma menos costosa de mover el producto. Sin embargo, aclara que “la realidad es muy compleja
y no se puede vincular todo a ecuaciones para que las resuelva un ordenador”.
La solución de este modelo matemático, ya depurado por los programadores, son los flujos mensuales, es decir, la cantidad de producto a transportar desde cada origen a cada destino. “El problema es que no despeja incógnitas que inciden en el resultado del movimiento y es ahí
donde cobra relevancia la función del programador, que decide cuándo, cómo y en qué cantidad se moverá el producto”, explica Jorge Guillén.
Así se llega al ciclo de planificación mensual y al plan mensual de medios, tanto de oleoductos como de buques, el cual se comunica a los clientes y a las instalaciones de almacenamiento para que conozcan los movimientos que se van a realizar.
“En el ciclo de planificación mensual se recogen los flujos totales y la programación diaria de los buques. El día 1 de cada mes ya sabemos lo que va a hacer un buque los siguientes 30 días, independientemente de que luego lo podamos modificar. En cambio, la programación de oleoductos no se hace al principio, sino a lo largo del mes, y se va actualizando
y ampliando continuamente”, afirma Jorge Guillén.
Horizonte de programación
En los programas de oleoductos, dependiendo del tramo, su duración puede estar entre siete y quince días, y en los más sencillos se programa todo el mes porque tienen poca incertidumbre. Cuantas más instalaciones de almacenamiento de CLH, estaciones de bombeo y refinerías haya en un oleoducto, más difícil es prever
el comportamiento del sistema. Por ello, el horizonte de programación se reduce al período en
que existen suficientes garantías de cumplimiento.
La inmensa mayoría del producto, casi el 90 por ciento, se transporta por oleoducto. Los movimientos por buques, aunque en porcentaje minoritario –9,6 por ciento–, suelen ser más complicados de planificar. Los contratiempos en oleoductos son fácilmente subsanables, pero los barcos dependen de la climatología para poder atracar y es imposible hacer previsiones con un mes de antelación. La mayor parte del tranporte por buque corresponde al abastecimiento de las instalaciones de las Islas Baleares, Motril y Gijón, que no están conectados a ningún oleoducto.
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Programación y Planificación y Control de Operaciones conforman esta Subdirección.
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Pensando en el futuro
La infraestructura actual de CLH es suficiente para garantizar el servicio a todos sus clientes. Aún así, la misión de Planificación y Control de Operaciones es estudiar continuamente la capacidad de almacenamiento de las instalaciones y ver las demandas y carencias que se pueden producir en el futuro, de modo que la compañía siempre esté preparada para afrontar cambios de mercado a medio y largo plazo. También comprueba la adecuación de la red de oleoductos a la futura demanda de transporte y propone inversiones en caso de que sea necesario. Para llevar a cabo estas tareas, la colaboración de la Subdirección de Estudios es fundamental.
La planificación a largo plazo requiere mucho tiempo, ya que estudiar los posibles flujos futuros y la rentabilidad de las inversiones es una tarea precisa y compleja. “Antes de ampliar la red de oleoductos o poner en funcionamiento una nueva planta hay que analizar su coste y el tiempo de amortización. Aquí también se utilizan modelos matemáticos. Las decisiones que se toman en Planificación y Control de Operaciones tienen para la compañía una relevancia estratégica y económica más importante a largo plazo”, señala Jorge Guillén.
Coordinación necesaria
Para desarrollar su trabajo correctamente, Planificación Logística necesita estar en contacto permanente con los supervisores de entrega, con el dispatching de
oleoductos y con las instalaciones de almacenamiento. Los primeros mantienen informados a los programadores de los productos disponibles en las refinerías. Los programadores transmiten al dispatching lo que tiene que bombear en cada momento –el caudal, clase de producto, etc.–, mientras que comunican a las plantas receptoras el volumen de producto que van recibir.
El programador utiliza un esquema del oleoducto, que simula lo que va pasando y le dice lo que tiene que hacer a medida que el producto avanza. Comprueba que no haya ninguna instalación que se quede sin producto ni a la que le falte capacidad para recibirlo. “Con este simulador podemos estar seguros de que todas las instalaciones van a estar abastecidas y no se va a bloquear ningún tramo”, dice Jorge Guillén.
Cada año Planificación Logística solicita a los clientes sus previsiones de entrega y retirada de producto para el año siguiente. Estas previsiones se piden con antelación para poder planificar los medios de transporte y almacenamiento que se necesitan y calcular los ingresos que van a tener las compañías al año siguiente. Con ellas se elabora el Plan Anual de Transporte, que sirve de base para el presupuesto de CLH. Los planes mensuales se basan en el Plan Anual, ya que las peticiones de los operadores deben responder, detro de los límites, a las previsiones que han dado antes de comenzar el año. A su vez, los planes mensuales se desarrollan en programas diarios de transporte por oleoducto y buque.
Hay productos cuyo consumo es más difícil de predecir, como la gasolina 98, que se consume poco, o el gasóleo C –para calefacción–, cuyo consumo depende fundamentalmente de la climatología. La cifra total de actividad suele variar poco respecto a lo previsto. Así, el error en la previsión anual puede oscilar entre el 1 y el 3 por ciento, pero no más.
“Hacer previsiones de salidas de nuestras instalaciones es otra de las tareas de la Subdirección. Dedicamos una parte importante de nuestros esfuerzos a intentar adelantarnos al futuro inmediato, es decir, un mes. Así, los movimientos masivos de personas en vacaciones, las temperaturas, las épocas punta de actividad de pesca, la agricultura o las huelgas tienen una gran influencia en estos cálculos”, argumenta el subdirector de Planificación Logística
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La Subdirección de Planificación Logística está formada por 13 personas. |
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