Número 2 - Segundo trimestre 2006
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Reservas que dan vida
Los países no productores de petróleo deben garantizar el abastecimiento de esta fuente de energía en caso de necesidad. En España esta responsabilidad recae sobre CORES, encargada de controlar las existencias mínimas de crudo y sus derivados.

  Oriente Medio tiene dos tercios de las reservas probadas
de petróleo.
 

El petróleo es sin duda la fuente de energía más utilizada en el mundo y también en España, donde actualmente satisface el 51 por ciento de la demanda energética. Los países no productores se ven obligados a importar la casi totalidad de esta materia prima, hecho que provoca una notable dependencia. Entonces, ¿qué pasaría en España si, por circunstancias, no fuera posible comprar estos recursos? En ese caso, CORES, la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos, se encargaría de mantener el equilibrio energético.
Este organismo es el responsable de controlar las existencias mínimas de productos petrolíferos –fijadas por ley en 90 días de consumo o venta–, y gestionar las reservas estratégicas de los mismos –establecidas hasta hace poco en 30 días de consumo o venta de los 90 citados–. Su objetivo es lograr unos niveles de seguridad adecuados en el suministro de estos productos en situaciones de escasez de aprovisionamiento, con una total transparencia en los costes del sistema y garantizando la calidad de los productos almacenados. La Administración General del Estado, a través del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, tutela su actividad.

  CORES almacena parte de sus reservas estratégicas en las instalaciones de CLH.  

Un poco de historia
En la década de los cincuenta, el elevado consumo de derivados del petróleo en la industria y el transporte y el nuevo escenario político y económico de los países de Oriente Medio, de los que procedían la mayoría de las importaciones, hicieron necesario establecer reservas de seguridad.

Los conflictos bélicos ocurridos en Oriente Medio durante los siguientes años intensificaron las actuaciones de los gobiernos para constituir reservas. En 1974 se creó la Agencia Internacional de la Energía, que exigía a los países miembros, España entre ellos, a disponer de unas existencias de seguridad equivalentes a las importaciones de al menos 65 días, reservas que en 1976 se elevaron a los actuales 90 días.

A partir de 1980, los Gobiernos tuvieron cada vez más existencias bajo su control. Esto se debió a la evolución del mercado petrolero y las compañías que operan en él, además de la concentración de importantes volúmenes de producción y reservas de crudo en áreas políticamente sensibles –el 66 por ciento de las reservas probadas de petróleo están en Oriente Medio–.

Desde entonces, en Europa han coexistido dos modelos de gestión de las reservas mínimas. En el descentralizado son las compañías del sector las que controlan las existencias bajo supervisión de la Administración, mientras que en el centralizado se crea una organización específica que gestiona al menos una parte de las reservas.

España, ya en tiempos del Monopolio de Petróleos, adoptó medidas para asegurar el abastecimiento de productos petrolíferos, aunque la liberalización del mercado exigió un nuevo marco regulador. Así, se estableció un sistema centralizado para la gestión y mantenimiento de las existencias mínimas de seguridad y la creación en 1995 de una entidad, CORES, dedicada a la constitución, mantenimiento y gestión de una parte de esas reservas mínimas y al control de las que deben mantener las entidades obligadas

  La Agencia Internacional de la Energía exige a los países miembros unas reservas de seguridad equivalentes a 90 días de consumo.  

Reservas mínimas
La ley española establece unas existencias mínimas de seguridad equivalentes a 90 días de consumo o ventas de productos petrolíferos de gasolinas, destilados medios –querosenos y gasóleos– y fuelóleos. Mientras, las reservas estratégicas, constituidas y mantenidas por CORES, están formadas por un tercio de las existencias mínimas, es decir, un volumen equivalente a 30 días.

“Las reservas de la corporación se componen actualmente de 3,7 millones de metros cúbicos de productos petrolíferos y 2,3 millones de crudos de petróleo, almacenados en CLH, refinerías y otras empresas del sector”, comenta José Manuel Trullenque, director general de CORES.

Están obligados a mantener estas reservas los operadores autorizados a distribuir al por mayor productos petrolíferos en territorio nacional, toda empresa que distribuya al por menor carburantes y combustibles no adquiridos a operadores y los consumidores de estos productos, en la parte no suministrada por los operadores.

Dos tercios de las existencias mínimas de seguridad, 60 días, deben ser aportados por las compañías petroleras y el otro tercio, 30 días, por CORES. A partir de 2007 el porcentaje se repartirá por igual, es decir, 45 días cada parte (cada día de reservas supone un volumen aproximado de 175.300 metros cúbicos). Para gases licuados del petróleo, la ley fija unas existencias mínimas de hasta un máximo de 20 días, si bien no contempla reservas estratégicas.

En situaciones de escasez de suministro, el Gobierno puede ordenar el sometimiento de las existencias mínimas de seguridad, incluidas las estratégicas, a un régimen de intervención controlado por CORES, para lograr su utilización más adecuada. Asimismo, puede establecer el uso de estas existencias para asegurar el abastecimiento a centros considerados prioritarios.

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En España, el 51% de la
energía procede del petróleo

Las reservas mínimas de
seguridad de crudo y derivados son de 90 días

Las reservas estratégicas
propiedad de CORES
aumentarán a 45 días en 2007

CLH, un gran aliado
A partir de 2007, CORES tendrá que gestionar y controlar reservas mínimas equivalentes a 45 días de consumo o ventas, 15 días más que en la actualidad. “Esta circunstancia va a implicar la necesidad de importantes recursos financieros y disponer de nuevas capacidades y servicios de almacenamiento en una cuantía significativa”, comenta José Manuel Trullenque, director general de la corporación.

Para ello seguirá confiando en CLH, compañía que, como Trullenque explica, “mantiene una parte muy significativa de las reservas estratégicas de CORES, prestando los correspondientes servicios de almacenamiento”. Actualmente, la cantidad de estos productos supera los dos millones de metros cúbicos, distribuidos entre diferentes instalaciones para garantizar su distribución geográfica.

La relación entre CORES y CLH –que se remonta a 1995– ha sido, en palabras del director de la corporación “muy importante y ha representado un soporte fundamental para el desarrollo de nuestras actividades”. “Esta colaboración se ha intensificado con acuerdos para que CORES pueda disponer de nuevas capacidades de almacenamiento de reservas estratégicas; está previsto que en los próximos tres años entren en servicio nuevas instalaciones con un volumen de 1.420.000 metros cúbicos”, añade.

Además de parte de las reservas de CORES, CLH también almacena en sus instalaciones las reservas de seguridad de otros operadores, que han pasado de tener medio millón de metros cúbicos en el año 2002 a superar el millón a finales de 2005.

 

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