Con mucho gusto
El País Vasco seduce gracias a su serenidad y vitalidad, unas peculiaridades que permiten disfrutar de sus incomparables paisajes, un ambiente excepcional y una inigualable cocina.
El amante de las buenas costumbres no puede dejar de visitar esta comunidad, bella donde las haya. Sus capitales, Vitoria-Gasteiz (Álava), San Sebastián (Guipúzcoa) y Bilbao (Vizcaya), destacan por tener una variada oferta de ocio; allí se pueden visitar museos, perderse por el casco viejo, divertirse en las fiestas populares o simplemente disfrutar de la amabilidad de sus gentes. Aunque quizás sea la cocina la característica más afamada por su célebre riqueza que cautiva a todos los paladares.
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Museo Guggenheim, icono de la cultura moderna de Bilbao. |
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Variedad de paisajes
El territorio que ocupa el País Vasco, reducido pero muy poblado, se enmarca en un paisaje de sierras de escasa altitud, ríos cortos –pero bravos– y el mar Cantábrico. Recorrerlo conlleva atravesar diversos puertos de montaña con unas vistas impresionantes. Y es precisamente éste uno de los extraordinarios atractivos de estos parajes, ya que permiten practicar el senderismo, rutas a caballo o deportes de montaña.
La variedad de su paisaje reside también en su clima. El contraste de un litoral abrupto, como es el cantábrico, con un clima atlántico y su particular txirimiri (lluvia fina) determina unas temperaturas moderadas a medida que se marcha hacia Álava.
Desde dentro
Si por algo se define Vizcaya es por no dejar de sorprender: alberga desde modernas áreas industriales a parques naturales, o desde majestuosas villas a poblaciones que han tenido una vertiginosa urbanización. Es la novena provincia española más poblada y la tercera con más habitantes por kilómetro cuadrado, sólo superada por Madrid y Barcelona.
Su capital, Bilbao, es el centro industrial y comercial y, gracias al museo Guggenheim, su principal abanderado cultural, albergando las corrientes artísticas más vanguardistas del momento. Esta espectacular estructura de titanio, granito y cristal con más de 11.000 metros cuadrados de exposición se presenta como un buque futurista sobre la recuperada ría. En sus proximidades también encontramos el centro de congresos y de la música, el Palacio de Euskalduna, galardonado internacionalmente como el ‘Mejor Centro de Congresos del Mundo’.
Aunque si el objetivo es disfrutar de unos días de tranquilidad, el destino ha de ser Guipúzcoa. Un territorio variado en el que cada comarca revela su propio temperamento y en el que podemos encontrar desde playas turísticas a santuarios como los de Loiola y Arantzazu, pasando por villas monumentales y caseríos entre verdes montañas. Asimismo las localidades de la costa, de tradición fundamentalmente pescadora, reciben al viajero en sus amplias y limpias playas. Ejemplo de ello son las ciudades de Zarautz y Hondarribia, aunque la más conocida sea San Sebastián. Esta ciudad ofrece la oportunidad de asomarse a la bahía donostiarra desde sus inconfundibles barandillas o desde los montes Urgull e Igueldo. Sin embargo, aquel que quiera adentrarse en la esencia de la cultura vasca tendrá que encaminarse hacia las zonas del interior, donde los valles eternamente verdes se abren a un estilo de vida que no ha variado en siglos y que gira en torno al caserío.
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anorámica del Santuario de Loiola.
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Por último, Álava, la más meridional, se revela como la de los serenos embalses y las espectaculares cascadas. Una populosa capital como Vitoria-Gasteiz contrasta con los pequeños pueblos perdidos que aportan al paisaje un aspecto rural. Su escasa industrialización ha propiciado la conservación de espacios como el parque natural de Valderejo, Entzi e Izki, las lagunas de Laguardia y los tres parques naturales que comparte con los territorios del norte: Gorbeia, Urkiola y Aizkorri.
Gastronomía
Si por algo se caracteriza el País
Vasco es por su exquisita cocina y
la calidad de sus restaurantes, asadores, bodegas y sidrerías, donde se puede disfrutar de los platos más variados y sofisticados hasta los más humildes. Hablar de cocina es hablar de sus pintxos, auténticas obras culinarias en miniatura que se acompañan a la perfección con el ‘poteo’, práctica que consiste en tomar vinos, sidras o ‘zuritos’ (pequeñas dosis de cerveza) de pie en buena compañía y cambiando de local continuamente.
Aunque si la elección es un buen restaurante donde poder deleitarse con las carnes, los quesos y
el pescado que da esta tierra, no debemos olvidar regarlos con vinos de la Rioja Alavesa, la sidra o el txakolí, los tres caldos característicos del País Vasco. Pero si lo que se busca es disfrutar de la buena mesa con personas que compartan la misma afición, lo ideal son los txokos: sociedades gastronómicas cuyo origen se encuentra en San Sebastián a mediados del siglo XIX. Un lugar de reunión donde compartir con amigos las mismas afinidades por una módica cantidad de dinero.
Pero el País Vasco es mucho más que gusto por la cocina y el buen ambiente. No dejes de disfrutarlo.