Número 2 - Segundo trimestre 2006
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Dieta sana,vida sana
Una dieta saludable y practicar algo de ejercicio bastan para mantener unos niveles de colesterol aceptables y, por lo tanto, disminuir los riesgos de sufrir una enfermedad cardiovascular.

     

El colesterol es una sustancia necesaria para nuestro cuerpo ya que, a partir de ella, se sintetiza la bilis, se fabrican las hormonas sexuales y, lo que es más importante, es uno de los componentes de las membranas (o paredes) de las células, sobre todo las cerebrales.

Así pues, ¿por qué recibimos tantos mensajes negativos sobre el colesterol? Sencillamente porque si tenemos un nivel alto de colesterol en sangre corremos el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón e incluso, sufrir un ataque cardíaco o un infarto cerebral.

Y no es algo que debemos olvidar, ni mucho menos tomarlo a broma. El colesterol es una sustancia de consistencia cerosa y suave que se encuentra en todas las partes del cuerpo, entre ellas, el sistema nervioso, la piel, los músculos, el hígado, los intestinos y el corazón. En general, nuestro organismo elabora todo el colesterol que necesita, si bien también puede adquirirse a través de los alimentos, especialmente los de origen animal.

El problema surge cuando el nivel es tan alto que nuestro cuerpo no puede asimilarlo. En estos casos, el colesterol se deposita en las paredes de las arterias, dificultando el paso de la sangre y, por lo tanto, el bombeo al corazón y al cerebro. Ese alto nivel de concentración podría reducirse, en general, en algunas semanas con una dieta baja en grasas y manteniendo una vida más activa, practicando algún deporte.

Colesterol bueno y malo
En verdad, tenemos dos tipos de colesterol. Uno es el HDL, que se considera ‘bueno’ al ayudar al cuerpo a prevenir las acumulaciones de grasa y colesterol en las arterias. Esta sustancia se adhiere a otras moléculas de colesterol en la sangre y las transporta al hígado, donde son eliminadas del organismo. Por ello, tener unos niveles altos de colesterol HDL es positivo ya que se asocia con un menor riesgo de sufrir un ataque al corazón.

Sin embargo, el colesterol LDL es el ‘malo’. Si tenemos un índice alto de LDL en la sangre, aumentamos la probabilidad de tener acumulaciones de grasa en las arterias y, por lo tanto, de sufrir problemas cardiovasculares.

Cuando el aporte de colesterol es superior al necesario (en general porque se ha adquirido en la ingestión de alimentos ricos en grasas) pueden producirse algunas alteraciones, como que el hígado deje de fabricar y destruir el colesterol y, en consecuencia, se rompe el equilibrio en nuestro organismo. Para no llegar a estos extremos, es necesario tomar en serio nuestra salud y eliminar los malos hábitos.

     

Un dieta adecuada
En general, un ritmo de vida frenético, sin tiempo para ir a comer a casa o cocinar, ha derivado en una sociedad con tendencia a poseer elevados índices de colesterol. Por ello, en muchas ocasiones tenemos que reducir el consumo de algunos productos de origen animal, como carnes rojas, mantequillas, dulces… y aumentar el de verduras y cereales.

Más de la mitad de la población adulta tiene niveles de colesterol por encima de los deseados, y muchos de ellos comenzaron en la niñez. Así pues, conviene educar a los más pequeños en estas costumbres, concienciando sobre la importancia de llevar una dieta sana y mediterránea, rica en frutas y verduras, sin olvidar realizar algún ejercicio físico. Siguiendo estos sencillos consejos nuestra calidad de vida mejorará y, lo que es más importante, nuestra salud a largo plazo también.

 

 

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El Servicio Médico de CLH recomienda:

Intenta comer menos…
Grasas en general, sobre todo
de origen animal (vacuno, cerdo,
cordero).
Tocino, paté y cecinas en general.
Mariscos y casquería (sesos, hígado, riñones, mollejas, callos…).
Yema de huevo.
Leche entera y derivados.
Aceite de coco y de palma.

Intenta comer más...
Alimentos que suban el colesterol ‘bueno’:
Aceite de oliva.
Aceitunas.
Margarinas vegetales.
Nueces y almendras.
Castañas.
Pescados en general.

Algunos consejos…
Limita el consumo de carnes rojas y huevo a una vez por semana.
Aumenta el consumo de pescado a dos o más veces por semana.
Evita el consumo excesivo de azúcar y derivados, así como el alcohol.
Aumenta el consumo de fibras de las que se encuentran en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres.
Consume al menos cinco piezas de fruta al día.
Controla tu peso: bájalo si está por encima de lo normal y mantenlo con un programa de dieta y ejercicio físico de acuerdo a la capacidad física (es más efectivo unos pocos minutos diarios que muchos un solo día).

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