Número 2 - Segundo trimestre 2006
Estás en Innova
Volver a: Portada

Complementos eficaces
Los aditivos se han convertido en uno de los mejores aliados de CLH. Además de ser una ayuda imprescindible para conseguir mayor eficiencia logística, la incorporación de los aditivos de calidad de los distintos operadores petrolíferos ha pasado a ser una de las líneas de actividad con más peso para la compañía.

  Tareas de mantenimiento en los equipos de aditivación del cargadero de Barcelona.  

Cualquier producto que entra en la red logística de CLH debe cumplir unas exigentes especificaciones de calidad para ser aceptado. Por ello, los combustibles que se reciben de las refinerías son ya aptos para su uso sin necesidad de someterlos a tratamiento alguno. Sin embargo, esto no impide que puedan ser modificados para conseguir ventajas competitivas. Y es aquí donde cobran importancia los aditivos, productos químicos que se añaden a los combustibles para potenciar su rendimiento, agilizar el transporte o aumentar su calidad.

Existen cuatro tipos de aditivación –proceso, fiscal, mejora de especificaciones y mejora de características de calidad no incluidas en especificaciones– que persiguen diferentes objetivos. Para CLH, los aditivos de proceso son los más importantes para mejorar aspectos del circuito logístico. Hay dos fundamentales: los anticorrosivos, que evitan el deterioro de las infraestructuras –fundamentalmente el oleoducto–, y los reductores de fricción, que minimizan el rozamiento. “Dependiendo de las condiciones, los reductores de fricción pueden incrementar la capacidad nominal de transporte del oleoducto hasta en un 150 por ciento. Esto tiene gran valor para la compañía ya que se reduce el consumo energético, el gasto y las emisiones contaminantes”, señala Félix Gómez, jefe de la Unidad de Sistemas de Calidad y Actualización Tecnológica.

La aditivación fiscal, regulada por ley, tiene como objetivo colaborar para prevenir el fraude. Productos como el gasóleo B y C están subvencionados para un uso determinado –agrícola y calefacción, respectivamente–. Sin embargo, por sus características serían aptos también, por ejemplo, para hacer funcionar automóviles diesel. Félix Gómez explica que “por este motivo la legislación exige que estos productos vayan trazados y coloreados, de manera que las autoridades puedan comprobar fácilmente si se utilizan de forma fraudulenta”.

Otro tipo de aditivación es la destinada a mejorar las especificaciones de producto. Estos aditivos se añaden en algún momento del circuito logístico y confieren a los combustibles unas características especiales no incorporadas en refinería. Los más destacados son el aditivo antifrío, empleado especialmente en campañas de invierno, y el antiestático, que evita la presencia de energía estática –lo que aumenta la seguridad–.

  Revisión del volumen de aditivo en un tanque en la instalación de Barcelona.  

Los últimos en llegar
Las gasolinas y gasóleos son productos que prácticamente no tienen ninguna diferenciación, es decir, que la base es la misma. Por ello, desde hace aproximadamente una década, las grandes petroleras introdujeron los aditivos de calidad para conferir a sus productos características exclusivas y posicionarse así respecto a la competencia. “Estos aditivos ofrecen ventajas para el usuario, como ahorro de combustible, un mejor rendimiento del motor o un mayor respeto al medio ambiente”, comenta Sergio Balsera, subdirector de Desarrollo del Servicio a Clientes.

Para satisfacer las demandas de los operadores y ofrecerles el mejor servicio en aditivación de calidad, la compañía ha implantado una compleja infraestructura que, en los últimos años, se ha convertido en una de sus líneas de actividad más destacadas. Las marcas Repsol YPF –con Campsa y Petronor–, Cepsa, BP, Shell y Galp son las que actualmente tienen contratado este servicio.

“CLH se encarga de realizar la incorporación de estos aditivos, prestando a los operadores el servicio de mezcla en el brazo de carga mediante una instalación específica para sus aditivos comerciales, los cuales nos proporcionan las propias empresas”, apunta Balsera. Es decir, que el operador entrega a la compañía sus aditivos y CLH se encarga de su almacenamiento y posterior suministro en el cargadero.

La compañía, además, ofrece a aquellos operadores que no disponen de aditivos de calidad exclusivos la posibilidad de aditivar las gasolinas y gasóleos con un aditivo indiferenciado. De esta forma, la aditivación de calidad se divide en diferenciada –la de los operadores con aditivos propios– y la indiferenciada –la que ofrece CLH–. Hay que recordar que la compañía no desarrolla ninguna clase de aditivos, únicamente evalúa y selecciona los mejores del mercado de acuerdo con las necesidades.

Dos vertientes
Existen dos aspectos que marcan el desarrollo de los aditivos: la tecnología de producto y la tecnología de servicio. En ambas vertientes CLH ha alcanzado una posición muy satisfactoria, cerca del liderazgo en el mercado europeo.

Desde el punto de vista de la tecnología de producto, los aditivos, sobre todo de calidad, aportan al combustible características que superan las especificaciones europeas establecidas y que añaden un plus de calidad y eficiencia. Félix Gómez recuerda un ejemplo de esto: “En los 80, los combustibles disponibles no rendían a la perfección en los motores de inyección y esto se solucionó con un aditivo. A partir de ahí han ido evolucionando, fundamentalmente para mantener los motores limpios y mejorar su rendimiento, sin olvidar el cuidado del medio ambiente”.

Por otro lado, la tecnología de servicio es la que hace referencia a la logística que posibilita la aditivación. CLH ha desarrollado complejos sistemas de ingeniería –instalaciones– e informática –software– capaces de soportar esta actividad con una gran calidad de servicio, “sin duda una de las características de la actividad de la compañía”, argumenta Gómez. Esta infraestructura representa una gran inversión, por lo que es muy importante conseguir la fidelización de nuestros clientes.

Futuro optimista
Los aditivos evolucionan rápidamente, respondiendo a las necesidades que impone la tecnología. Del mismo modo, las petroleras buscan ofertar a sus clientes un combustible cada vez más especializado que optimice el rendimiento de los motores y eso requiere un soporte complejo y exigente. Que este equilibrio se respete depende en gran medida de CLH y de su capacidad para seguir ofreciendo la misma calidad de servicio que le ha llevado a tener la confianza de todos los operadores.

“Sea cual sea la tendencia del mercado, CLH está preparada para ofrecer a los operadores el servicio que pidan, con toda la flexibilidad que se quiera”, afirma Sergio Balsera.

[ Imprimir artículo ] [ < Volver ]

 


 


Aditivación a la carta

No hace mucho, los operadores apenas pensaban en los aditivos porque los combustibles eran productos similares. Esta tendencia ha cambiado y la aditivación diferenciada es ahora una de las áreas de actividad más importante para CLH y en la que mayor crecimiento ha experimentado. Ofrecer un servicio de calidad garantizado supuso un auténtico reto para la compañía, que pasó, en palabras de Emilio Cortés, jefe de la Unidad de Equipos Físicos de Instalaciones, “de nada a todo en muy poco tiempo”.

“Pasamos de tener un aditivo estándar para todos a poder dar a cada uno lo que quería y cuando quería. Y todo a partir del mismo día, con un software base bastante elemental y que cambiaba casi sobre la marcha por los requerimientos de los operadores. Al principio, conseguir aditivar era relativamente fácil, pero el reto fue lograr que se hiciera siempre bien”, recuerda Cortés. Los primeros dispositivos de los ochenta, imprecisos y difíciles de regular, se han sustituido por equipos basados en un controlador electrónico con su propio medidor, que controla con alta precisión el volumen de producto que pasa por una parte y el de aditivo que entra por la otra.

“CLH tiene capacidad para aditivar a diferentes concentraciones para un mismo operador. Cada aditivo lleva su circuito independiente y sólo se mezcla con el producto en el brazo de carga. El operador suministra el aditivo por camión cisterna y en su almacenamiento hay un dispositivo de medición que, a través de los sistemas de CLH, le permite ver sus existencias en todo momento”, señala Adrián Marjalizo, subdirector de Mantenimiento.

“En una isleta se carga con uno, dos o tres brazos simultáneamente, y cada brazo puede tener uno o más aditivos. Las proporciones de aditivación de las que hablamos pueden llegar a ser de unos pocos centímetros cúbicos de aditivo por cada metro cúbico de producto. Es decir, que en cargas de unos 10.000 litros podríamos añadir el volumen equivalente a un vaso de agua de aditivo repartido a lo largo de toda la carga. Esto da una ligera idea de su complejidad y del extremo control que hay que tener”, explica Emilio.


Carta del presidente | Entre nosotros | Noticias | Innova | Toma nota | A fondo | Las dos caras | Entorno | Sector | Te conviene

Copyright © 2006 CLH. Desarrollada por el Grupo Inforpress